Retos en Europa

Cuando vino el ex presidente Clinton a Bogotá, abrió su discurso diciendo que era la primera vez que al entrar en un auditorio, aplaudían más al presidente local que a él. Es verdad, soy testigo presencial de ello, cuando Clinton ingresó al Centro de Convenciones de Bogotá, el aplauso de la audiencia fue generoso, cuando entró el presidente Alvaro Uribe, el aplauso fue masivo.

17 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Hace unos años, en Estrasburgo, al entrar al recinto donde se encontraba todo el Parlamento Europeo, el presidente Uribe recibió quizás el golpe más agresivo que puede recibir un mandatario al entrar a un salón -una parte de la audiencia- la bancada comunista se paró y se fue del salón.

En Ginebra, cuando estuvo el vicepresidente Santos aparecieron grafitis en los muros y puentes públicos atacando al Presidente. No se acostumbran grafitis en una ciudad con tanta acepsia como Ginebra. En Oslo, el 20 de julio del año ante pasado, en una discoteca, tocaron el himno de las Farc.

Hoy, no hay duda, las relaciones con los países europeos han mejorado, y siguen llamadas a seguir mejorando, allá tenemos enormes retos, esto lo confirma conclusiones como la obtenida en un reciente foro organizado por la Cámara Colombo Británica en Londres: “es preciso reposicionar a Colombia en Europa”.

Luego de invertir tres gratificantes semanas en Europa, regreso a Colombia, con ideas más claras de cómo afrontar este desafío.

Fabio Valencia Cossio en Italia, es un ejemplo de cómo acercar la distancia geográfica entre Europa y Colombia. El embajador sin hablar italiano, administró una mentalidad de abundancia, que le permitió combinar gestión diplomática, con gestión económica y cultural, seduciendo a los italianos.

Con osadía, presentó en Italia nuestro diseño mostrando de paso energía, música, arte, mujeres, juventud, moda, flores, gastronomía, frutas, panela, pero sobre todo la alegría y la pasión de los colombianos Entiende uno el fruto de las semillas sembradas por Valencia Cossio cuando un periodista italiano le dice a Alicia Mejía de Colombia Moda “¿sabe? la diferencia entre su país y el mío, es que en el suyo, todavía le brillan los ojos a la gente”.

Es fundamental pasar del dicho al hecho. Si hablamos de turismo, comparto que durante estas vacaciones, sólo vi una guía turística de Colombia y la venden en pocas librerías. De Costa Rica existen trece.

Existe un mercado de nichos donde se promueven vacaciones para trabajar en una escuela en Africa, en un hospital en Nicaragua, para construir casas en una isla caribeña o a trabajar con comunidades de refugiados en Asia. Los folletos aún no incluyen planes en Colombia. ¿No será que ésta es una idea cautivante para tantos filántropos que existen en el mundo? ¿Qué tal promover la construcción de viviendas con guadua en una población del Quindío? Y en el campo de las exportaciones, por supuesto, con imaginación y gestión crea uno oportunidades. Con deleite observé en Fortnam and Mason en Londres las ‘Hormigas Gigantes Tostadas’. El empaque decía ‘Un producto exótico de los indígenas del Amazonas… la hormiga más grande del mundo… un sabor que combina el sabor del tocino y las nueces”. Los 25 gramos que en Mesa de Los Santos los vende el campesino en 1.800 pesos, se venden en diez y seis libras (más o menos 70.000 pesos). Observé también en A. Maitland and Co.

estropajo de Egipto en 16 libras cada uno y panela de la Isla Mauricio a un equivalente de 6.000 pesos la libra. Aquí tenemos panela, estropajo y claro hormigas, necesitamos acción, para exportarlos desde aquí.

La investigación comparativa es fundamental en un mundo donde cada vez, los superlativos son usados para atraer, para enganchar, para seducir. Irlanda e Irlanda del Norte son consideradas como la Colombia de Europa. Con sorpresa, vi como Belfast hace alarde del hecho de que tiene el hospital que más heridos de bala ha operado en el mundo, y el hotel que tiene el récord mundial en número de atentados terroristas -el Hotel Europa que ha sido bombardeado 45 veces. También comentan que hoy, Belfast es la ciudad más segura del mundo según la Unicef, que tiene cuatro millones quinientos mil visitantes al año, siendo una ciudad de quinientos mil habitantes. Me gusta el modelo Belfast, me gustaría seguirlo.

La República de Irlanda y Dublín, su capital, son modelo global de desarrollo, logrando un crecimiento de 9,65 por ciento por año en los últimos 5 años. Andrés Oppenheimer, en su libro Cuentos Chinos, cita al académico Luis Rubio “Irlanda demuestra que las limitantes no son económicas o políticas. Los irlandeses se vieron en el espejo y se percataron de lo obvio: su país se estaba rezagando no por causa de una conspiración del resto, o porque el pasado fuera sagrado, ni porque las importaciones desplazaran a sus productores locales, ni porque faltara capital u oportunidades de inversión o exportación, sino simple y llanamente porque ellos estaban inertes… una vez que los irlandeses, estuvieron dispuestos a enfrentar sus carencias y a organizarse para aprovechar su potencial, las oportunidades económicas se abrieron casi por arte de magia”.

Para lograr catalizar estos esfuerzos de aprendizaje, emprendimiento e innovación, es fundamental optimizar y potencializar el servicio diplomático, para lograr mayor gestión y mayor efectividad. Creo que Europa podría ser el foco central. Malcolm Deas de Oxford decía que Colombia debe invertir más en este tema y ser más agresivo con esta gestión. Dijo “un error del presidente Uribe es cortar el presupuesto de la diplomacia”.

Durante este viaje, le llegamos a cuatrocientos cincuenta colombianos y europeos en diez conferencias y entrenamos treinta y dos personas en Suiza y quince en Inglaterra para que mediante conferencias, compartan con otros porqué creer en Colombia. Hablaba con Claudia Uribe, embajadora ante la Organización Mundial del Comercio en Ginebra de cómo con el ejemplo, con el entusiasmo, con la energía, cada colombiano juega un rol vital en su círculo de influencia.

Colombia seguirá participando en foros en Europa y alrededor del mundo. Cada foro representa una gran oportunidad de contar ‘el cuento bien contado’. Por eso al contar el cuento, pero sobre todo antes de contarlo debemos hacernos unas preguntas claves: * ¿Cuál es el cuento que contamos? * ¿Cómo enganchamos a los tres millones quinientos mil colombianos que viven fuera para mostrar esa nación apasionada, esa gestión social, esas grandes oportunidades y esos cambios paradigmáticos? * ¿Cómo logramos construir colectivamente para que las preguntas ácidas que queremos hacer las hagamos a la persona adecuada en el foro adecuado y no usemos los foros para lavar trapos sucios que no le competen a los presentes? * ¿Cómo logramos aprovechar cada oportunidad ante públicos extranjeros para inspirar y entusiasmar, dignificando las presentaciones ministeriales sobre este país y evitando aquellas llenas de gráficas que no enganchan audiencias? Alberto Calderón de Billiton decía que los colombianos a veces nos damos mucho palo y a veces nos echamos muchas flores. Un punto intermedio es más sano. Nigel Luzón, director del Lloyd´s Bank para Latino América decía “Colombia ya avanzó mucho en estabilidad; el reto ahora es transformación de imagen”. Agregó “es un momento muy propicio para invertir en Colombia”. Nick Allan de Control Risks decía -“toma tiempo para que la percepción se ponga al día con la realidad. El mundo empresarial detecta las oportunidades rápido”.

El cuento que no contemos no cuenta. Estuvo Clinton recientemente en Inglaterra. Todavía anda con su pulsera colombiana y cuenta los cuentos de Colombia como un embajador. ¿Qué será lo que él y cientos de extranjeros ven en Colombia que a veces no vemos nosotros? Sólo concluyo diciendo que veo esta Colombia que emerge y de la que se va a oír y que va a permitir que Colombia sea el primer país tropical desarrollado del mundo y que para lograrlo necesitamos metas como las planteadas para el 2019.

"Estuvo Clinton recientemente en Inglaterra. Todavía anda con su pulsera colombiana y cuenta los cuentos de Colombia como un embajador. ¿Qué será lo que él y cientos de extranjeros ven en Colombia que a veces no vemos nosotros?”.

"No hay duda, las relaciones con los países europeos han mejorado, y siguen llamadas a seguir mejorando, allá tenemos enormes retos”.

Director, Fundación Yo Creo en Colombia

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