La mala hora del Congreso

La mala hora del Congreso

Hace cuatro meses, cuando el Congreso estaba a punto de instalarse, las expectativas sobre el trabajo de los legisladores eran enormes: estaban a punto de estrenar la Ley de Bancadas y acababan de utilizar la reforma política para fortalecer sus partidos y hacerse elegir bajo unas nuevas reglas. (VER ENCUESTA)

19 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Los ‘fantasmas’ de la revocatoria del Congreso y la reducción a una sola cámara, como lo había sugerido Álvaro Uribe en el 2002, habían desaparecido paulatinamente y hasta el Presidente se atrevió a mencionar que este podía ser el comienzo de un sistema parlamentario en Colombia.

Pero todo cambió. La actitud de los partidos uribistas de pedirle puestos al Presidente, en un hecho muy publicitado, y la reciente decisión de la Corte Suprema de ordenar la detención de tres congresistas de la coalición de Gobierno por sus posibles vínculos con el paramilitarismo y el temor de que pueda vincular a otros más, dejó de nuevo al Legislativo en el peor de sus momentos: otra vez en el centro de un escándalo, criticado por la opinión –ver gráfico de la encuesta de Gallup– y al borde de otra crisis institucional.

“La crisis no afecta solo al Congreso, también al Gobierno”, dice el columnista Ramiro Bejarano, pero por ahora se nota más en el legislativo, “donde la división de la bancada uribista y el nerviosismo es evidente”, añade Bejarano.

De hecho, esta semana la mayoría de senadores coincidió en que la tensión en plenaria fue mucho más fuerte, hubo más corrillos de congresistas con rostros preocupados y los rumores estuvieron a la orden del día.

El martes se filtró una versión de que el Presidente habría manifestado su intención de quedarse otros 4 años en el poder, el miércoles se dijo que otros 12 congresistas serían llamados por la Corte y el jueves se especuló con que eran 80 los legisladores requeridos por la Corte Suprema.

Y aunque se aprobó en primer debate la reforma a la Ley 100, es evidente que la agenda se retrasó una semana más y que la convocatoria a sesiones extraordinarias es ahora una realidad.

“Todo está parado: la tributaría no ha salido, en transferencias se van a presentar problemas y la venta de Ecopetrol está frenada”, admite Juan Fernando Cristo, vocero del Partido Liberal.

Pero más allá de las especulaciones de esta semana y de la parálisis de la agenda, el gran interrogante es cuál será el impacto que tendrá este escándalo en el Congreso. ¿Será más fuerte que las secuelas que dejaron el proceso 8.000, los ‘narco micos’ o el ‘pomaricazo’? Nancy Patricia Gutiérrez, vocera de Cambio Radical, afirma que este episodio “golpea al Congreso, pero también le hace daño al Gobierno y a su proceso de paz con los ‘paras’, porque el país debe estar pensando que este no fue sincero. La gente va a seguir viendo con desdén la política”.

Y más que acudir a la solidaridad de cuerpo para tapar este escándalo, Gutiérrez y Cristo coinciden en que al Congreso no le queda otro camino que apoyar a la Corte Suprema y a la Fiscalía para “establecer toda la verdad, por dolorosa que sea”.

Las acciones jurídicas no bastarán. Gustavo Petro, vocero del Polo Democrático, dice que todas las fuerzas políticas deben suscribir “un acuerdo nacional por la verdad”, que implique reformas a ley electoral, la de Justicia y Paz y la de partidos, “para lograr que no se repita lo que ya ocurrió”.

El próximo martes, los jefes de todos los partidos se reunirán para tratar de llegar a un acuerdo en este sentido.

Por lo pronto, el Congreso ha quedado como el jamón en un sanduche, es decir, en medio de un Presidente que evitará no dejarse afectar por este escándalo y una Corte Suprema que con el paso de los días se puede convertir en el más duro juez.

OTROS ESCÁNDALOS 1 Carlos Lemos debió retirar la reforma política del presidente Barco en 1989, cuando descubrió el primer ‘narco mico’ que buscaba una consulta sobre la extradición.

2 En 1995 el Congreso vivió el proceso 8.000, el sonado caso sobre infiltración de los narcos en la campaña política. Más de 100 legisladores absolvieron a Samper.

3 En 1999, el presidente de la Cámara Armando Pomárico tuvo que dejar su cargo, después de que le pillaron una millonaria y fraudulenta contratación.

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