OTTO TIENE CITA A LAS 10 A.M. CON EL DENTISTA

OTTO TIENE CITA A LAS 10 A.M. CON EL DENTISTA

Emil, un anciano de 27 años, y Otto, de edad mediana pese a sus cuatro años de vida, tenían cita a las diez con el dentista, como tantos otros ciudadanos nativos o residentes de Washington. Pero a diferencia de éstos, salvo excepciones, Emil y Otto son dos habitantes exóticos que fueron llevados a una clínica exótica y puestos en las manos de uno de los dentistas más exóticos de EE.UU., el doctor Peter Emily, de Denver, en Colorado, en el sur de país.

10 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Ambos pacientes tenían serios problemas dentales. Emil es un mono catirrino africano blanco y negro, de larga cola, muy anciano a su edad, y Otto es una nutria macho asiática, habitantes del centenario zoo de Washington de la Institución Smithsoniana.

El pequeño Otto, de 45 centímetros de largo y 4,5 kilos de peso, padecía una enfermedad peridental en el tercer premolar superior izquierdo, que tenía dividido en dos. Una de esas raíces tuvo que serle extraída, lo cual dejó abierto el pequeño conducto nasal separado de la boca, que fue cubierto con su propio tejido, explicó Emily.

Esto ocurre muy a menudo con las nutrias, porque es muy pequeña la distancia que separa las raíces de la nariz; es casi imposible extraer una raíz sin abrir los conductos nasales, salvo que se sea muy afortunado , explicó el dentista.

La raíz extraída a Otto no limitará su capacidad para masticar alimentos, porque esa clase de dientes sólo los utiliza para amarrar alimentos u otros objetos para su transporte en la vida salvaje, cosa que no necesita en cautiverio.

Emily, que es profesor de las universidades de Colorado y Misuri, lleva trabajando treinta años como veterinario de gatos y perros, pero en los últimos diez años se especializó en el tratamiento de animales exóticos.

Operaciones como la del mono y la nutria, poco frecuentes hace unos años, han empezado a hacerse rutinarias en los zoológicos estadounidenses porque, como dice Emily, los animales padecen de enfermedades bucales similares a las de los humanos.

El extremadamente anciano Emil padecía de una grave caries en dos dientes delanteros que le fueron extraídos y múltiples cavidades que no le fueron tratadas en razón de su edad, aunque tendrá que volver a la consulta del dentista dentro de dos meses.

Sabemos que estos dos grupos de animales frecuentemente padecen enfermedades dentales en cautiverio y, desde luego, en la vida salvaje, pero en este caso, obviamente, nadie puede cuidar de ellos , afirmó Richard Cambre, veterinario jefe del zoo de la capital estadounidense.

Los animales domésticos, principalmente perros y gatos, según Cambre, también padecen graves problemas dentales debido a que, por lo general, se nutren de alimentos blandos en lugar de huesos o de cazar animales con hueso, que ayudan a limpiar los dientes. Los dientes de estos animales caseros no ejercitan la auto limpieza que debieran, como se da en la vida salvaje con la caza diaria de animales con huesos .

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