¿Cambia política exterior de E.U.?

¿Cambia política exterior de E.U.?

Nada sucederá de la noche a la mañana. En parte porque George W. Bush seguirá teniendo, por dos años más, las riendas de la Casa Blanca. Pero la contundente victoria demócrata en las elecciones del martes pasado traerá consigo nuevos vientos de un profundo impacto global. Particularmente, en lo que se refiere a política exterior y comercio.

12 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Muchos de los legisladores que a partir de enero encabezarán las comisiones del Congreso han criticado a la administración por su aproximación unilateral a la diplomacia, su negativa a dialogar con los enemigos, su enfoque militar para combatir el terrorismo y su terquedad en la teoría de que en Oriente Medio se debe sembrar democracia, sin importar que sea a la fuerza.

Joseph Biden, que comandará ahora el poderoso Comité de Relaciones Internacionales del Senado, ha insistido, por ejemplo, en que la administración debe establecer diálogos directos con países como Corea del Norte, Siria e Irán.

Según Biden, esos países son clave para controlar la violencia en Irak y se requiere establecer una relación que vaya más allá de las sanciones.

A favor del diálogo Hay que apoyar “con pasión el diálogo con personas con las que estamos en desacuerdo”, dice Tom Lantos, homólogo de Biden, pero en la Cámara. Lo mismo piensan frente al caso de grupos como Hamas en los territorios palestinos, a los que Bush cortó cualquier tipo de ayuda. “Al aislarlos, perdemos las posibilidades de poder influir en ellos”, afirma Biden.

Para la mayoría de los demócratas, además, la guerra contra el terrorismo no se gana invadiendo países sino estableciendo buenas relaciones con naciones que permiten la cooperación judicial, policial y el intercambio fluido de inteligencia.

Así mismo, son partidarios de la soluciones multilaterales, lo cual podría incrementar el papel de organismos como la ONU, que se vieron eclipsados por las decisiones unilaterales de Bush. Además, el partido nunca ha comulgado con la tesis de imponer el modelo democrático en otros países, sino más bien con establecer entre las culturas puentes que permitan la convivencia.

Bush y los republicanos no darán rápidamente su brazo a torcer. De hecho, dos de sus primeras acciones tras la derrota fueron reenviar al Senado la confirmación del polémico John Bolton como embajador de E.U. ante la ONU e insistir en que hay que seguir adelante. Esto último le valió un regaño en el editorial de The New York Times. No tiene sentido, dice, tratar de mostrar cambio destituyendo a Rumsfeld, cuando insiste en la misma política.

Pero el Presidente cuenta con muy poco margen de maniobra y lo sabe. “La victoria en el Congreso supone el comienzo del fin de los neoconservadores.

Estamos a las puertas de una nueva era”, dice Joyce Battle, experta en Oriente Medio de los Archivos de Seguridad Nacional.

De allí, su selección de Bob Gates como secretario de Defensa. Hace dos años, en un informe para el Consejo de Relaciones Internacionales, Gates defendió el diálogo con Irán, argumentando que Teherán tiene derecho al desarrollo de tecnología nuclear pacífica.

Por los lados del Comercio, la mayoría predice que los demócratas cerrarán la puerta por un tiempo a la firma de nuevos acuerdos. En sus seis años en el poder, sostienen, Bush ha firmado más de 10 tratados que han agudizado el déficit de la balanza comercial y eliminado miles de empleos en E.U. Siendo su base el movimiento sindical, se sentirán obligados a poner un freno mientras el país se ajusta a los acuerdos ya pactados.

Cambios lentos Aún así, los cambios vendrán con cuentagotas. En adelante todo jugará de cara a las elecciones del 2008 en las que piensan redondear el triunfo con la Casa Blanca. Para lograrlo, deben mostrar mano firme en temas de seguridad y disposición a la apertura, en un mundo que no comulga con el proteccionismo.

La primera embestida a la política de Bush en Irak está muy próxima. A fines de este mes se conocerá el resultado de un estudio hecho por el ex secretario de Estado James Baker y Lee Hamilton, en el que se plantean recomendaciones. Entre ellas, establecer de un plan de repliegue, algo a lo que Bush siempre se ha negado.

Los demócratas, que se reunieron el viernes con Bush en la Oficina Oval, le pidieron convocar a una cumbre bipartidista para examinar las conclusiones y pactar derroteros.

En otras palabras, si quiere gobernar, deberá compartir el gobierno. Son ese tipo de ajustes los que se comenzarán a sentir. Los primeros en casi seis años.

LA NUEVA MIRADA SOBRE ORIENTE MEDIO.

‘‘Al aislar a grupos radicales como Hamas perdemos las posibilidades de poder influir en ellos”.

Joseph Biden, demócrata, próximo presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado.

Presidenciales, en el partidor.

Faltan dos años para las elecciones presidenciales en E.U. Sin embargo, la aplastante victoria demócrata en las legislativas del martes pasado ha dejado al partido soñando con la reconquista de la Casa Blanca.

Y en el papel están en la mejor de las posiciones: controlan el Congreso y la mayoría de las gobernaciones. Los republicanos, además, no cuentan con un sucesor natural, pues el vicepresidente Dick Cheney se ha marginado. (Ver recuadro) Si a eso se le suma la caótica situación en Irak, el plato está servido. De hecho, la mayoría de las encuestas indica que si las presidenciales fueran hoy, en E.U favorecerían a un demócrata.

Tienen, no obstante, un grave problema. Pese a contar con figuras de renombre ninguna parece ser ideal para un país muy conservador.

A la cabeza está la ex primera Dama y actual senadora de Nueva York (acaba de ser reelecta) Hillary Clinton. Aunque ella lo niega, se da por descontado que intentará obtener la nominación. Sus ‘fans’ creen que tiene arrastre pues es mujer, una figura reconocida, y el recuerdo de mejores años en la Casa Blanca.

Pero sus fortalezas son sus debilidades. Los detractores creen que Hillary sería una candidata muy polémica, que reviviría viejos escándalos (Mónica Lewinsky, Travelgate, Whitewater, Filegate) y que los estadounidenses aún no están listos para una mujer como presidente.

“Los demócratas tienen dos cosas muy claras. Que la candidatura de Hillary es casi inevitable, y que si resulta nominada perderán la Casa Blanca por cuatro años más”, dice Andrew Sullivan, columnista de la revista Time.

Lo más probable, comentan los expertos, es que su nombre agite las bases del partido conservador que saldrían en masa para oponerse al retorno de los Clinton a la Casa Blanca.

Gore y Kerry También están jugando dos viejos conocidos: El ex vicepresidente Al Gore y el senador de Massachussets John Kerry.

De los dos, Gore se encuentra en un mejor momento gracias a su agresiva campaña contra el calentamiento global. Pero ambos son perdedores, pues sucumbieron ante George W. Bush en los comicios del 2000 y el 2004 (respectivamente) y sus falencias en la estantería del carisma son evidentes. Tras ellos figuraría el general (retirado) Wesley Clarke, quien ya lo intentó en las presidenciales del 2004.

Aunque su perfil de militar y demócrata resulta atractivo, muchos lo ven más como fórmula vicepresidencial que en carrera por la Casa Blanca.

El as bajo la manga podría ser el senador por Illinois Barack Obama. Es joven, inteligente, carismático. Muchos creen que Obama será presidente de E.U. algún día. La duda es si estará maduro para las presidenciales del 2008, pues un presidente negro y de tan sugestivo nombre generará resistencia.

SERGIO GÓMEZ MASERI .

LAS FICHAS REPUBLICANAS.

El panorama para los republicanos –pese a que arrancan en desventaja– se ve más despejado. Y dos nombres en particular brillan: el senador Jon McCain y el ex alcalde de Nueva York Rudd Guliani.

McCain, ex veterano de guerra, se ha alzado como una voz que guarda distancia con el ala más conservadora del partido. Y eso lo hace atractivo para el centro del espectro político e independientes. Guliani, por su parte, es casi un héroe nacional por el papel que jugó tras los atentados del 11-S.

Pero, también tiene elementos en contra. Para comenzar, su estado de salud.

Guliani se ha recuperado de un cáncer de próstata que en cualquier momento prodría volver a emerger.

DILEMA DEMÓCRATA.

‘‘La candidatura de Hillary es casi inevitable, y si es nominada, perderán la Casa Blanca...” Andrew Sullivan, columnista político de la revista ‘Time’.

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