MARCIAL LALANDA

En reportaje concedido hace poco a una revista taurina española, Marcial Lalanda dijo que lo único que le molestaba de la fiesta era tener que hacer fila ante los ascensores de la Plaza de Madrid para ocupar su abono. Lo cual quiere decir que el viejo e ilustre matador, a sus 87 bien toreados años, no vivía de sus recuerdos taurinos sino que seguía viviendo la fiesta, yendo a ella, a buen seguro gruñendo tal cual vez, pero también aplaudiendo las faenas de quienes podían ser sus bisnietos. Estupenda figura la suya, con la personalidad suficiente para brillar en una época (la misma que culminó en España cuando empezó la guerra civil en 1936), en que dominaban los carteles --y los ruedos-- Juan Belmonte, Antonio Márquez, Vicente Barrera, los mayores de la dinastía Bienvenida, Curro Puya, Manolo Granero e inclusive un paleto de Toledo que ya también se imponía y que se llamaba Domingo Ortega.

30 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Marcial Lalanda tenía que estar en todas las grandes ferias taurinas españolas o de lo contrario éstas eran incompletas. Su famoso lance, creación personalísima suya, el quite por mariposas , entró en el repertorio forzado de todos los grandes toreros desde el momento en que Lalanda lo presentó en público, por así decirlo.

De aquella vieja guardia ya tal vez no quede nadie para hilvanar recuerdos. Lalanda era el último de los vivos, de los que ya también habían entrado en la historia del toreo desde su alternativa en Sevilla, a los 17 años.

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