‘Paras’, vestidos de labriegos en La Ceja

‘Paras’, vestidos de labriegos en La Ceja

Mientras en cualquier cárcel del país las filas son interminables para lo que en la jerga de un penal se llama ‘darle la vuelta al bongo’ –ir a comer–, los 58 jefes paramilitares recluidos en el centro especial penitenciario de Prosocial en La Ceja (Antioquia), son atendidos en la mesa.

16 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

El contraste también se aprecia en el sabor, pues la comida de los antiguos líderes de las autodefensas la prepara una empresa particular pagada por ellos mismos.

Son dos situaciones que se conocieron ayer en una visita organizada por el Inpec –que por primera vez permitió el ingreso de periodistas– con el fin de desvirtuar decenas de versiones que circulan sobre ese sitio de reclusión.

Vecinos de la región dicen, por ejemplo, que a mediados de agosto, cuando comenzó la ocupación de Prosocial, hasta allí llegaron decenas de pantallas de plasma. Pero la directora del penal, Liliana Vélez, sostiene que eso no es cierto.

En la visita no hubo rastros de ostentación, pero sí de una comodidad atípica. Lo más evidente, que no hay hacinamiento: todos los internos tienen cuarto individual con baño, armario, nochero, nevera, escritorio y televisor.

El cuarto 306, de ‘Ernesto Báez’, tiene una salita en la que hay escritorio, un estante con libros, una guitarra, un atril y una mesita con cafetera eléctrica, tarros de café, aromáticas y galletas.

Y Ramón Isaza, el jefe de las Autodefensas del Magdalena Medio, está enfermo y por eso tiene calefacción. Su mesa luce llena de medicamentos.

El resto de ‘paras’ en La Ceja, según el director del Inpec, general (r) Eduardo Morales, tiene condiciones similares. En la visita de ayer no hubo acceso a más dormitorios.

La edificación posee corredores amplios, patio y jardín, capilla, consultorios médico y jurídico, peluquería, biblioteca y salones para lectura y música, bellas artes, deportes e informática.

Los internos pueden usarlos sin restricción y moverse por la finca, de 11,5 hectáreas. Algunos posaron ayer en cultivos y los talleres. Sus botas y guantes se veían poco usados y contrastaban con bluyines y camisetas de marca.

Aunque deben cumplir con el protocolo de la contada en la mañana y la tarde, no hay un mecanismo para obligarlos a levantarse. Las visitas son sábados y domingos y un día a la semana, de 1 a 5 p.m.

El general Morales reconoció que hay cierta permisividad: “Ellos se presentaron de manera voluntaria y por eso tienen un reglamento especial”, dijo.

POLÍTICOS Y ‘PARAS’ .

‘‘Esto es muy grande. (...) La situación es que ya se está destapando la verdad. Qué bueno que se destapara todo, para saber quiénes somos o quiénes no somos”.

Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’, jefe del ‘Bloque Central Bolívar’.

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