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DE INFARTO, CRISIS DEL SAN SAN RAFAEL DE BARRANCA

DE INFARTO, CRISIS DEL SAN SAN RAFAEL DE BARRANCA

Las cuatro salas de cirugía del hospital San Rafael de Barrancabermeja reflejan, crudamente, la crisis que de tiempo atrás envuelve a este centro asistencial, el más importante del Magdalena Medio: lavamanos dañados, muebles oxidados, succionadores de sangre inservibles, un par de viejas lámparas que se desprenden del techo y una mesa de cirugía que ya no aguanta pacientes pesados porque se desbarata. El triste panorama lo completan cuatro contactos a tierra con alambritos conectados a las modernas máquinas de anestesia, y una sala de cuidados intermedios y otra para la central de esterilización que, no obstante haber sido inauguradas en 1990, nunca han funcionado.

Por eso, el puerto de Barrancabermeja está que enferma de nervios. La crisis hospitalaria se ha tomado todos los sectores, no solo de la ciudad sino del Magdalena Medio.

Veinticuatro horas después de la salida de los diez médicos especialistas del San Rafael, solo dos profesionales y un grupo de enfermeras se quedaron poniéndole el pecho a la situación y pidiéndole a Dios que no se vaya a presentar una emergencia de grandes proporciones.

En la sala de urgencias, los médicos generales miran con inusual expectativa cada paciente que llega, porque es en esos momentos -en los que se necesita hacer una valoración de su estado-, cuando más tristeza da el no contar con un especialista, ni para un remedio .

Esto es muy difícil porque a veces uno no sabe qué hacer con los pacientes , dice, con evidente preocupación, el médico general Juan Carlos Prada, tras salir de la pequeña sala de cirugía donde consiguió salvarle la vida a Manuel Month, de 29 años, quien llegó en estado grave por una fuerte intoxicación.

Mientras esto sucedía, Darcia Corado Vallejo y Sandra Patricia Vanegas, de 26 años cada una, junto con un menor baleado en un brazo, compartían una estrecha ambulancia, acompañados por un enfermero y dos familiares, rumbo al Hospital Ramón González Valencia de Bucaramanga.

Se repetirá la crisis? Luego de la jornada de la noche del sábado, una de las más pesadas, el director Hernando Calderón dice, con algo de tranquilidad, que contamos con suerte porque no pasó nada grave. Pero es lamentable que la Alcaldía -a manera de colaboración- no haya declarado la ley seca .

Es que los fines de semana, en el puerto petrolero, los casos que más se presentan son consecuencia del consumo de bebidas embriagantes. Por ello, la atención a pacientes con heridas abiertas se multiplica.

De todos modos, la crisis ha motivado medidas que no se habían visto en el puerto petrolero. La Alcaldía, mediante decreto número 127, prohibió, en forma indefinida, el tránsito de motocicletas a partir de las 8 de la noche del viernes, hasta las 5 del lunes de cada semana, hasta tanto se levante la emergencia hospitalaria.

El hospital está intervenido desde hace un mes, por decisión de la Superintendencia Nacional de Salud.

El Jefe de Cirugía, Rodrigo Merlano Robles, completa hoy lunes ocho días de vigilia permanente (las 24 horas), desde cuando comenzó a agudizarse el problema con los especialistas.

Tal parece -recuerda- que se volvió a la misma situación de hace 12 años, cuando el hospital solo contaba con tres cirujanos y dos anestesiólogos.

Las 12 auxiliares de enfermería con que cuenta en la actualidad el centro asistencial deben desempeñarse como instrumentadoras quirúrgicas. Ellas también confían en que se conjure la crisis pronto y que se les mejore su sueldo básico de 167 mil pesos.

En la puerta del hospital, y mientras presencia la llegada de nuevos pacientes al servicio de urgencias, Calderón dice que para habilitar las salas de cuidados intermedios y la central de esterilización se necesitan unos 1.300 millones de pesos. Mientras se consiguen, a los enfermos o heridos que resulten en esta región del Magdalena Medio no les queda otro remedio que encomendarse para que los asistan en su convalecencia, porque el hospital entró prácticamente en coma.

Magdalena Medio, en emergencia Por lo menos 350 mil personas de los municipios del Magdalena Medio, que dependen fundamentalmente de los servicios asistenciales del hospital San Rafael en Barrancabermeja, se encuentran hoy prácticamente desamparadas.

Municipios como Simití, Santa Rosa y Morales al sur de Bolívar; Yondó y Puerto Berrío en Antioquia y Puerto Wilches, Puerto Parra, Sabana de Torres, El Carmen y Cimitarra, además de los 70 barrios de Barrancabermeja, deben apelar a las consulta externa y servicios de urgencia en este hospital en emergencia.

Las distancias entre algunas de estas poblaciones con las capitales de sus departamentos, hacen imposible el traslado de pacientes para la atención médica hospitalaria.

El Ministerio de Salud a hecho una nueva propuesta a los especialistas. Se les ofreció un incremento del 30 por ciento sobre su salario básico a partir de este primero de octubre y nos enviará la semana entrante nuevos instrumentos de cirugía, monitores y equipos para sistematizar el hospital , dijo el director del hospital de Barranca, Hernando Calderón.

Sin embargo, a pesar de este nuevo ofrecimiento, los especialistas no se presentaron a trabajar y se han ocupado en buscar empleo en los otros centros asistenciales, dentro y fuera de la ciudad.

Anestesia privada Barranquilla.

Con el apoyo de centros de salud privados, las autoridades sanitarias del Atlántico afrontan la emergencia declarada el jueves tras la renuncia de los anestesiólogos, tras una disposición nacional que prohibe su contratación doble con el sector oficial.

El Sistema de Salud del departamento fue dividido en tres zonas, en los hospitales de Sabanalarga, Barranquilla y Universitario, desde donde se coordina la remisión de los pacientes.

En el Hospital Universitario fue necesario ayer contratar los servicios de un anestesiólogo, de siete de la mañana a cuatro de la tarde, el cual atendió tres cirugías de apendicitis y una cesárea.

Desde hace cuatro días, cuando el Departamento Administrativo de Salud (Dasalud) suspendió las cirugías programadas, todas las operaciones han sido remitidas a clínicas y hospitales particulares, con personal de cirugía, instrumentador y auxiliar del hospital.

Los anestesiólogos se han mantenido inflexibles en su decisión de renunciar por la imposibilidad de trabajar en dos lugares del sector oficial con un sueldo insuficiente. Actualmente se les paga 700 mil pesos mensuales y solicitan que se les incremente el sueldo en dos millones quinientos mil pesos.

Sin embargo, la petición fue calificada por Joachim Hahn, director de Dasalud, de inaceptable, ya que con las prestaciones se les aumentaría a cinco millones de pesos y llegarían a ganar más que el gobernador .

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