Madrugadas de ‘empeño’ en la Caracas

Madrugadas de ‘empeño’ en la Caracas

La rutina de Víctor Hugo empieza a las 7:00 de la noche, cuando baja las rejas de la compraventa en la que trabaja y enciende el letrero de neón rojo que anuncia atención las 24 horas.

26 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

En un estrecho pasillo de un local de la avenida Caracas con calle 56, cuelga su hamaca blanca, prende un televisor y espera a que llegue el día, mientras les sirve de ‘desvare’ a los habitantes de la noche y sus necesidades.

Allí, llega el joven que se quedó sin plata para seguir la rumba, el adulto que dejó ‘empeñada’ a su pareja en el bar, porque la tarjeta de crédito no le funcionó, y hasta aquel que necesita plata para atender una urgencia médica de algún familiar.

Según él, con dos años atendiendo en el turno de la noche, los días de mayor actividad son los viernes y sábados.

“Aquí viene gente de toda clase, pero nuestros principales clientes son los que se van de parranda. Esos llegan en dos turnos: entre las 10 p.m. y la 1 a.m. para empezar la rumba y después de las 3, para terminarla”, afirma.

Ricardo, otro dependiente, agrega que lo que más se empeña a esas horas son joyas y relojes: “Si es oro, pues uno lo revisa bien y lo pesa. Y si es un reloj, pues se le mira la marca y empieza el negocio”.

Miguel Ángel, que trabaja en otro local en la 58, aclara que uno de los elementos no negociables en la zona son los teléfonos celulares.

“A veces llegan aparatos recién robados o sin papeles y uno sabe que nunca van a volver por ellos y es mejor evitarse problemas”, dice.

A la pregunta de que si negocian cosas robadas, como reza la creencia popular, responden que “para eso se les pide la factura de las cosas”.

–¿Y en el caso de las joyas? Después de un breve silencio, afirman que ellos ‘miran caras’ y ‘escuchan las historias que les cuentan’.

Casi todos iguales Las cinco compraventas nocturnas de Chapinero, entre las casi 60 que hay sobre la Caracas, tienen varias cosas en común: El precio del gramo de oro ($33.000), un vidrio blindado de cuatro capas que los separa del mundo y un estrecho ventanuco por el que se pasan las mercancías.

También, un timbre con el que los clientes sin plata suelen romper el sueño los empleados, porque buscan unos pesos para empezar el día.

luibad@eltiempo.com.co.

EL NEGOCIO DE LA RETROVENTA Según cifras de la Cámara de Comercio, en Bogotá, hay registradas 1.345 compraventas.

Sus principales clientes se dividen en tres grupos: clase popular que empeña ollas a presión y licuadoras; los que empeñan Ipods y electrodomésticos; y los que empeñan joyas y artículos importados.

Están reunidos en la Asociación Nacional de Compradores con Pacto de Retroventa (Ancoven) y su funcionamiento está regulado en el artículo 1939 del Código Civil.

Por lo general, reconocen entre un 30 y 40 por ciento del precio de la mercancía, de acuerdo a su valor real. Y cobran un sobre costo, que opera como interés, del 5% al mes.

EL OJO, GARANTÍA ANTI ROBADOS Para no meternos con cosas robadas, siempre pedimos la factura. En el caso de las joyas, ‘miramos caras’ y escuchamos las historias del cliente’.

Dice un empleado de una compraventa

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