Venció a la droga en 3 asaltos

Venció a la droga en 3 asaltos

El gallo cantó tres veces antes que el pequeño y musculoso negro hablara. “La medalla me abrió las puertas, pero no supe aprovechar... Ahora estoy en los caminos: no bebo, ¡no meto drogas! Y todo lo que hago es para el bienestar de mi familia... Así soy feliz”.

19 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Es el mismo hombre inquieto que el 19 de noviembre de 1981 –hoy hace justamente 25 años– Colombia conoció luego de ganar en la víspera en Montreal (Canadá) la medalla de oro, división gallo, del Mundial de Boxeo Aficionado, la única en la historia del país.

Miguel María ‘Máscara’ Maturana Machado, el hombre de las cinco eme, está sentado en la única mecedora grande de su casa, un rancho de madera y zinc –con piso de tierra– de unos 35 metros cuadrados, ubicado en el barrio de invasión Villa Mady, donde vive hace tres años con su mujer Betty Narváez y sus dos pequeñas hijas: Betty (14 años) y Carmen (2).

“Soy feliz porque le gané la pelea a las drogas... Fue una pelea de varios asaltos y de muchos años. Soy pobre, no me avergüenzo, pero salí de ese tronco de lío... Sé qué es la droga. Es el infierno...”.

Sus mujeres se han ido. La mecedora está en el medio de la casa, entre las dos camas dobles, cubiertas por una sábana azul, que hace las veces de única pared divisoria en la vivienda. Allí todo está al descubierto: la nevera, las tres mesas (una para el televisor, otra para la estufa de dos fogones y otra para los utensilios de cocina), el tanque del gas, el tanque del agua, las ocho sillas rojas plásticas y un escaparate.

Esa medalla de oro...

Maturana clasificó a la Copa Mundo como campeón Suramericano del torneo que culminó el 5 de septiembre de 1981 en Bogotá y como tal, con la camiseta de Suramérica y no la de Colombia, obtuvo el oro el 18 de noviembre. Esa noche derrotó al surcoreano Chang Im Suk, con fiebre y defecando sangre porque sufría de hemorroides.

“Yo no tenía fuerza, pero me dije que ese coreano cabezón no me ganaba. Él venía de ganarle al favorito cubano. Al subir al ring, recobré la fuerza: le di una lección de boxeo. Pero cuando llegué a la esquina, al terminar el primer asalto, sin recibir un golpe estaba cansado. Entonces Orlando Pineda, mi entrenador, hizo su trabajo de recuperación y, mejor, el anímico”.

El salto de celebración quedó registrado en la primera página de los diarios colombianos el viernes 20 de noviembre. Esa tarde llegó a Barranquilla, siguió a Cartagena, y fue recibido como héroe. Quería seguir como aficionado. La Federación Colombiana negoció su contrato para convertirlo en profesional y él recibió 1,8 millones de pesos.

Tres veces en la droga “Pensé que el mundo se había acabado cuando perdí por nocaut en el décimo asalto con Rubén ‘Huracán’ Palacio (el 18 de diciembre de 1982). Ese día salí de la plaza de toros Cartagena de Indias y me metí a un prostíbulo.

Salí a los tres días experto en fumar marihuana y basuco. Allí salté al infierno. Estaba perdido en el vicio. Hasta que un día un amigo, Armando Fontalvo, me hizo ver las cosas. Fui a Alcohólicos Anónimos yo mismo y salí de las drogas”.

Permaneció inactivo durante 16 meses y reapareció en abril de 1984. Creía que estaba a salvo. Pero la tentación le llegaría de cerca. “Caí otra vez en 1986, cuando me pusieron un entrenador que me llevaba basuco, ron y mujeres.

Así peleé por el título mundial gallo de la FIB (perdió por nocaut en Cartagena, el 15 de mayo de 1987, ante el estadounidense Kelvin Seabrooks).

Luego me pusieron uno peor: el basuco me lo llevaba al mismo gimnasio.

Contra ‘Chicanero’ Mendoza (1988) peleé sin entrenamiento y el peso de 122 libras lo di a punta de basuco”.

“Hasta que en 1991 dejé al compadre ‘suco’ (basuco) por ‘Blanca nieve y los siete enanitos’ (cocaína). Me volví loco: me metieron dos veces a la cárcel.

Por esos días empeñé mi medalla de oro mundialista por 50 mil pesos a un compadre en Cartagena y más nunca la he visto”.

Dios y el amor Por ese tiempo, un amigo le recomendó a dos muchachas para un trabajo en el restaurante de propiedad de un empresario de boxeo, frente al castillo de San Felipe. Maturana escogió a Betty Narváez y al poco tiempo, tirándosela de brujo, le leyó la mano y le dijo: “Te vas a encontrar con un negro que será el hombre de tu vida”. Llevan 15 años.

“Le encontré una bolsa con cocaína, cogí un machete y le corté la mano izquierda y me fui a Colosó (Sucre), mi tierra, con mi hija Betty. No quería saber nada de él”, confesó Betty, la compañera.

“Yo era entrenador y celador del gimnasio de boxeo en Cartagena. A la mañana siguiente me dije: ¡Ñerda! Me encuentro solo. Y veo en el espejo y dije: ¡Coño, no joda, ahora sí parezco un mico. Estoy flaco y llevao, todo maloliente... Ese día me fui detrás de mi mujer, un amor que me puso Dios para dejar definitivamente el vicio. Desde entonces, ni tomo ni meto droga.

Llevo 11 años”.

Pero el escándalo lo sacudió nuevamente y estuvo preso cuatro días en el 2001, sindicado de la muerte del entrenador Carlos Osorio, supuestamente por agresión. “Ni lo toqué. Después se comprobó que estaba enfermo. Desde entonces salí de Cartagena”.

Maturana vive de vender en promedio 40 boletas de rifas diarias en Sincelejo, ayuda a cargar bultos en el mercado y cría cerdos, gallinas y pavos en el patio de su casa. Es el recoge bates de un equipo de sóftbol de veteranos y, actualmente, recoge bolas detrás del home en los partidos de béisbol como local del equipo Toros de Sincelejo.

Los adultos le gritan: “P’a eso quedó el campeón de boxeo, está jodido”, mientras los niños de su barrio, lo llaman para tocarle sus musculosos brazos. A esos niños quiere enseñarles boxeo.

“No quiero llevarme a mi tumba lo que sé de boxeo... El día que yo sea un entrenador, Colombia volverá a tener un campeón mundial aficionado...”.

El hiperactivo ex campeón del peso gallo sigue sentado. Dice vivir feliz desde cuando aprendió a quererse a sí mismo, porque ahora quiere a todo el mundo. Y, en el centro de su rancho, continúa hablando de su marca profesional de 32 triunfos, 9 derrotas y 2 empates y de que era un boxeador completo... Afuera, en el patio, el otro gallo nuevamente canta...

SUS MOMENTOS DE GLORIA.

1 La estampa de campeón en las murallas de Cartagena. El 20 de noviembre de 1981 lo recibieron como héroe. Después caería en las drogas.

2 El 5 de septiembre de 1981 ganó el suramericano de boxeo, en el coliseo El Campín de Bogotá, y obtuvo el derecho a competir en el Mundial.

3 El recibimiento en Barranquilla y la medalla de oro obtenida en Canadá, hoy perdida. A su lado, el periodista Estéwil Quesada

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