China: ¿crecimiento o desigualdad?

China: ¿crecimiento o desigualdad?

Cuando se miran los libros de texto de macroeconomía que hacen un ‘recorrido por el mundo’ aparece siempre E.U., la UE y Japón, junto con algunas menciones a otros países claro. No obstante como van las cosas, pronto tendremos a nuestros alumnos comprando libros que muestran el gigante asiático a la cabeza.

17 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Y es que el impacto de una economía con más de 1.300 millones de habitantes y tasas de crecimiento del PIB cercanas al 10 por ciento no puede menos que sentirse en la economía global, o si no que lo digan algunos trabajadores de los países desarrollados que han visto cómo empresas nacionales están abriendo plantas en China donde el costo de mano de obra es más barato. O los compradores que observan la cantidad de productos con la marca made in china. Incluso es interesante observar cómo algunas de las mediciones realizadas por economistas sobre la distribución del ingreso mundial, se ven o no alteradas por la inclusión del gigante.

Pero no todo son buenas noticias, una crítica muy usual al modelo de desarrollo occidental es la desigualdad exagerada reflejada en elevadísimos niveles de concentración del ingreso. Al respecto es interesante ver cómo algunos de los empresarios chinos ya han ingresado a la selecta lista de los hombres más ricos del mundo, con fortunas superiores a los 1.000 millones de dólares mientras aún una parte no pequeña de los otros 900 millones de chinos sigue en la pobreza.

Bien es cierto que la disyuntiva entre crecimiento y distribución del ingreso puede ser o no un argumento falaz según la concepción de desarrollo que tengamos. Una curva de Kuznets por ejemplo, muestra que el desarrollo implica inicialmente mayores niveles de desigualdad y luego menores. Es decir para desarrollarse y crecer hay que permitir que la sociedad sea más desigual y esto tiende a revertirse después.

Este argumento parece ser cierto en la economía china, donde los aumentos espectaculares del PIB observados en los últimos años han venido acompañados de una segmentación de la China, la rica y desarrollada en los puertos; Shangai, Beijing y la pobre y campesina en el interior. De cualquier modo hay un tercer ingrediente que agregar y es que la pobreza como tal se ha reducido.

Tenemos entonces el desarrollo chino apoyado en una mesa con tres patas; crecimiento, reducción de la pobreza y aumento de la desigualdad. Esto es, todos parecen estar o igual o mejor, y entre los que mejoran, algunos tienen incrementos vía ingresos tales que alteran la distribución del ingreso y concentran el Gini.

¿Es esto deseable?, depende de nuestras preferencias por crecimiento y desigualdad y depende también de si se cumplen o no las predicciones de la curva de Kuznets, pues una sociedad que secularmente deja a unos cada vez más y más ricos y a otros estancados no parece el mejor de los escenarios.

Economista. Profesor universitario.

"Una crítica muy usual al modelo de desarrollo occidental es la desigualdad exagerada”.

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