‘V ivimos en la tragedia familiar’

‘V ivimos en la tragedia familiar’

26 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Cuando Carlos Fuentes habla, todos toman apuntes, al menos en América Latina. A los 78 años, pocos intelectuales latinoamericanos gozan del prestigio de este mexicano, con seguridad uno de los primeros en la lista de los posibles premios Nobel de la región.

Por eso, siempre que publica un nuevo libro, es imposible dejar de hablar de literatura, política, sociología, economía, en fin, de todos los temas que solo mentes privilegiadas como la suya pueden abarcar con rigor y solidez.

Este año, el autor de La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Terra Nostra y Cambio de piel publicó Todas las familias felices. Se trata de un libro me stizo, una obra que tiene elementos del código genético de la novela, el cuento y hasta de la tragedia griega, con todo y coro. Son 16 relatos que se rematan siempre con un coro que recuerda en el tono y su intención las obras de Esquilo y Sófocles, solo que 2.500 años después.

¿Qué grado de dificultad tiene una novela coral, como ‘Todas las familias felices’, es decir, con muchos personajes? Cada uno de los relatos de esta novela cuenta historias de familias, de relaciones de hombre y mujer, de padres e hijos, de amantes. Pero son historias de familias que yo no quise sacar a un contexto más colectivo. De manera que el coro viene a ser la voz colectiva, la de los sin voz. Eso que va uniendo las historias familiares para darles una resonancia social mayor, con el fin de crear un género que no es cuento, no es novela, sino que es una narración coral.

¿La figura de la familia es más fuerte en América Latina que en las culturas anglosajonas? Ha sido muy fuerte tradicionalmente porque hemos tenido regímenes patriarcales en todos los niveles sociales, pero es cada vez menos fuerte porque gran parte de la población latinoamericana tiene menos de 25 años y no se ven reflejados en los valores de los padres. Se están proponiendo valores nuevos y culturas diferentes,de manera que estamos en una división generacional profunda, la más profunda que me ha tocado vivir hasta el momento.

¿Cómo hacer para preservar los valores frente a la renovación? Hay una relación muy estrecha entre la tradición y la creación, porque no hay tradición que perviva sin la creación y no hay creación que pueda seguir adelante si no está apoyada por la tradición previa.

Es una continuidad cultural en la cual sí somos ejemplares en América Latina. Los países de arraigo indígena, como Perú y México, tenemos ese antecedente, pero, por lo menos a partir del Descubrimiento y la Conquista, tenemos una continuidad cultural que contrasta con procesos similares en la política y en la economía.

Las mujeres en esta novela tienen un papel muy fuerte, especialmente porque en América Latina las familias se articulan alrededor de ellas...

Sí, pero no se le da a la mujer el rango que merece. Hay una declaración de Mélida Piñón, ella dice que las mujeres son los seres invisibles de América Latina, y es cierto, están atrás, en el hogar. Tienen una función fundamental pero no gozan de todos los derechos que merecen.

Uno de sus personajes en la novela es aficionado a los ‘realities’ de la televisión, ¿cómo ve este tipo de producciones? Es una fuga para aislarse del mundo, vivir arbitrariamente lo que uno no puede hacer. Pero eso ha sido todo el tiempo el drama, la diferencia es que estos programas no tienen estructura. El reality no la tiene, es una simple explotación de la indignidad en la que se somete a otros para vivir bien, viajes estrambóticos y recibir premios significantes.

¿El título es una ironía, ninguna familia es feliz? Es un título que viene de León Tolstoi, de la primera línea de Anna Karenina: “Todas las familias felices se parecen y las familias infelices, cada una es infeliz a su manera”. Pero todas las familias en la literatura han sido infelices. En la Biblia, Caín y Abel ya son infelices. En la tragedia griega ni se diga, mire la sucesión de Agamenón, la historia de Electra, de Clitemnestra. Vivimos en la tragedia familiar como origen prácticamente de la literatura misma.

¿La alegría es, por tanto, un problema para la literatura? Exactamente, no hay grandes novelas con final feliz. Alguna que otra de Dickens, pero generalmente el happy ending no va bien con la literatura. La novela presenta un retrato ácido. Es un espejo de los problemas de la sociedad y ya tenemos bastante gente que elogia una felicidad falsa. La literatura está siempre diciendo: “no nos engañemos, hay esto, las cosas salen mal, hay que estar preparados para la desgracia”.

¿Se facilita la literatura cuando un autor ha tenido una vida atormentada, triste? Flaubert tenía unas palabras a la entrada de su estudio: “Hay que ser tranquilo en la vida diaria a fin de ser turbulento en la literatura”.

En el final de la novela, el coro simplemente dice: “Violencia, violencia”.

¿Es un homenaje a Joseph Conrad? Más exactamente es un homenaje a El corazón de las tinieblas. Conrad dice “el horror, el horror”. Yo digo: “la violencia, la violencia”, que se está apoderando de todo. Ustedes en Colombia lo conocen de sobra y en México no existía la violencia de hoy.

De hecho, esa violencia de su país comienza a tener una fuerte presencia en la literatura reciente de México, especialmente el caso de los asesinatos de mujeres en Juárez. Tiene que ser así porque la violencia se ha apoderado de una buena parte del país y no hay una capacidad de respuesta. Ese es el gran problema del presidente Felipe Calderón. Responder a esa terrible violencia que se ha apoderado de la frontera norte de México, también del sur y, en general, de muchas regiones del país, a través de los asesinatos en Juárez, las bandas rivales de narcotraficantes y otras juveniles, como las maras.

Hablando de Calderón, ¿cómo ve el gobierno paralelo que plantea Andrés Manuel López Obrador? Eso es un error de López Obrador. La mitad del país votó por él, tiene una fuerza política que debe aprovechar, pero la está perdiendo con estos eventos que organiza en el Zócalo de la Ciudad de México. La misión de López Obrador es encabezar la oposición de la izquierda mexicana, dándole mayor amplitud y racionalidad frente al gobierno legítimo de Felipe Calderón, que ganó por un pequeño margen, tan pequeño como el de Ángela Merkel en Alemania.

¿Qué opina de la construcción del muro entre Estados Unidos y México? Es una tontería y una ofensa. No se va a acabar la migración, es simplemente un gesto que muestra que este ha sido un año electoral para darle gusto a la extrema derecha republicana de los Estados Unidos. No tiene sentido porque migrantes siempre van a tener. Yo lo que quisiera es que el trabajador migrante mexicano tuviese trabajo en México, el día que logremos eso, quisiera saber de dónde van a sacar los Estados Unidos los trabajadores que necesitan para esos oficios que ningún americano quiere cumplir, ¿del Polo Norte, de las Filipinas? .

Usted es muy duro con Hugo Chávez, de quien dice no es un gobernante de izquierda, y lo saca de esta nueva corriente de mandatarios de la región.

¿Por qué? Lula es de izquierda, Michelle Bachelet es de izquierda, Evo Morales es de izquierda, pero creo que Hugo Chávez es un militarote fascista emboscado que utiliza una retórica nacionalista de izquierda. No va a durar mucho porque está invirtiendo nada en lo que necesita Venezuela y gastándose el dinero del petróleo en viajes y seduciendo aliados que se ríen de él y le dan su apoyo.

DRAMAS FILIALES Todas las familias en la literatura son infelices. Desde la Biblia, Caín y Abel, hasta la tragedia griega”.

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