33 km/hora

Hace algunos días acepté intervenir en un evento gremial programado en Melgar. Mi presentación estaba prevista para las 3 de la tarde. Con actitud preventiva, decidí iniciar el trayecto por carretera a las 12 del día.

23 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Pensaba de esa forma contar con tiempo suficiente para llegar a este municipio, apenas distante unos 110 kilómetros de Bogotá. Tardé tres horas y 23 minutos en recorrer la distancia, lo que equivale a un promedio de 33 kilómetros por hora, digno del tiempo de los carruajes de caballos anteriores al motor de explosión.

Dada la velocidad a la que estuve forzado a rodar, pude analizar con detenimiento las causas de esta congestión. El tráfico de camiones era impresionante en los dos sentidos. Ello no es de extrañar con las muy favorables cifras sobre el crecimiento de la economía que han sido publicadas recientemente. Tampoco hay que olvidar que nuestras exportaciones crecieron un 27 y 29 por ciento en el 2004 y 2005, respectivamente. El comportamiento de este año ratifica esta tendencia positiva en los flujos de comercio exterior. Todo ello incrementa los flujos de transporte internos.

Si adicionamos la recuperación de la seguridad vial, podemos observar un aumento adicional del transporte terrestre de pasajeros.

Hace cuarenta años que transito periódicamente por esta vía. El trayecto Bogotá-Melgar forma parte de uno de los ejes viales estratégicos del país que permite la conexión de Bogotá con el sur y sur-occidente de Colombia, incluido el Puerto de Buenaventura. Recordé cuando siendo muy pequeño mi padre nos llevaba de veraneo a Girardot. La carretera entre Bogotá y Girardot es hoy la misma, con idéntico trazado, el mismo cuello de botella que representa el paso por la Nariz del Diablo, las mismas pendientes antitécnicas, el mismo puente obsoleto sobre le río Sumapaz . Ya no cruzamos por el temido alto de San Miguel, hoy paraíso de los ciclistas. Hace unos veinte años se le adicionó, en algunos sectores, un tercer carril llamado ‘carril de la muerte’ donde los que suben a Bogotá deben enfrentar duelos de nervios dignos del antiguo oeste con los vehículos que descienden. Todo ello para afirmar que en este tramo de carretera, vital para la comunicación terrestre del país, no se ha invertido en las últimas cuatro décadas sino recursos en mantenimiento. Al igual que otros millones de usuarios de esta vía, he pagado cientos de miles de pesos en peajes que nunca he visto reflejados en una mejora de la carretera. No se ha ampliado ni modernizado esta infraestructura clave para el desarrollo del país.

Lo anterior sirve para recordarnos que el país cuenta con una red vial obsoleta, incapaz de respaldar el crecimiento de nuestra economía y atender las necesidades que plantea el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. La responsabilidad de este colapso de nuestra infraestructura física es de varios gobiernos que no han considerado la integración física del país como prioritaria en los planes de desarrollo. Los esfuerzos de los últimos años son meritorios pero insuficientes. Hay un evidente colapso de nuestra estructura de transporte. Basta con observar la congestión cotidiana en el aeropuerto Eldorado, los recientes problemas de nuestro principal puerto sobre el Pacífico y las frecuentes interrupciones en las principales vías por derrumbes ocasionados por la fragilidad de las mismas.

Los anuncios recientes de concesiones son estimulantes pero llegan tarde.

Hace años que deberíamos haber programado las obras de ensanche para atender el crecimiento normal de los tráficos. Este es un claro ejemplo de ausencia de planeación.

Para competir en un mundo económico cada día más agresivo es necesario ser eficientes de punta a punta del proceso. Ello incluye naturalmente el transporte. Competitividad y logística son dos conceptos indisociables. La logística es cada día más exigente y especializada. La logística incluye contar con conexiones eficientes y confiables. Sin una buena logística se pierden buena parte de las ganancias de productividad y competitividad generadas por las empresas. El retraso en nuestra infraestructura física es uno de nuestros más graves lunares.

Director, Cámara Colombo Americana .

"La logística incluye contar con conexiones eficientes y confiables”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.