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EL LLANTO DE LOS NIÑOS

EL LLANTO DE LOS NIÑOS

Un niño que llora puede transformar inclusive al adulto más tranquilo en una mano de nervios. Sin embargo, todos los niños lloran y a veces, parecería que necesitan hacerlo.

Por lo tanto, por qué un padre debe afligirse por ello? Deben los progenitores dejar que un bebé llore hasta que se canse? En primer lugar, es importante recordar que el llanto es para el bebé la forma más eficaz de comunicación.

Un niño tiene a su disposición seis tipos diferentes de llanto encargados de informar de dolor, hambre, aburrimiento, cansancio, molestias o como forma de descargar sus nervios tras una prolongada jornada.

Los padres novatos rápidamente aprenden a distinguir entre esos llantos y tratan de consolar a sus bebés alimentándolos, cambiándoles los pañales, o acariciándolos.

Cada vez que esos esfuerzos tienen éxito, los padres se sienten alentados. Cuando esto no funciona, los padres novatos intentan una maniobra tras otra, aprendiendo bastante acerca de la conducta de su bebé. Sin embargo, eso se hace con una creciente angustia. Y al aumentar la tensión de los padres, también aumenta la de los bebés.

Una situación en que esas medidas no parecen funcionar es en un 85 por ciento de los bebés con el irritable llanto al concluir la jornada. Eso se atribuye usualmente al cólico, que no se debe a trastornos gastrointestinales.

Ese tipo de llanto comienza habitualmente cuando un bebé tiene tres semanas de nacido y se prolonga hasta sus 12 semanas. Es una real prueba de la capacidad de los padres para brindar amor a sus hijos.

Los padres deben aprender a anticiparse a este período y considerarlo como una forma del bebé de descargar los nervios .

El inmaduro sistema nervioso del bebé ha debido enfrentar estímulos durante todo el día y ha quedado sobrecargado. Al finalizar la jornada debe descargar los nervios y reorganizarse para las próximas 24 horas.

Generalmente, la mejor forma de lidiar con este llanto es eliminar o reducir las cosas que estimulan al bebé. Es necesario que su entorno sea tranquilo, y luego ayudarlo a lidiar con sus frustraciones.

Intente primero todas las maniobras, pero cuando no funcione, pare. Déjelo que llore por un lapso de unos 10 minutos. Al concluir el período, levántelo de la cuna y déle un poco de agua tibia para ayudarlo a eliminar el aire que ha tragado.

Luego, póngalo en la cuna por otros 10 minutos. Continúe haciendo esto hasta que se calme. Esa clase de rutina lo tranquilizará y le brindará una oportunidad de reorganizarse.

Cuando los padres se ponen ansiosos por el llanto de un bebé, lo que consiguen es reforzarle su conducta. En el momento del día en que el sistema nervioso del bebé está a punto de estallar, las reacciones ansiosas de sus padres pueden empeorar su llanto.

Este tipo de llanto se registra habitualmente a la misma hora de cada día y dura entre una y dos horas.

Si el llanto se hace aún más prolongado, el bebé debe ser visto por un especialista, ya se trate de un pediatra o de un psiquiatra infantil.

Si se muestra irritable muchas veces al día y parece imposible de calmarlo, el problema puede ser que es hipersensible.

Si este es el caso, los padres pueden intentar tranquilizarle cantándole en voz baja o acunándolo, pero solo deben hacer una de esas cosas por vez.\ Lo importante es que el niño no se cargue de tensión.

Si esas medidas no funcionan, podría ser que el bebé sufre de algún problema gastrointestinal, y en ese caso debe ser visto por un pediatra.

The New York Times Syndicate Llanto hipersensible Para el niño hipersensible, cualquier ocasión, como una nueva experiencia, un momento de transición o la presencia de un extraño, puede dar lugar a un llanto incontrolable. La actividad del bebé es constante y desorganizada. Tal vez evite la mirada y muestre comportamientos repetitivos y autistas (como golpearse la cabeza, voltearla, halarse el pelo y pellizcarse el cuerpo y la cara). No se calma con las medidas corrientes, como utilizar una voz suave, sostenerle los brazos para que no se sobresalte, incluso envolverlo en una manta, darle el chupete, o alimentarlo. Parece estar llorando en busca de un tipo más profundo de comprensión.

Este bebé y sus padres necesitan ser examinados por alguien capacitado en la observación de niños, un psiquiatra o psicólogo infantil, que pueda establecer en qué medida el bebé y los padres contribuyen al problema.\ Algunos nuevos padres sienten una ambivalencia instintiva y arraigada hacia su nuevo bebé. Si puede ayudárseles a entender las razones que radican en su propio pasado (sus fantasmas), pueden aprender a comunicarse con el niño.

Este tipo de terapias se están convirtiendo en un nuevo campo llamado psiquiatría infantil. Como pediatra, preferiría no llamarlo psiquiatría, pues esto parece dar a entender que existe un problema mental crónico. Estas dificultades, en cambio, me perecen eminentemente remediables si los padres pueden encontrar ayuda pronto.

En etapas posteriores de la infancia, el llanto sigue siendo reflejo del estado interior del niño y demanda de los padres una atención muy parecida a la del recién nacido.

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