El fiasco tributario

El fiasco tributario

El proceso de modificación del proyecto de reforma tributaria entre la primera versión que presentó el Ministro de Hacienda y la versión propuesta por los parlamentarios ponentes, fue comparado en reciente editorial del diario PORTAFOLIO con la metamorfosis kafkiana en la que el personaje de la novela se convierte en cucaracha. La comparación puede resultar exagerada e injusta… con las pobres cucarachas, porque la verdad es que el proyecto sustitutivo carece de toda lógica y sindéresis: lo único sustantivo es el impuesto al patrimonio para financiar la guerra, propuesta que no estaba en el proyecto original, mientras que el resto del articulado son sólo parches y remiendos a un Estatuto Tributario ya muy complejo, que la gran presión de los intereses creados impidió simplificar.

21 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Se frustró pues el intento oficial de crear un sistema tributario más simple y competitivo, lo cual no es una buena noticia; pero afortunadamente tampoco prosperó la tentativa de subirle los impuestos a los consumidores y trabajadores para rebajárselos a las empresas y a los rentistas de capital.

Sin embargo, lo más grave del nuevo proyecto son sus consecuencias fiscales: a diferencia de todas las reformas anteriores ésta no va a aumentar el recaudo tributario (con la excepción del impuesto al patrimonio que ya tiene destinación específica), ni siquiera va a ser neutra como el proyecto inicial, sino que va a aumentar el déficit fiscal.

En efecto, en la misma exposición de motivos se presenta un cuadro sobre los resultados del proyecto, los cuales se estiman en una disminución del recaudo tributario del orden de 1,7 billones de pesos (0,47 por ciento del PIB) para el año 2008, y una cifra ligeramente inferior para los dos años siguientes. Es muy irresponsable que en una coyuntura en que el déficit del Gobierno Central y el aumento de la deuda pública siguen siendo una de las principales amenazas para el buen desempeño de la economía, los ponentes ni siquiera comenten esta reducción y el Ministro la acepte sin discusión.

Pero el problema es más grave porque esa cifra está subestimada por lo menos en dos de las modificaciones propuestas: la deducción del 25 por ciento de la inversión en activos fijos y la eliminación del impuesto de remesas. La primera convierte en permanente un costoso beneficio tributario que debía expirar el año entrante, aunque lo disminuye del 30 al 25 por ciento; según la exposición de motivos ésta deducción tendrá un costo de unos 200.000 millones de pesos en el 2008, pero según el Confis el costo fiscal que tuvo este beneficio el año pasado fue de 1.094 millones de pesos, y no hay ninguna razón que permita pensar que las empresas van a disminuir su utilización.

De otra parte, los ponentes estiman que hacerle el favorcito a las multinacionales de eliminarles el impuesto de remesas (que es del 7 por ciento de los dividendos girados al exterior) sólo va a disminuir los recaudos en 274.000 millones de pesos. Sin embargo, las remesas de dividendos al exterior este año va a ser de unos 3.000 millones de dólares, que generarían un impuesto de unos 500.000 millones de pesos. Lo más absurdo de esta propuesta es que es totalmente innecesaria, no sólo porque el gran volumen de inversión extranjera que está llegando al país demuestra que este impuesto no es un obstáculo, sino porque de acuerdo a los convenios internacionales para evitar la doble tributación, los impuestos que pagan las multinacionales en Colombia los pueden deducir de los que pagan en sus países de origen. En otras palabras, al eliminar el impuesto de remesas no se va a reducir los impuestos totales que efectivamente pagan las multinacionales, sino a reducir los recaudos en Colombia y aumentarlos en otros países.

En resumen, el fiasco tributario de que el Gobierno no haya sido capaz de hacer la reforma estructural que necesita el país, puede convertirse en un agravante del problema fiscal, pues las propuestas que cursan en el Congreso van a incrementar el déficit fiscal al reducir los recaudos hasta en 2 billones de pesos, recursos que tendrán que ser reemplazados con mayor deuda pública .

Consultor privado.

"Los impuestos que pagan las multinacionales en Colombia los pueden deducir de los que pagan en sus países de origen”.

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