Qué significa el Premio de Venecia

Qué significa el Premio de Venecia

El León de Oro de la Bienal de Venecia (Italia) es el más reciente e importante de varios premios nacionales e internacionales que Bogotá ha recibido en los últimos años. Numerosas misiones internacionales visitan nuestra ciudad, incluyendo muchos profesores y estudiantes de postgrado en urbanismo de las universidades más importantes del mundo. Pero no es claro que los bogotanos entendamos qué es lo que llama la atención del modelo de nuestra ciudad a nivel internacional.

21 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Lo primero es la restricción al uso del vehículo particular, complementada con un sistema de transporte masivo, mejorable pero reconocido como el mejor sistema de transporte -con base en buses- del mundo. En las ciudades avanzadas del planeta como París, Londres o Nueva York, se decidió hace mucho tiempo que no se abrirían más espacios viales sino que se mejoraría el transporte masivo. Si en esas ciudades la población decidiera un día movilizarse en carro y no en transporte público, los trancones serían iguales o peores a los de Bogotá. En las ciudades avanzadas del mundo ‘Política de transporte’ significa buscar medios para reducir aún más el uso del automóvil particular; mientras que en las ciudades del planeta en desarrollo ‘Política de transporte’ significa facilitar el uso del automóvil. Ciudades como Shangai, o México, tratan inútilmente de aliviar los embotellamientos construyendo autopistas elevadas que se congestionan muy pronto después de su construcción.

En Bogotá en cambio hay una política sistemática de restricción del uso del automóvil particular con limitaciones al estacionamiento, Pico y Placa, y ejercicios creativos como la tradicional Ciclovía dominical o el Día sin Carro -aprobado mediante una consulta popular. Esto, complementado con el TransMilenio y las ciclorrutas, es exactamente lo que se busca en el mundo de hoy para reducir el consumo de combustibles y disminuir el problema del calentamiento global. Para lograr esos mismos objetivos también es necesario evitar el desarrollo suburbano en baja densidad que se está presentando en los alrededores de las ciudades colombianas, que hace imposible el funcionamiento de sistemas de transporte masivo de bajo costo y alta frecuencia de pasada.

Lo que la ciudad se ha ahorrado al no construir autopistas elevadas como las que proponía un estudio japonés sobre el transporte de nuestra ciudad, se ha canalizado a la construcción de colegios, bibliotecas, parques, programas de vivienda, de nutrición y en general, a construir equidad.

Tener aceras de calidad es democrático porque demuestra respeto por la dignidad de todos los ciudadanos; y las ciclorrutas demuestran que el ciudadano en bicicleta es tan importante como el que va en un carro. En nuestra ciudad hay además proyectos peatonales y para bicicletas especialmente innovativos, que han recibido también premios importantes de arquitectura, como la Alameda Porvenir -una vía peatonal de 23 kilómetros de extensión que ha transformado la vida de los habitantes del suroccidente, el parque lineal del Juan Amarillo que va en varios ramales desde la carrera Séptima al norte hasta el río Bogotá y por supuesto la recuperación del centro con la demolición del Cartucho para construir el parque Tercer Milenio de más de 20 hectáreas, la recuperación de San Victorino y la peatonalización de la avenida Jiménez.

Cuando circulan 80 mil carros más este año en las calles de Bogotá, que ocupan unos 800 kilómetros de vías, es oportuno reflexionar sobre el modelo de ciudad que hemos adoptado y debemos profundizar. Es inútil tratar de recuperar un pasado que no volverá. Habrá que hacer unas cuantas vías más, pero eso en nada va a cambiar el problema estructural. La única solución es adaptarnos a una nueva manera de vivir, más similar a la de las ciudades avanzadas del mundo. Será difícil cambiar nuestros hábitos. Pero en lugar de reclamar más vías, lo que debemos reclamar es más y mejor transporte público, mejores ciclorrutas, mejores aceras y más seguridad para salir a la calle a vivir de una manera más sostenible en lo ambiental y en lo social.

Como lo han demostrado los premios recibidos, nuestra ciudad tiene el potencial para convertirse en ejemplo mundial, lo que no sólo implica una mejor calidad de vida, sino también un mayor atractivo para profesionales altamente calificados e inversionistas que generen desarrollo económico y empleo. .

"Bogotá tiene el potencial para seguir consolidándose como ejemplo a nivel mundial”.

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