Llega el bebé y con él, las visitas ... inoportunas

Llega el bebé y con él, las visitas ... inoportunas

Previo a recibir visitas en su casa, usted ha hecho el aseo pertinente para que esta se vea como una ‘tacita de plata’. Por supuesto, también se ha mirado mil veces en el espejo antes de abrir la puerta, para revisar que la ropa, el maquillaje y el pelo estén perfectos. Y qué decir de la comida: todo preparado, servido y con la temperatura adecuada.

25 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Ahora, imagínese por un momento que todas estas condiciones no se dan. Usted va a recibir a importantes amigos y familiares, pero se encuentra hinchada porque le aplicaron sueros, el estómago está inflamado, no tiene la mejor cara y menos deseos de maquillarse. La ropa que la hace sentir más cómoda es la pijama y no quiere salir de su habitación.

Así es como se sienten las mujeres los días siguientes al parto, pero aun así, deben recibir a quienes llegan a celebrar el nacimiento del bebé.

Al respecto, el ginecoobstetra Fernando Laverde asegura que “obviamente es el evento de la familia y es difícil limitar las visitas, incluso después de la cesárea, cuando la mujer está en recuperación por dos horas y luego pasa a una habitación en donde ya está toda la familia. Aunque realmente no es lo ideal, pero usualmente van a estar los más allegados”.

Y aunque sea el suceso del año, los visitantes deben entender que además de lo incómoda que se pueda sentir la madre, hay situaciones que afectan su salud. Laverde asegura que “cuando hay más personas alrededor, hay más contaminación en el ambiente, y si hay niños puede haber más virus. Existen visitas que se deben evitar como personas en riesgo; entonces, que no se acerquen tanto al bebé, a la mamá y evitar la proximidad”.

Tras una cesárea, la mujer va a estar más adolorida, por eso es preferible que permanezca dos días internada, porque el primer día no come y se debe esperar a que pasado el tiempo reciba con tolerancia los alimentos; a su vez, después de dar a luz, el dolor es más fuerte, pero va disminuyendo con las horas.

Por esta razón, las visitas prolongadas pueden ser mucho más incómodas en este caso. “Las visitas implican hablar, ‘comer aire’ y eso es más doloroso, porque hay más distensión, se pueden llenar de gases y eso genera incomodidad, entonces deben ser cortas”, recomienda Laverde.

UNA TRISTEZA NORMAL Para Laverde, es natural que la mujer se sienta angustiada, confundida e incluso triste por la nueva etapa a la que se enfrenta, debido a que ahora es responsable por la vida de un nuevo ser, esto sin hablar de la depresión posparto.

“La mamá no sabe por qué llora el bebé, la lactancia es la parte más delicada, la falta de sueño, el cansancio, la fatiga, el estrés; si sumas eso, es clarísimo que a veces no quieran ver a nadie”, señala Laverde, y además agrega que los padres están para vivir ese momento juntos y no para mostrarse.

Por eso recomienda que si usted es un muy buen amigo de la pareja, espere por lo menos entre 15 días a un mes para hacer la visita. Antes, puede pasar por inoportuno.

Pero, en cambio, la presencia de los seres queridos, antes que ser un estorbo, se convierte en un aliciente ante las nuevas responsabilidades. Por ejemplo, la ayuda de la abuela tranquiliza, aunque ella también debe conservar sus límites, porque a veces tienden a sobreproteger creyendo que por su experiencia lo saben todo.

En la medida de las posibilidades, se recomienda la ayuda de una enfermera.

Ella podrá ayudar a la mamá en labores como el baño, el cambio de ropa o sacar los gases que le permitirán descansar y recuperar horas de sueño.

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EN LA VISITA DATO. En una visita a la clínica no pueden faltar los presentes. Si el nacimiento fue por parto natural, pueden llevarse frutas o flores, pero nada de chocolates, maní, nueces, enlatados o licores.

Si ha sido por cesárea, evitar los lácteos y los cítricos, porque su consumo podría retardar la recuperación de la mamá. Los padres deben advertir a los familiares que se abstengan de besar al recién nacido y por supuesto invitarlos a todos a lavarse las manos para prevenir que el menor contraiga bacterias o enfermedades.

LAS VISITAS Y EL RECIÉN NACIDO .

POR SALUD. El sistema inmunológico del bebé apenas está en proceso de maduración. Y si bien esto no quiere decir que debe sobreprotegerlo, para huirle a complicaciones en su salud, sí deben tenerse cuidados que lo alejen de ciertos riesgos.

Una de las medidas que se deben tomar, según la neumóloga pediatra Danitza Madero, es evitar que adultos o niños con gripa estén muy cerca del recién nacido. En las condiciones de un recién nacido, una gripa puede derivarse en complicaciones respiratorias, como bronquiolitis. Los fumadores no son bien recibidos en este tipo de visitas sociales.

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