Alerta por aumento en uso de biopolímeros

Alerta por aumento en uso de biopolímeros

La promesa de reducir o aumentar alguna parte del cuerpo sin recurrir al bisturí, en pocos minutos y con costos que no superan el diez por ciento del valor de una cirugía plástica, ha logrado despertar el interés de muchos colombianos que, sin detenerse a analizar los riesgos que pueden surgir, deciden probar suerte y acudir al llamado de los avisos publicitarios que circulan en algunos medios de comunicación.

14 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

“Hay quienes pasan la prueba del primer año y muestran con satisfacción los resultados para que otros se animen a seguir el ejemplo. Sin embargo, cuatro años después surgen las consecuencias y en muchos casos son irreversibles”, comenta el cirujano plástico Gustavo Andrés Hincapié, quien recibe en su consultorio entre 6 y 8 pacientes al mes, quienes buscan alternativas para arreglar deformidades en la piel, como consecuencia del uso de biopolímeros.

Los biopolímeros -dice Hincapié- son productos químicos que se consiguen fácilmente en el mercado. “Tienen una composición variada y los venden por botellas de litro o en envases pequeños”.

Expertos en el tema los describen como líquidos aceitosos, unos más viscosos que otros, que permiten aumentar el volumen corporal, incluso en diez minutos. Es por esto que quienes los usan se atreven a garantizar resultados inmediatos.

En opinión del cirujano Fabián Blanchar, el 90 por ciento de las personas que se hacen este tipo de rellenos se arrepienten en algún momento de la vida y terminan en el quirófano tratando de corregir el error. “Pienso que en Cali y en Villavicencio es donde más se presentan casos de malformación por uso de estas sustancias químicas. Pero Bogotá está llena de centros que ofrecen todo tipo de tratamientos sin las condiciones asépticas ni el conocimiento sobre la aplicación de este tipo de sustancias en las personas.

Sólo basta con dar una caminata por Chapinero para corrobarlo”, afirma Blanchar.

Y es que en el comercio hay químicos de todo tipo. Los especialistas los clasifican como de buena y de mala calidad. Los primeros se pueden extraer uniformemente cuando comienzan a sentirse los efectos, mientras los segundos forman nódulos y se van distribuyendo por el cuerpo hasta formar los llamados ‘pies de elefantiasis’, es decir se concentran en las extremidades inferiores dificultando el movimiento de las personas.

Aunque no existen estadísticas precisas sobre el uso de estos químicos, los médicos que conocen de cerca los casos afirman que el busto, los glúteos y la cara son las partes del cuerpo en las que más se utilizan las sustancias.

En el rostro, por ejemplo, las aplican para reducir arrugar y aumentar los pómulos. Y en la nariz se utiliza para cambiar el ángulo y darle una apariencia diferente.

Andrés Hincapié cuenta que en Brasil siete de cada diez pacientes no presentan problemas en los primeros dos meses. “Esto se debe a la técnica de aplicación. Las personas que tienen reacciones negativas antes de 60 días tuvieron una aplicación muy superficial del producto o recibieron líquidos de muy mala calidad. En parte esto les permite actuar a tiempo para tratar de eliminar las sustancias del cuerpo. Sin embargo, los resultados estéticos son reservados”, comenta el médico que vivió varios años en Brasil y conoce un alto número de casos.

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