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LOS GANADORES DEL LARGO PLAZO

LOS GANADORES DEL LARGO PLAZO

Una de las cosas más interesantes cuando se examina el desarrollo de largo plazo del sector financiero es que no hay desarrollos obvios , y que pueden observarse cada cierto tiempo cambios sustanciales en las participaciones de mercado de las empresas, y aún de las diferentes ramas de entidades de crédito. Los cambios son tan pronunciados que resultarían impensables en industrias de sólida tradición oligopólica y tecnologías estables, como ocurre por lo general en el sector manufacturero.

Por ejemplo si se mide la distribución total de la cartera del sector en el largo plazo, como se muestra en los gráficos pie , impresiona la contracción de la participación de los bancos y las corporaciones financieras, que en conjunto pasaron de representar 81.1 por ciento del total en 1975 (y 100 por ciento pocos años antes), a 59.4 por ciento en 1993.

Como se sabe, el nacimiento de las CAV estuvo asociado con una innovación financiera diseñada desde el gobierno y esos intermediarios fueron concebidos desde el comienzo como instrumentos de mercado para el desarrollo de una política oficial.

Podría decirse que esas entidades nacieron excelentemente apadrinadas, con actividades reservadas para ellas en forma exclusiva y por ende con un campo muy despejado para su crecimiento. No fue ese el caso de los otros dos tipos de intermediarios financieros que surgieron en los últimos lustros: las CFC y los organismos cooperativos.

El origen de las compañías de financiamiento comercial, CFC, está más asociada con la desintermediación tradicional. Nacieron en buena parte como reacción de mercado a la represión financiera de la segunda mitad de los setenta, y sólo a partir de 1979 adquirieron el status legal de intermediarios.

Sin embargo, a pesar de que las CFC surgieron durante los setenta para aprovechar una flexibilidad de la que no disponían los intermediarios tradicionales, estrechamente vigilados, una vez las CFC se constituyeron como intermediarios quedaron sujetas a todas las regulaciones comunes a los bancos y a fuertes restricciones adicionales, que llegaron a convertirse en un complejo régimen discriminatorio.

Por ejemplo, por increíble que parezca a tales entidades se les impidió durante años tener el acceso como intermediarios al crédito directo de liquidez del banco central, o expedir CDTs.

Esas adversas circunstancias, que podrían haber hecho abortar el desarrollo de entidades con menor vitalidad interna, no lograron frenar siquiera la rápida expasión de las CFC.

Sin embargo, tan cerca como octubre de 1992 todavía se escuchan en el país conceptos tan autorizados como los del director del Banco Central y ex- superintendente bancario, Néstor Martínez, sobre el precario futuro que cabía esperar a las CFC compitiendo con la banca múltiple.

En su famosa intervención del Congreso Nacional del Ahorro en octubre de 1992, el Dr. Martínez señaló una larga lista de debilidades aparentes de las CFC, y de fortalezas de sus competidores, que poco más o menos condenaban a la extinción a los intermediarios más especializados.

Sin embargo, como en su momento hizo notar Anif, las presuntas debilidades de las CFC estaban en buena parte relacionadas con la misma regulación discriminatoria, y tenían que poco con las características intrínsecas de tales entidades.

En cuanto a los organismos coorperativos de grado superior, de carácter financiero, observamos otro ejemplo de entidades financieras discriminadas y restringidas durante años por motivos que tenían que ver muy poco con fines legítimos de preservación de seguridad en el manejo del ahorro del público, y que hoy se aprecian como incompatibles con una concepción moderna de la libre entrada a la industria y la maximización de la competencia.

Con estos antecedentes es de interés observar el cuadro donde se presentan las cinco entidades que mayor participación ganaron entre 1989 y 1993 en el mercado de los CDT y las cinco que más perdieron mercado. El mercado de los CDT en el que se incluyen también los Certificados de Ahorrro a Término en Upac, es de especial interés por ser el único donde compiten mano a mano todas las entidades financieras.

Entre los cinco principales ganadores en el mercado de los CDT observamos a una corporación de ahorro u vivienda, una CFC, un banco (que un año atrás todavia era CFC), y dos bancos cooperativos.

Aunque podría observarse que los bancos cooperativos eran ambos nuevos y que por ello no extraña su aumento de participación en el mercado, hay muchas otras entidades del sector financiero que venían captando CDT y que en 1993 quedaron por debajo de la participación del mercado de los dos bancos cooperativos.

En el caso de las entidades de la parte inferior del cuadro, las que perdieron mercado de CDT, es preciso aclarar que ello no necesariamente refleja una falta de competitividad, ya que en varios casos juegaron un papel las mismas estrategias empresariales de reducir las dependencias de los CDT y aprovechar mejores oportunidades como las provistas por la colocación de bonos en el exterior.

De todas maneras, es interesante que ese grupo incluye exclusivamente cuatro de los mayores bancos del país (dos oficiales, dos privados), y la mayor corporación financiera. Y que en cada uno de los casos la pérdida de mercado fue realmente sustancial.

No hay un patrón muy claro de los ganadores del largo plazo, en el sentido de que los grupos de ganadores incluyen intermediarios de todos los tipos, de todos los tamaños, de todas las orientaciones de mercado. Esa heterogeneidad sugiere, por si misma, que probablemente sería inútil tratar de prever las líneas de desarrollo del sector financiero colombiano en términos de tamaños de las firmas o por tipos de intermediarios, como ha sido la tendencia tradicional.

Quizás lo más próximo a un rasgo común en las entidades ganadoras es una mayor orientación hacia el crédito de consumo y el cliente individual, que constituye el segmento de mayor crecimiento del mercado y donde se requiere una firme orientación estratégica de la firma.

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