Puso al pueblo a comer cactus

Puso al pueblo a comer cactus

En el observatorio astronómico, en el desierto de La Tatacoa, y en el museo de Villavieja (Huila) hoy se venden en bandejas plásticas y en frascos de vidrio mermeladas, dulces, encurtidos y hasta champú producidos a base de cactus.

23 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

La idea se le ocurrió hace cinco años a José Rafael Márquez, un ex militante de la Unión Patriótica y ex concejal que buscaba un negocio novedoso.

Recordó que su abuelo le había contado sobre la hambruna que padeció su pueblo tras una sequía y cómo la gente, para sobrellevar la crisis, terminó comiendo la única planta que no se moría por el intenso calor.

Ahora, después de botar a la basura kilos de material inservible, porque no daba con las recetas, finalmente logró hacer una microempresa que ya fabrica una tonelada de productos para consumo humano, todos teniendo como materia prima a esa planta espinosa.

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