ELN: GUIÑOS AL GOBIERNO Y BALA EN BOGOTÁ

ELN: GUIÑOS AL GOBIERNO Y BALA EN BOGOTÁ

El Gobierno, en un comunicado de la Presidencia de la República, registró como un avance positivo la actitud asumida por el señor Pérez , jefe del Eln, quien manifestó al noticiero NTC que su organización tiene una gran voluntad de entablar diálogos con el gobierno de Samper . La entrevista lograda por el noticiero se emitió unas horas después de que el Eln atacó seis CAI y una subestación de Policía en sectores marginales de Bogotá y Soacha.

09 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Los tres revólveres Ruger, calibre 38 y la escopeta Mossbereg, calibre 12, de los policías del Cai del barrio Libertadores, todavía huelen a pólvora seis horas después del enfrentamiento con una cédula del Eln que los atacó en la madrugada de ayer.

Casi a la misma hora, unos minutos antes de las cuatro y media, otros cinco grupos dispararon y lanzaron granadas contra cuatro Cais y una subestación de policía en los cerros del suroriente y en occidente de Bogotá.

Tres agentes resultaron heridos y un subversivo murió al estallarle una carga explosiva.

En las mismas circunstancias murió otro guerrillero que intentó dinamitar el CAI del barrio Cazuca, en el vecino municipio de Socaha.

El guerrillero uerto en Soacha, a unos 40 minutos del centro de Bogotá, fue identificado como Oscar Alfonso Romero Campuzano.

La huella de los disparos y de las esquirlas de granada quedaron en los Cais de Los Libertadores, Monteblanco, Juan Rey, Yomasa, Britalia y la subestación de Santa Librada.

En Ciudad Bolívar, en el suroccidente de Bogotá, entre tanto, efectivos antiguerrilla de la Policía Nacional y agentes de la Sijín y la Dijín patrullaron toda la noche en tanquetas blindadas luego de que una llamada anónima les advirtió de un ataque de la guerrilla a los Cais de los barrios Lucero, La Estrella, San Joaquín y la estación de Meissen, informó un oficial de ese sector.

Las calles estaban solitarias, hicimos retenes y solo decomisamos un revóver , dijo el oficial.

En esa parte de la ciudad, el pasado 22 julio, cuadrillas urbanas de la Farc dieron muerte a una niña de 13 años y a una suboficial de la Policía, durante una arremetida contra cinco sedes de la Policía.

Ayer, el ataque más cercano al centro de la ciudad ocurrió en Libertadores, un barrio habitado en su mayoría por trabajadores de fábricas, comerciantes, vendedores ambulantes, estudiantes y obreros de la construcción.

En el lugar se encontraban cuatro agentes, quienes respondieron con tres revólveres y una escopeta al ataque de unos veinte guerrilleros que les lanzaron dos granadas dispararon armas automáticas desde distintos puntos.

Fue un fracaso Allí resultó herido el agente Oscar Eduardo Santiago Sabio. También murió un hombre de raza negra, identificado como Jaime Alberto Arango Caicedo, de unos 30 años, a quien las autoridades señalan como el jefe de una cuadrilla urbana del Eln.

El cuerpo del subversivo quedó destrozado en la mitad de una vía pavimentada que lleva al barrio Altamira, a unos treinta metros del Cai, al explotar la bomba con la que intentó volar la caseta policial.

Ayer, en el Cai de Los libertadores, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Enrique Montenegro Rico, afirmó que el subversivo muerto había recibido entrenamiento en manejo de explosivos en Cuba, hace varios años, y se desempeñaba como instructor en ese tipo de actividades. Además, había sido detenido en 1986, en Medellín, con propaganda subversiva.

Entre los documentos del muerto figuran cinco credenciales de centros de educación superior e intermedia, entre los que aparecen la Escuela Superior de Administración Pública, Esap, la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín. También una libreta militar de segunda clase.

Los documentos fueron exhibidos junto con material explosivo, una bomba que fue desactivada, seis granadas de fragmentación, tres proveedores para subametralladora y un radio de comunicaciones, manchado de sangre y destrozado por una bala.

Uno de los agentes del Cai afirmó que en esa zona, en la vía a Villavicencio, han circulado volantes de la Milicias Populares en los que advierten que van a acabar con los ladrones y bazuqueros.

El general Montenegro Rico indicó que la Policía Metropolitana intensificará los patrullajes y las operaciones contra los grupos subversivos. Explicó que hasta el momento solo han sido detectadas en Bogotá células urbanas del Eln, pero eso no quiere decir que no estén las Farc .

A unos dos kilómetros de allí, sobre la misma vía, tuvo lugar otro de los ataques. Cinco agentes del Cai de Juan Rey respondieron a los disparos hasta que llegaron los refuerzos, casi una hora después. Allí fue herido en un brazo el agente Miguel Elías Bejarano Pérez.

Un oficial indicó que los campesinos del Cerro de Cruz Verde, a una a pie desde el Cai, han reportado la presencia de cuadrillas de diez y doce hombres Eln. También afirmó que entre la población existen simpatizantes de estos grupos, aunque la mayoría está con la Policía .

Ese mismo Cai fue atacado el pasado 19 de julio, y un teniente y dos agentes resultaron heridos al explotar una carga de dinamita cuando acudían en auxilio de sus compañeros.

A unos 15 minutos en carro desde Juan Rey, sobre los mismos cerros del Suroriente de la Ciudad, fueron atacados los Cais de Yomasa y Monteblanco y la Subestación de Policía de Santa Librada, sector la Peña.

En los tres sitios quedaron los orificios de los disparos, especialmente en Santa Librada, donde tres policías resistieron el ataque. En la fachada de la edificación de dos pisos se ven las huellas de más de 30 disparos, y otros seis perforaron una camioneta de color rojo de propiedad de Policía.

Unos cinco hombres llegaron disparando por un callejón sin pavimentar que comunica con una arboleda y más allá con las montañas que rodean a la ciudad. Los subversivos dejaron abandonada, a unos quince metros de la subestación, una bomba que luego fue desactivada.

El sexto ataque tuvo lugar al otro lado de la ciudad, en el barrio Britalia, un sector marginal del occidente del Distrito Capital, donde la comunidad ayudó a llevar al hospital al agente Aristóbulo Guerrero Díaz, quien resultó herido.

La conclusión de las autoridades al hacer un balance de la arremetida subversiva es que esta fue un completo fracaso. No lograron ninguno de los objetivos y perdieron, al parecer, a una ficha clave dentro de la organización.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.