LA BÚSQUEDA DE LA PAREJA PERFECTA

LA BÚSQUEDA DE LA PAREJA PERFECTA

Comentario de una mujer de 30 años en un consultorio psicológico: Me siento sola, no encuentro a nadie que valga la pena, todos los hombres que conozco sólo buscan llevarme a la cama, ninguno toma en cuenta mis sentimientos ni mis valores . Cuando termina la consulta, entra un hombre de 35 años: Mi vida no tiene sentido, yo lo que quiero es encontrar a una mujer que valore a un hombre trabajador y de nobles sentimientos como yo, pero las que he conocido sólo buscan plata, o si no, en lo único que piensan es en el aspecto físico . Al final el psicólogo queda preguntándose: Por qué hay tanta gente sola, habiendo tanta gente sola? Por qué no se encuentran unos y otras? La Muchedumbre Solitaria fue el nombre que David Riesman le dio al tipo de sociedad en la que vivimos, en donde millones de personas permanecen juntas, pero cada individuo se está sintiendo solo e incomprendido.

09 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Parte de la respuesta que estamos buscando podemos hallarla en la excesiva idealización de la posible pareja que caracteriza a la gente de hoy en día. En efecto, la continua exposición a los programas de televisión y a otros medios trae como consecuencia, entre otras cosas, el que la gente conviva con sus héroes, los acompañe en sus aventuras, sepa como piensan y sienten, y sobre todo, los vea durante horas y horas. De allí a hacer fantasías amorosas y eróticas con ellos, hay sólo un paso.

El asunto no tendría mayores repercusiones si no fuera porque muchas personas comienzan a comparar su realidad cotidiana, llena de altibajos, con sus construcciones fantasiosas, que parecen tan reales y tan próximas cuando se mira la televisión. En esta comparación, obviamente, la realidad siempre sale perdiendo, debido a que en la fantasía es posible eliminar los aspectos negativos y dejar sólo los agradables. Quienes hacen esto se forjan unas expectativas elevadísimas y pretenden que la realidad se ajuste a ellas; por supuesto la frustración es prácticamente inevitable.

El hombre de mis sueños debe ser alto, esbelto, moreno, de ojos azules, rico, fuerte, inteligente, valiente, sensible, noble, sencillo y soltero ( buen mozo, inteligente y con plata!) . Algo equivalente con respecto a la mujer ideal podrían decir muchos hombres. No parece tan difícil encontrar seres tan perfectos, si en la televisión los estamos viendo todo el tiempo.

Una muestra palpable del desequilibrio de nuestra cultura es el exagerado tributo que le rendimos al dinero y a la belleza física. En el caso de esta última, indudablemente se trata de un valor disociado, pues la gente no es hermosa por mérito propio, ya que las personas bellas lo son desde que nacen, y poco se puede hacer mediante el esfuerzo por mejorar las cosas.

Para casi todas las personas que se sienten solas e incomprendidas, es válida la recomendación de que deberían dejar de fijarse tanto en lo externo y darle más valor al modo de ser de su posible pareja, puesto que la belleza exterior desaparece con los años y en cambio a la belleza interior le ocurre lo que a los buenos vinos: el paso del tiempo acrecienta sus virtudes.

(*)Psicólogo Universidad Nacional.

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