Arturo Gómez Jaramillo: zar del café

Arturo Gómez Jaramillo: zar del café

“Al terminar los estudios de derecho (1938), hice dos cosas: una me fui de inspector auxiliar del Trabajo a Manizales...en esa época la ciudad no tenía el menor espíritu empresarial y resolví entonces hacer una visita a todas las llamadas industrias que existían. Se destacaban, como era lógico en una región cafetera, las trilladoras de café...lo que hice en Manizales lo repetí en Pereira y en Armenia. Me recorrí a pie ambas ciudades y sus alrededores”.

16 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Así comenzó Arturo Gómez Jaramillo, hijo de Enrique Gómez-Latorre, un comerciante que sus padres lo trajeron de niño desde Antioquia, en los tiempos de la llamada colonización antioqueña, en el siglo XIX. Se vinculó al café como abogado del comité departamental y en 1945 fue nombrado abogado del Comité Nacional de Cafeteros, organismo máximo de concertación de la política sectorial en el que participan el gobierno nacional y representantes de los productores.

Gómez fue Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros durante 24 años, de 1958 a 1982 y el consenso es general: Arturo Gómez Jaramillo, es considerado como el colombiano que más aportó a la industria cafetera colombiana. Murió ayer en Washington a los 91 años de edad.

La Federación de Cafeteros fue fundada en 1927, pero su importancia la adquirió a comienzos de los años cuarenta con la creación del Fondo Nacional del Café, una cuenta del gobierno nacional, que desde esa fecha ha sido administrada por el gremio. Gómez Jaramillo fue uno de los promotores e impulsores del modelo.

Durante varios años estuvo fuera del país conociendo la operación cafetera internacional. En 1957 regresó para asumir el cargo de Gerente Auxiliar, y en 1958, fue aclamado como nuevo Gerente General, en reemplazo de Don Manuel Mejía Jaramillo, quien había gerenciado la Federación del 1937.

En febrero del 2003, Federacafé lanzó el libro el libro "Arturo Gómez Jaramillo, Zar del Café", bajo la coordinación de Otto Morales Benítez y Diego Pizano. En el libro, se hace un reconocimiento a la vida y aporte del dirigente cafetero, por parte de varios colombianos que han estado vinculados al café.

Durante el tiempo que dirigió los destinos del gremio cafetero, fue uno de los promotores de la creación de la Organización Internacional del Café (OIC) y negoció por Colombia los distintos Acuerdos Internacionales del Café.

Poco después de asumir la gerencia de la Federación, recibió críticas por la poca promoción del café en el exterior. Viajó a Nueva York y de su gestión nació la figura de Juan Valdez como ícono representante de los caficultores colombianos.

A nivel institucional, impulsó la creación del grupo económico cafetero que promovió varias empresas y entidades como la Fundación Manuel Mejía y la Fábrica de Café Liofilizado, en Chinchiná.

Vivió períodos de prosperidad y de crisis cafetera, como la bonanza de los precios internacionales a mediados de los años setenta y luego la destorcida y la desaparición del “poderoso” grupo cafetero.

Después de haber enviudado y de su renuncia como Gerente General de la Federación, Don Arturo Gómez se radicó en Buenos Aires. Su cadáver será cremado en Washington y sus cenizas trasladadas la semana próxima a Bogotá, donde se realizarán las honras fúnebres.

No solo hizo un gran aporte a la modernización del café, sino que Gómez Jaramillo es el padre de la diplomacia cafetera. Su papel de negociador por Colombia lo asumió con toda la responsabilidad que implicaba la defensa de los interesa nacionales. Fue respetado por todo el mundo cafetero como negociador no por intransigente sino por su capacidad y conocimientos”.

Juan Camilo Restrepo, ex ministro.

Detrás de la persona que ostentaba semejante poder cuando la Federación tuvo su época de gloria, y a quien todo el mundo le rendía pleitesía, lo que en el fondo había era un ser tremendamente sencillo y hasta tímido que nunca se dejó tentar por la vanidad ni mucho menos por la soberbia que tanto afecta a los poderosos”.

Juan Manuel Santos, actual ministro de Defensa .

En Colombia se necesita un Templo, así sea de recuerdos, que congregue a los héroes de la inteligencia puesta al servicio de nuestro progreso material y espiritual: el Templo de los grandes maestros, creadores y realizadores.

Allí está ya don Arturo Gómez Jaramillo".

Belisario Betancur

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