Reinas sin bisturí

Reinas sin bisturí

La candidata del Cesar, Eileen Roca Torralvo, acaba de ser elegida nueva Señorita Colombia. De ella sabemos que tiene 20 años, que es estudiante, que sus medidas son 89-62-93 y que nunca se ha sometido a cirugías estéticas.

16 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

¿Es posible desentrañar algún mensaje en este último hecho? Seguramente sí, y en buena hora. El Reinado Nacional de la Belleza no prohíbe las curvas conseguidas a punta de bisturí, pero, al parecer, el director del certamen, Raimundo Angulo, es partidario de estimular las bellezas naturales. No le faltan argumentos. Más de una vez, hemos criticado la pacatería de la organización del tradicional evento, pero aplaudimos que evite convertirse en un desfile de resultados quirúrgicos y procure ser más bien una exposición lo más natural posible.

Más que estéticas, las razones son de salud y de cultura social. Ninguna cirugía está exenta de riesgos, y la plástica no es una excepción. En Estados Unidos, la liposucción tiene un índice de mortalidad de un paciente por cada 5.224; en Colombia debe de ser mayor, pero es difícil precisarlo, por el misterio con que se manejan estas cifras. Entre 1999 y el 2003 fallecieron 22 pacientes; sin embargo, Medicina Legal reconoce que las víctimas mortales no registradas pueden estar entre 180 y 200. La prensa presenta de vez en cuando alguno de esos casos. Los implantes de pecho también ofrecen riesgos, a veces fatales. Según la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA), dos de cada tres implantes de silicona se rompen o averían. En algunos casos, la ruptura puede producir la muerte.

La sociedad de consumo está produciendo un modelo de belleza artificial, que no solo trastorna a las muchachas, sino que constituye un jugoso mercado.

Según cálculos publicados hace tres años en El Espectador, en Colombia se acerca a 300 mil millones de pesos anuales. La telenovela Sin tetas no hay paraíso ilustra, a su manera, esta nociva iconografía. Hay familias que literalmente se hipotecan para pagar innecesarias operaciones estéticas; otras, que no tienen el presupuesto necesario, acuden a un peligroso mercado negro de medicina irregular. En Estados Unidos fue condenado hace poco, a 46 años de cárcel, un falso doctor que provocó en Florida una carnicería en materia de bustos artificiales.

Apoyamos, pues, la campaña de la revista Carrusel que defiende la belleza natural y los métodos biológicos de embellecimiento: alimentación balanceada, ejercicios, abstinencia de tabaco... Sin olvidar eso que llaman “la belleza interior”, sin la cual la otra es insuficiente.

editorial@eltiempo.com.co

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