Lo que falta de la reforma a Tránsito

Lo que falta de la reforma a Tránsito

El primer paso que se dio en la noche del viernes para reestructurar la Secretaría de Tránsito y Transporte (STT), cuando la Comisión de Gobierno del Concejo aprobó en primer debate esta iniciativa del Distrito, empieza a despejar el panorama para la nueva y esperada Secretaría de la Movilidad.

13 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Ahora el tema pasará a la plenaria del cabildo donde se da por hecho un respaldo mayoritario para que el proyecto se convierta en Acuerdo de la ciudad antes de que termine noviembre y de esta forma empiece la transformación de la Secretaría de Tránsito.

Los decretos de diciembre Pero cuando el Concejo ‘bendiga’ el proyecto no se podrá decir que habrá llegado a su fin la corrupción en la STT que en los últimos años ha patrocinado el ingreso de al menos 2.000 buses nuevos al parque automotor (a través de ‘carruseles’ y doble contabilidad de automotores), pese a estar congelado desde 1993.

Es decir, con solo el Acuerdo del Concejo no se garantizará la erradicación de los negocios oscuros en la Secretaría de Tránsito.

Eso quedará en manos del alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, quien deberá expedir durante diciembre los decretos reglamentarios en los que se establecerá quiénes y de qué forma adelantarán procesos delicados, como la chatarrización de buses viejos que a la fecha ha sido un fracaso: en tres años se han chatarrizado 23 automotores.

Y así lo ha advertido el concejal conservador Ómar Mejía Báez desde el mismo viernes en la noche cuando dijo que la erradicación de la corrupción en la STT depende de esos decretos de Garzón.

La figura que plantea el Distrito establece una gran Secretaría de la Movilidad que definirá las políticas del sector con base en el Plan Maestro.

La nueva entidad tendrá tres bases que ejecutarán esos programas: El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), responsable del tema de infraestructura vial; la empresa TransMilenio, que tendrá como objetivo articular el transporte público tradicional con el sistema masivo; y un despacho de Tránsito.

Este último punto es el que despierta varios interrogantes. Al no desaparecer totalmente Tránsito del mapa administrativo del Distrito, qué funciones va a desempeñar.

¿Seguirá siendo el ente encargado de controlar las capacidades transportadores de las empresas, las cuales se han manipulado para ingresas más buses nuevos? ¿Será la que manejará las licitaciones a través de las cuales se asignarán las rutas, como lo contempla el Plan Maestro de Movilidad? ¿Asumirá funciones como la matrícula de taxis, buses y carros particulares que hoy tiene el concesionario Servicios Especializados de Tránsito y Transporte SETT, cuyo contrato terminará el próximo año? De ser así, Tránsito seguirá siendo el mismo con las mismas. Y hay otra razón que afianzaría esa idea. Una de las cosas que se espera con la reforma es que se pueda hacer una ‘purga’ a la entidad, punto que no será nada fácil pues entre las disposiciones finales del proyecto de reforma figura un párrafo en el que el Distrito está comprometido a garantizarles estabilidad laboral a los empleados.

Por todo esto es que lo ocurrido el viernes en la noche en el Concejo es un avance, pero no garantiza aún que se vaya a acabar la corrupción en Tránsito.

OTRO PUNTO POLÉMICO.

‘‘En el Plan Maestro está que TM articulará el transporte masivo con el tradicional, pero en el Acuerdo dice que será la Secretaría de la Movilidad”.

Gilma Jiménez, concejal peñalosista

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