UNA VIEJA CON PINTA NUEVA

UNA VIEJA CON PINTA NUEVA

La unanimidad de los elogios trasciende cualquier maniobra publicitaria. Notas de prensa aparecidas en Francia y en Suiza, coinciden en aplaudir esta nueva Visita de la vieja dama de Frederic Drremant, desde cuando ingresa a las tablas en el Festival Francés de Dijon. ...Decorados en telas rasgadas, máscaras, personajes clowns, gusto por lo grotesco, mezcla de lo aficionado y sofisticación... , escribió Le Monde. ...Este actor monta un Drremant pobrísimo, tomado en asalto, magnífico y travesti... , comentó Le Nouveau Quotidien. ...El es en forma magnífica La vieja dama, quien después de hacer fortuna, regresa al pueblo en donde fue seducida (y abandonada!)...

09 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Quien ha lograda arrancar estos comentarios a la crítica especializada es Omar Porras, actor y director colombiano quien jugando al andrógino...logra una atractiva composición ondulante sobre ritmos lascivos... .

El interés por el trabajo de Omar Porras, proviene de dos montajes anteriores -Ubu Rey, en 1991, y La tragedia del Doctor Fausto, en 1992- en las cuales destacaba la imaginación meridional y sobrecarga de inteligencia.

Estas cualidades le han valido a Omar Porras sobreponerse a situaciones novelescas y ejemplarizantes. A los 20 años, inmigrante ilegal en París con 150 francos en una mano y la maleta en la otra, en busca de Marcel Marceau. O su imagen.

Después, lo de siempre: lavar platos, conquistar al público somnoliento del metro con piezas de tres minutos, suficientes para guardar y escapar al menor indicio de un kepis.

El siguiente escaño es el pavimento, la Sorbona. Con un estilo que lo sitúa entre Mnouchkine y Grotowski, Porras recorre Europa. Sus espectáculos entusiasman por los hallazgos que recuerdan el teatro de la calle, por un sentido raro y jubiloso de la utopía.

Con rostro latino El grupo de teatro Malandro, utiliza el trabajo colectivo de improvisación. En el texto de Drremant, las palabras vienen del silencio o simplemente de lo no dicho.

Son primordiales las máscaras, la música, la pantomima y las sombras chinescas que permiten a los diez actores representar 33 personajes. Para los críticos, el arte de Omar Porras reside en la habilidad de diseñar personajes e inscribirlos en una acción épica subrayada de aires latinos. Todo le viene de su raíz colombiana que no oculta.

En el papel de la vieja dama, el actor fulmina con su presencia en el escenario, lleno de prendas, máscaras, postizos, maquillaje, peluca, objetos, extraídos de la basura.

Las plácidas orillas del lago Leman no han endulzado la furia latina de Omar Porras, afirman. Su espectáculo agota las entradas en el teatro El Garage, situado en el sótano de un edificio en el centro de Ginebra.

El montaje de esta Vieja dama, que según algunos recuerda las fantasmagorías de los cuadros de Bruegel, se verá en Bogotá el año próximo en una gira que incluye la capital, Cali y Medellín.

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