IBM, CON LA HISTORIA DE DOS MUNDOS

IBM, CON LA HISTORIA DE DOS MUNDOS

Pocos pueblos, como el español, han demostrado ser tan acuciosos para registrar de manera escrita cada detalle de su trajinar diario. Gracias a ello, a partir del Descubrimiento la vida del continente americano dejó de transcurrir en el anonimato. Porque los españoles no sólo coprotagonizaron desde hace 500 años la historia de América, también se encargaron de escribirla. La plasmaron en un poco más de 82 millones de documentos que ocupan más de nueve kilómetros de estanterías: el Archivo General de Indias, ubicado en Sevilla (España). Y la forma como se está atrapando ese kilometraje de invaluable información en un equipo AS/400 de la compañía IBM, cuyo tamaño es similar al de un nevecón común, es la otra gran historia.

22 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

La integración de avanzadas tecnologías, como bases de datos, digitalización de documentos para crear un archivo de imágenes en discos ópticos y técnicas para el mejoramiento de los originales, produjo un sistema informático que permite el acceso, vía computador, al mejor conjunto de fuentes documentales para el estudio de la obra de España en América y Filipinas durante 400 años.

Se inauguró hace apenas hace dos semanas. Y pocos días antes, en septiembre, los asistentes al XII Congreso Internacional de Archivos, celebrado en Montreal, habían reconocido que ese era el sistema informático de un archivo histórico más avanzado del planeta.

Por ese antecedente, por lo reciente de su presentación oficial y por el interés que sucesos de este tipo despiertan en medio de la celebración del quinto centenario, resulta una gran novedad lo que IBM de Colombia está presentando en su pabellón.

Allí, los visitantes pueden observar en un computador, en un pantalla de alta resolución, una muestra del material que cualquier investigador observaría en un terminal en Sevilla. Información de 4 siglos El Archivo General de Indias es una colección de documentos que consignan la obra de España en América y Filipinas entre los siglos XV y XIX. Los documentos están agrupados en 43.000 legajos, cada uno de los cuales reúne en promedio mil folios, la mayoría escritos por ambas caras. Adicionalmente, hay una sección de mapas y planos, con ocho mil piezas más.

Los documentos proceden de distintos organismos administrativos que tuvieron que ver con la presencia española en América, como el Consejo de Indias, la Casa de la Contratación, Virreinatos y Audiencias.

El archivo está abierto al público en la antigua Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla. Cientos de investigadores se desplazan cada año a esa ciudad para sumergirse en sus reveladoras páginas.

Obviamente, este océano de información tiene un extraordinario valor histórico. Allí reposan documentos tan valiosos como cartas manuscritas de Cristóbal Colón y el Tratado de Tordesillas.

Pero el archivo tenía varios problemas: la dificultad para el manejo de los documentos, la demora en el proceso de consulta y el riesgo de robo de originales; además, el devastador deterioro producido por la manipulación continua del material, factor que se había acelerado por el notable incremento de las consultas en los últimos años. Unicamente en 1991, investigadores de todo el mundo realizaron 37.000 consultas.

Preservar este tesoro, y al mismo tiempo mejorar su sistema de consulta, se había convertido en una necesidad imperiosa. Tres instituciones lo entendieron y se le midieron al asunto en calidad de mecenas: el Ministerio de la Cultura, la Fundación Ramón Areces e IBM de España.

Ellas firmaron en julio de 1986 un convenio para realización un proyecto conjunto hasta 1992: el diseño y desarrollo de un sistema de información automatizada para el archivo. Se metieron la mano al bolsillo para aportar mil millones de pesetas entre las tres y destinaron a varios de sus especialistas para trabajar en ello. Superan los originales El negocio era bien complicado; y el trabajo, gradual, dispendioso y demorado. Sinembargo, se planeó su inauguración para octubre de 1992. Y con puntualidad inglesa, los reyes españoles inauguraron el pasado 6 de octubre un sistema que permite el acceso, mediante un computador, a una base de datos con más de ocho millones de páginas del archivo.

Lo que se hizo en estos seis años fue montar una base de datos textual, con más de 400.000 registros, que tiene toda la información descriptiva del archivo. Además, se creó un archivo de imágenes: se pasaron por escáner ocho millones de documentos originales para concentrarlos en un sistema de almacenamiento digital de imágenes en disco óptico.

Es de tal magnitud el volumen de material que esos originales que ya están convertidos en imágenes de computador representan apenas un 10 por ciento del total. Con ello, sinembargo, se cubren aproximadamente el 35 por ciento de las consultas habituales.

A pesar de que se emplearon sofisticadas técnicas de compresión de imágenes para reducir las necesidades de almacenamiento, se estima que ese diez por ciento del archivo se tragó casi cinco terabytes, una cifra totalmente demencial: un terabyte son mil gigabytes; un gigabyte son un millón de kilobytes; un kilobyte son mil bytes; y un byte es un caracter en el computador. Más fácil: cinco terabytes son un jurgo elevado a la ene.

Con todo el sistema ya montado, lo que sigue de aquí en adelante es continuar digitalizando los aproximadamente 74 millones de documentos restantes.

Para obtener la imagen digital de un documento se coloca sobre un escáner que lo explora línea por línea con un haz de luz constante. En cada punto explorado el escáner mide la intensidad de luz reflejada por el documento en ese punto.

Luego, esa intensidad de luz se cuantifica según unos niveles gris o de color prefijados, a los cuales se les asigna un número. Así se obtiene una colección de números ordenados en filas y columnas; esa es la representación digital del documento. Finalmente, la codificación de esa colección de números permite que la imagen digital sea tratada por un computador.

Cuando el proceso está terminado, los documentos se almacenan en discos ópticos. Proyecto pionero La sistematización del Archivo General de Indias es un proyecto pionero en el mundo.

Nunca se había entregado una solución global al problema que plantea el manejo de unos fondos archivísticos con un concepto de informatización integral de todas sus funciones.

Gracias a este sistema, las consultas, que antes demoraban horas, días y hasta meses por lo complicado que resultaba localizar la información, se pueden realizar en unos cuantos segundos.

Los investigadores disponen de 40 computadores en la sala de consulta para que, mediante sencillos menús, busquen los documentos por palabras claves, fechas, nombres propios u otros conceptos; además, hay impresoras láser para lograr la reproducción de los mismos.

Otro gran beneficio es la conservación de los documentos; una vez digitalizados, la necesidad de manipularlos directamente disminuye considerablemente.

Adicionalmente, el desarrollo de diversas técnicas de tratamiento digital de imágenes permite mejorar la visualización de documentos deteriorados.

Entre el 30 y el 40 por ciento del material del archivo presenta problemas de legibilidad por su antiguedad y el deterioro.

Pero ahora los investigadores podrán eliminar manchas, tintas transparentadas o realzar tintas borrosas de los documentos que aparecen en sus pantallas; todo ello, sin alterar los originales. Quijotesca Lagartada Los detractores y defensores del Descubrimiento han botado cualquier cantidad de corriente sobre los méritos u horrores del legado español en América. Por ello no importa echarle un palito más de leña al fuego, con una referencia al tan mentado clientelismo.

Es que no deja de resultar curioso que, jugando con el computador en el que IBM presenta desde hoy una muestra del Archivo General de Indias en Compuexpo, no pasaron más de dos minutos antes de encontrar, de manera casual, una simpática carta de Miguel de Cervantes Saavedra, el autor del releído Quijote, lagarteándole un puesto en Indias al rey Felipe II.

En el documento, escrito por tan prestigiosa pluma el 6 de junio de 1590, el Manco de Lepanto solicita que se le haga merced de uno de los oficios vacantes en Indias . Además le comunica al rey que no le importaría que la chanfa fuera contador del Nuevo Reino de Granada, Gobernador de Soconusco, contador de las galeras de Cartagena o corregidor de La Paz .

La respuesta real, también consignada en el documento, fue: Busque por acá en que se le haga merced .

Las cosas no han cambiado mucho, luego de cuatro siglos...

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