Corte y ‘para-mentarios’

Corte y ‘para-mentarios’

Todo el mundo parece coincidir en que las escandalosas revelaciones sobre los nexos de políticos y congresistas de Sucre con el paramilitarismo son apenas la punta del témpano, puesto que se trata de un fenómeno que lleva demasiados años, abarca amplias zonas del país y compromete probablemente a dirigentes políticos y empresariales de muchos departamentos. Ante informes y testimonios tan escalofriantes como los que han leído y escuchado los colombianos en los últimos días, y mientras avanzan las investigaciones, resulta fundamental que la Corte Suprema de Justicia pueda llegar al fondo de esta aberrante manifestación de criminalidad, cinismo y corrupción.

16 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Ya el fiscal general, Mario Iguarán, advirtió que este proceso puede resultar más significativo y grave que el 8.000, pues, además de sus vínculos con el narcotráfico, tiene que ver con horripilantes matanzas y con una expoliación descarada y continua del tesoro público. Es de esperar, pues, que la Fiscalía, bajo el doctor Iguarán, también prosiga a fondo su labor investigativa –sin vacilación y en cualquier dirección que sea necesaria–, a diferencia de la desganada actitud que tuvo su predecesor frente al tema del paramilitarismo y sus conexiones políticas.

Con respeto pleno por el debido proceso y el derecho a la defensa que asiste a los acusados, es indispensable que en el caso de Sucre –y de los que puedan venir– el país conozca toda la verdad y sienta que se imparte justicia. Colombia no aguanta más espectáculos de grotesca impunidad, cuando existen agravantes y sindicaciones tan notorios como los que se desprenden, por ejemplo, del macabro y detallado testimonio de Jairo Castillo Peralta, testigo clave hoy refugiado en el exterior. Es inconcebible y revuelve los intestinos que personas que han tenido el privilegio de ser congresistas, embajadores, gobernadores, puedan planear desde sus fincas la eliminación física de sus rivales políticos, el asesinato de fiscales y testigos electorales, la matanza de humildes campesinos...

Se podría pensar que este país está tan inmunizado contra el horror y la barbarie, que los colombianos no quieren saber más de lo que ocurre en el presente, ni están preparados para afrontar la verdad de lo sucedido en el pasado. De ser así, aquí nunca podrá germinar una paz verdadera. Lo ocurrido en Sucre en los últimos 10 años es monstruoso, y tal vez no excepcional.

Pero está documentado como pocas veces antes y, gracias a la Corte Suprema, los congresistas sindicados de participar en estos crímenes deberán responder por sus actos. Falta, claro, que los detengan porque, una semana después de la orden de captura expedida por la Corte, los senadores Álvaro García Romero y Jairo Merlano seguían prófugos (el representante Erik Morris se entregó el martes). Lo que se ha prestado para el mordaz comentario de que “si no han podido coger al gordo García, qué van a poder coger al gordo Jojoy”.

El hecho de que los tres parlamentarios sindicados militen en el uribismo (Merlano, en el Partido de la U; García y Morris, en Colombia Democrática) le ha creado una situación incómoda al Gobierno y no faltan quienes esperen algún pronunciamiento del presidente Uribe. Y aunque no es procedente que el Jefe del Estado opine sobre un proceso judicial en curso, tal vez no sobraría alguna expresión de molestia por la ineficiencia policial para dar con los prófugos, o de confianza en la probidad y autonomía de la Corte Suprema.

Estamos, en fin, ante un proceso que toca uno de los problemas más graves que afronta la sociedad colombiana: el fenómeno del paramilitarismo, su conexión con el narcotráfico y sus proyecciones sociales, económicas y militares. La forma como se desenvuelva y concluya el caso específico de Sucre dirá mucho sobre la capacidad del Estado, de sus instituciones y de su fuerza pública para reaccionar frente a un cáncer que no ha dejado de crecer. .

La forma como se desenvuelva el aberrante caso de Sucre dirá mucho sobre la capacidad del Estado para contener el cáncer paramilitar.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.