Secciones
Síguenos en:
SECTAS, UNA CUESTIÓN DE LOCOS

SECTAS, UNA CUESTIÓN DE LOCOS

Cuando los bomberos y la policía de Cheiry, un pueblo francófono suizo, fueron llamados para un incendio de rutina el martes pasado, encontraron entre las cenizas algo mucho más siniestro de lo que esperaban. En las inmediaciones de la calcinada casa de campo -propiedad de un grupo de personas que se dedicaban a investigaciones biológicas -, había rastros de combustible. Un casete colgaba en la puerta y a pocos metros yacía el cadáver del propietario de la casa con un tiro en la cabeza. Adentro, un pasadizo medio oculto los condujo hasta un salón donde descubrieron 22 cadáveres más; la mayoría tenía la cabeza cubierta por bolsas plásticas y algunos llevaban una capa roja, blanca y negra con símbolos extraños. En lo que parecía una capilla, hallaron un altar con un cáliz y un gran espejo.

Entretanto, a unos 150 kilómetros al sur, en Granges-sur-Salvan, otro pueblo suizo cerca de la frontera con Italia, la policía descubría una escena semejante: tres chalés en llamas, rastros de combustible y 25 cadáveres, algunos de niños. Y, en Canadá eran descubiertos otros dos -y posteriormente tres- cadáveres en dos cabañas incendiadas. Los 53 muertos eran miembros de la Orden del Templo Solar, una secta casi desconocida hasta ese momento.

No son los únicos Mientras la policía investiga si lo ocurrido fue suicidio o asesinato, aumenta la preocupación por las diversas sectas religiosas que se han propagado en los últimos años -particularmente en Estados Unidos y algunos países de Europa- y tienen el poder de enceguecer a sus fieles al punto de hacer que entreguen sus vidas o se conviertan en las más indefensas víctimas de una estafa brutal. Sólo en Gran Bretaña han sido registradas otras 2.000 sectas -desconocidas como ésta- y una sociedad que investiga movimientos religiosos, Inform, calcula que pueden haber hasta medio millón de personas vinculadas con ellas.

Pero reconocer estos grupos no es fácil. Muchos que hoy en día son considerados un tanto excéntricos podrían, en el futuro, convertirse en movimientos más o menos aceptados.

Los Testigos de Jehová, por ejemplo, se formaron alrededor de un líder carismático con la idea de que el mundo iba a terminar en 1914. Ochenta años después, el mundo sigue girando alrededor del Sol y los Testigos de Jehová se encuentran predicando en todos los rincones del planeta sin causar mayor problema.

Generalmente, se cree que los miembros de las sectas son individuos débiles, vulnerables, que ven al grupo como un sustituto de la familia y caen presa de un líder autoritario. Pero también es cierto que la mayoría de los miembros de una secta se unen a ella por su propia voluntad, y que la sumisión a un líder no es una idea totalmente ajena a las religiones ortodoxas. Monjas y sacerdotes entregan sus vidas a Dios cuando hacen sus votos, y en las Filipinas se da el caso de católicos que llegan a crucificarse el Viernes Santo. Asimismo, la auto flagelación es común en la religión musulmana.

Al borde del suicidio Pero, son pocas las sectas que han llegado al extremo de sacrificarse. Para que esto ocurra, se cree que la secta debe llegar a tal extremo de aislamiento de la realidad que sus reacciones y percepciones dejen de ser normales .

En segundo lugar, los entendidos consideran que la secta debe tener un fervor apocalíptico. Esto es, debe creer que el fin del mundo se aproxima, un rasgo común a muchísimos movimientos religiosos y que se ve acentuado en esta época en que nos acercamos al final del milenio. El tercer factor es la presencia de un líder carismático con una autoridad absoluta sobre los fieles. Pero el líder debe estar convencido de que la muerte le conviene. Al fin y al cabo, muchas religiones han tenido líderes carismáticos y autoritarios, pero, por ejemplo, el fundador de los mormones, Joseph Smith, y su sucesor, Brigham Young, condujeron a sus seguidores a Utah, no al suicidio.

Finalmente, en los más trágicos suicidios rituales de los últimos años, las sectas estaban bajo presión de las autoridades. Una semana antes del suicidio de más de 900 seguidores de Jim Jones en Guyana (ver recuadro), un congresista estadounidense había intentado sacar a unas veinte personas que querían dejar el culto y la posible vinculación de la secta al tráfico de armas estaba siendo investigada. En el caso de Waco, el FBI sitió el conjunto cuando se supo que los davidianos tenían un arsenal en su poder.

Pero la respuesta de fondo de qué puede llevar a seres humanos a tal extremo se encuentra más bien en la zona gris que separa la fe del fanatismo. Para William Shaw experto en el tema, las sectas son una rebelión espiritual colectiva contra la vida contemporánea, y sus miembros están motivados por un enorme deseo de creer en algo o en alguien. Y, al fin y al cabo, no somos todos propensos a eso?.

(RECUADRO MAC)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.