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EL SÍNDROME DE CLÁSICO

EL SÍNDROME DE CLÁSICO

Todo parecía color de rosa para Millonarios... hasta que se le atravesó Independiente Santa Fe en el clásico bogotano para iniciar un camino de espinas en el que se combina el drama de las lesiones, la bronca por las expulsiones y la incredulidad frente a las goleadas. Esa noche del derby una colisión entre Daniel Tilcger y Eddy Villarraga (valga aclarar sin mala intención) dejó al arquero convalesciente de una lesión en su tobillo, golpe del cual apenas se recupera.

Más tarde, John Díaz veía la roja por una acción fuera de tono (algo anormal en un jugador de perfiles tranquilos) frente al paraguayo Adriano Samaniego.

Y para colmo de males, en el minuto 90, cuando el partido expiraba, el propio Samaniego bajó la pelota con el pecho y de derecha! venció a Van Stralhem.

Coincidencialmente, con el clásico nos llegó una racha terrible , dice Francisco Feoli, el presidente de Millonarios. Están las lesiones de Villarraga, de Oscar Cortés, de Freddy León, además las expulsiones de Díaz, Harold Morales, Carlos Alvarez... Y ahora, el castigo de las goleadas .

La preocupación albiazul por estos días es la de recuperar al grupo anímicamente, olvidándose un poco de la bonificación, para llegar a los cuadrangulares semifinales en unas condiciones aceptables que entreguen un halo de esperanza hacia la gran final. Es claro que el plantel aún no digiere dos goleadas en línea (5-0 ante América y 4-1 frente a Junior).

En estos momentos debemos conservar la tranquilidad, manejar la situación con guantes de seda porque, de pronto, la plantilla se despeña por el precipicio. No se puede pedir la cabeza de nadie.

Mi gran preocupación es la inseguridad que poco a poco invade al equipo. Siento temor porque veo a algunos sin alma, como perdiendo la confianza que a principio de temporada se les notaba. Esto hay que reconstruirlo como sea , asegura Feoli.

En verdad, los problemas de Millonarios en su sistema defensivo fueron evidentes desde el comienzo del año. Equipos como Once Caldas, Pereira, para citar pocos casos, le mortificaron la vida a los albiazules. Todo se disimulaba al calor de los resultados porque en esa época, los delanteros la metían desde cualquier parte.

Como atenuante hay que advertir que el cuerpo técnico no ha podido repetir alineación de un partido a otro, bien por las lesiones o bien por las expulsiones. Solo quiero creer que se trata de una racha de mala suerte, agravada en estos momentos por la pérdida de confianza en las propias capacidades .

Otros rasgos hasta anecdóticos muestran este recorrido de Millonarios: el codazo a Freddy León en el juego contra Bucaramanga que le mandó al piso tres dientes; la lesión en la rodilla de Orlando Rojas en el juego ante América, cuando justamente reaparecía; la pena máxima que erró Orlando Maturana rematando contra el horizontal frente a Envigado (se ganó esa vez por otro penalty), la herida en una ceja de Eugenio Uribe el domingo ante Junior y la pelea que sostenía el propio Maturana con Francisco Cassiani, del Junior, que le costó la pérdida de un diente.

Seguimos así y todos nos volvemos locos. Hay cosas que se justifican y pasan por la anécdota, pero otras son puntuales y vista desde hace meses. Es lo que se debe hablar por estos días para recuperar la identidad , dice Feoli.\ Millonarios mira la reclasificación y nota que es cuarto. Pero está dos puntos por encima del octavo...

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