Sucre, 10 años de toma 'para'

Sucre, 10 años de toma 'para'

Los camiones enviados por ‘Cadena’ pasaron por barrios, corregimientos y veredas de San Onofre recogiendo gente. Fue para las elecciones del 2002 y, según cuentan algunos habitantes de ese municipio de Sucre, centenares de campesinos fueron llevados hasta el corregimiento Plan Parejo para que les vieran la cara a los candidatos por los que había que votar en las parlamentarias: Jairo Merlano para Senado y Muriel Benito Rebollo para Cámara.

12 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

“Cadena puso en una bolsa los nombres de todos los concejales, sacó dos y dijo que los mataría a ellos y a otras personas que iba a escoger al azar si Muriel no ganaba”, dice un campesino de esa localidad.

La amenaza parece haber sido efectiva: cada candidato sacó 40 mil votos en todo Sucre.

Cuatro años después, esa reunión tiene al senador Merlano con una orden de captura y a la ex parlamentaria Benito Rebollo con una investigación de la Fiscalía.

Y esa alianza ‘paras’-políticos, que no solo ha dominado a Sucre durante la última década, sino que lo ha postrado económica y socialmente hasta el punto de que ocho de cada 10 de sus habitantes son pobres, comenzó un día de 1997 en Las Canarias, una hacienda ganadera del ex gobernador Miguel Nule Amín, en las afueras de Sincelejo.

Allí se encontraron Nule, el hoy prófugo senador Álvaro García, el ex gobernador Salvador Arana y el hoy detenido presidente de la Asamblea de Sucre, Ángel Daniel Villarreal Barragán, con los jefes ‘paras’ Salvatore Mancuso y Salomón Feris Chadid, alias ‘08’, recordado como el anfitrión de Ralito.

Desde ese momento, como dice en sus expedientes la Corte Suprema de Justicia, importantes políticos de Sucre amasaron la idea de crear su propio grupo paramilitar. Y para financiarlo intensificaron la depredación de los presupuestos municipales.

Coveñas, donde termina el oleoducto que viene de los Llanos Orientales, se convirtió en una especie de caja menor del grupo de ‘Cadena’, un ex matarife que a punta de barbarie se consolidó como jefe paramilitar del departamento.

En Coveñas todavía no tienen acueducto, a pesar de que se giraron más 5.000 millones de pesos para la obra.

Varios municipios de Sucre tuvieron suspendido el giro de regalías por manejos dudosos. Este año los casos de dengue se duplicaron: como no hay acueductos eficientes, la mayoría de la población usa recipientes de agua que se contaminan.

Planeaban bajo árbol de caucho En todo este tiempo, en un reconocido restaurante de la capital de Sucre y dos fincas, El Palmar y Las Melenas, en San Onofre, se decidían candidaturas y, según testimonios recibidos por la Corte, hasta asesinatos y masacres.

En El Palmar, en la vía que de San Onofre conduce al corregimiento Rincón del Mar, ‘Cadena’ decidía sobre vidas y haciendas.

Bajo un árbol de caucho planeaba las muertes y torturaba a las víctimas.

Dicen en San Onofre que ahí tuvieron amarrado al alcalde de El Roble antes de matarlo.

Pagó con su vida el hecho de haber sido uno de los primeros que denunciaron lo que estaba pasando en Sucre. No encontró eco ni en Sincelejo ni en Bogotá.

“La gente no ponía quejas ante la Policía sino que iba a la finca de ‘Cadena’. Él, para sancionar, a las mujeres las ponía a hacer oficio en sus fincas y a los hombres a trabajar en el campo. Eso, cuando no lo resolvía con el machete”, cuenta un familiar de una de las víctimas de los ‘paras’.

Precisamente, piedra y machete eran los métodos preferidos por el jefe paramilitar para saldar sus cuentas.

“No había ante quién denunciar. Si uno salía de San Onofre a Sincelejo a poner la queja de que le habían robado la tierra o que lo estaban amenazando, al regreso al pueblo lo estaban esperando”, según otro relato.

Mataron a los denunciantes Y mientras los organismos de control guardaban silencio, las personas que se atrevieron a denunciar el saqueo pagaron con sus vidas. El último de ellos fue el veedor ciudadano de Coveñas Luis Alberto Guevara, de 65 años.

Lo asesinaron el 21 de agosto.

Ya habían matado a otro veedor de San Onofre. Le pasaron varias veces un carro por encima cuando salió de su casa para saber en qué iba un derecho de petición que interpuso para exigir transparencia en el manejo de recursos de su municipio.

La plata que le robaban a Coveñas y otros municipios está amarrada a la desaparición de ‘Cadena’ y a la seguidilla de asesinatos que todavía hoy asustan en todo Sucre.

La versión de autoridades y fuentes bien informadas de la zona es que, ya desmovilizado en Ralito, el ex matarife seguía cobrando un porcentaje por todos los negocios de las administraciones locales.

Pero a finales del año pasado esa plata dejó de llegar. Cuando el jefe ‘para’ llamó a presionar, los funcionarios le dijeron que esa cuota la habían recogido sus dos hombres de confianza: Willer Cobos y Humberto Frazer.

En Sincelejo se habla de dos mil millones de pesos. Ese dinero y el afán por apoderarse de las rutas del narcotráfico que manejaba ‘Cadena’, que salen hacia el Golfo de Morrosquillo a través de San Onofre, están detrás de la irrupción de ‘Jorge 40’ en Sucre y de dos decenas de asesinatos de personas cercanas a los ‘paras’ (ver Luisito...).

Se derrumbaron las campañas A pesar de la desmovilización y de que por fin la justicia empezó a investigar el secreto a voces del maridaje entre paramilitares y algunos ‘caciques’ sucreños, en San Onofre son pocos los que creen que los días del miedo terminaron.

Incluso se habla de una reunión de junio pasado en la que se habría lanzado la candidatura del diputado Édgar Benito Rebollo, el hermano de Muriel, a la Alcaldía del municipio. La denuncia, del Movimiento Nacional de Víctimas, pone en esa reunión, ni más ni menos, que al senador Álvaro García Romero y a ‘Diego Vecino’, máximo jefe de los ‘paras’ del departamento, ya desmovilizado.

“Es una calumnia a la que hay que ponerle fin de una vez: que se investigue si el señor ‘Vecino’, que tiene custodia del DAS y la Policía, estuvo en San Onofre en un acto político conmigo”, le dijo el diputado Rebollo a EL TIEMPO el jueves, aunque admitió que “no podría ser sordo al clamor de los sanonofrinos” para que busque la Alcaldía en el 2007.

Se cayeron varias campañas El destape de la infiltración paramilitar no solo podría dejar a Sucre sin la mitad de su representación actual en el Congreso, sino que parece haber barrido con varias campañas que ya estaban calentado motores para las elecciones regionales de octubre del 2007.

El ex gobernador y ex embajador Arana, investigado por la Fiscalía por presunta conformación de grupos ilegales, se preparaba para volver a aspirar a la Gobernación, esta vez alejado de su mentor, García Romero. Y el ex representante Jorge Luis Feris Chadid, hermano del ex jefe ‘para’ ‘08’, sonaba como carta del senador para ese mismo cargo.

Salvo García, que empezó su carrera política en los 70, Arana, Merlano, los Benito, Feris y el representante Erik Morris (el otro parlamentarios con orden de captura) forman parte de un grupo que a mediados de la década pasada desplazó de la escena a caciques tradicionales como Julio César Guerra Tulena y Carlos Martínez Simahan.

Como pasó en Cesar y otros departamentos de la Costa, el relevo político coincidió con el afianzamiento de las Auc en Sucre. Fue para los años en los que, según la Corte, García Romero, Arana y Morris, entre otros, decidieron crear su propio grupo paramilitar.

En el 97, en una cuestionada elección que incluso estaría amarrada al asesinato de la testigo electoral Georgina Narváez. Morris se alzó con la Gobernación de Sucre. Él era el candidato del ‘ Gordo’ García. Arana fue funcionario de esa administración y en el 2000 se lanzó a la Gobernación y ganó. Y en el 2003, el cargo quedó en manos de Jorge Anaya, otra ficha de García.

A pesar de que estuvo por fuera del país un par de años,Arana conservó su cuota en el Icbf y en varias entidades de salud. Merlano, el senador conservador al que la Corte acusa de ser miembro de un grupo ‘para’, también mantuvo su poder. Su hermano Jaime es el alcalde de Sincelejo.

Y como los políticos, ‘Cadena’ también tenía sus cuotas. Hasta hace unos meses, en la Secretaría de Educación departamental estuvo uno de sus cuñados. Un primo de la esposa del jefe ‘para’ fue detenido la semana pasada, acusado de apropiarse de tierras de desplazados. Era el tesorero de San Antonio de Palmito.

Seguramente por todo eso,el jueves, mientras las noticias de Bogotá caían como un baldado de agua fría en el edificio de la Gobernación, en el parque central de Sincelejo la gente rumoraba: “Por fin se está haciendo justicia en Sucre”. “Que paguen con cárcel por el atropello contra este pueblo”.

‘Luisito’, el fantasma que mata en la región .

Un hombre que a mediados de junio apareció en varios despachos oficiales de Sucre, ordenado que le entregaran la plata que antes recogían los ‘paras’ de Cadena, se ha convertido en el fantasma que espanta a víctimas de las Auc, pero también a los que fueron cercanos a ‘Cadena’.

Entre San Onofre y Sincelejo sigue corriendo la amenaza por una lista que llegó con el enigmático personaje, conocido como ‘Luisito’, y que ya provocó la salida de 3 líderes sociales de Sucre.

Aparecen 26 nombres. Según el Movimiento Nacional de Víctimas, algunos son de campesinos que reclaman reparación por el daño que les causaron los ‘paras’. Otros corresponden a antiguos aliados de ‘Cadena’, varios de los cuales ya fueron asesinados.

Y aunque Policía, DAS e Infantería de Marina dicen que no conocen la lista, la zozobra tiene bases. Tan solo en el último mes, en Sucre han ocurrido 12 crímenes que estarían relacionados con ajustes de cuentas.

Uno de los más recientes fue el de la abogada Soraya Romero, ex asesora de la ex congresista Muriel Benito, quien además era defensora de algunos de las Auc. Entre los muertos está también Silvio Chávez Pérez, gerente de la Cooperativa de Acueducto y Alcantarillado de Coveñas, entidad investigada por el desvío de dineros a las arcas de ‘Cadena’.

‘Luisito’, según algunas fuentes, es un hombre de ‘Jorge 40’, que en el último año se expandió hacia Sucre.

Conocedores del tema en la Costa dicen que ‘40’ llegó allí a instancias de Willer Cobos y Humberto Frazer, los testaferros de ‘Cadena’.

Como su jefe los condenó a muerte por robarlo, buscaron protección con ‘40’ y le ofrecieron su conocimiento sobre el manejo de las redes de corrupción en Sucre.

Cobos regresó protegido por el jefe del ‘Bloque Norte’ y contactó a políticos para armar el plan que, supuestamente, terminó con el asesinato de ‘Cadena’. Pero también cayó en desgracia y lo mataron en Barranquilla.

Frazer cayó en Sincelejo.

Su trabajo, sin embargo, parece haber dado resultado. Reconocidas fichas de ‘Cadena’, como el diputado Nelson Stanp, hoy detenido, terminaron trabajando para el ‘Bloque Norte’.

nacion@eltiempo.com.co .

Jairo: un testigo clave contra los congresistas .

UNIDAD INVESTIGATIVA Jairo Castillo Peralta tiene 38 años, pasaporte de exiliado, un orificio de bala en uno de sus pulmones y la evidencia suficiente para que la Corte Suprema lo considere el principal y más confiable testigo de los vínculos de Álvaro García y Erik Morris con los ‘paras’.

Durante años, fue el escolta de Joaquín García, amigo del senador García y, gracias a ello, fue testigo de excepción de dos reuniones del hoy prófugo congresista, con ‘paras’ de la talla de Salvatore Mancuso y Edwar Cobo, ‘Diego Vecino’.

También conoció detalles de cómo se planeó el asesinato de Georgina Narváez, testigo electoral que habría presenciado la alteración de resultados para que Morris ganara la Gobernación.

Castillo tuvo que salir de Sucre con la ayuda de dos agentes del CTI –Fabio Luis Coley y Jorge de la Rosa– que luego fueron asesinados, al igual que la valiente fiscal Yolanda Paternina, que inició este expediente. Luego, Castillo se tuvo que ir de Colombia.

El jueves, poco después de que se conocieron las órdenes de captura contra los congresista EL TIEMPO lo localizó: ¿Cómo terminó en esto? En 1995, yo vivía en el municipio de San Marcos y allá tenía un estadero, el ‘Nuevo Paraíso’. Cuando los ‘paras’ llegaron, cogieron el bar mío como sede. Luego, estuve 4 meses por el caso del homicidio de un muchacho y salí a trabajar con la Brigada de Infantería como informante.

¿Allí estaban los ‘paras’? Estando con el B2 me dijeron que había un personaje para escoltar, el ganadero Joaquín García. En una de sus fincas nos encontramos con los primeros 25 ‘paras’ del grupo de ‘Diego Vecino’.

¿Y los nexos del senador García Romero? Estuvo en dos reuniones con jefes de las Auc y en la que se organizó el asesinato de la testigo electoral de San Onofre.

¿Cuándo y dónde? Cuando Joaquín García se fue de Sincelejo, porque le dictaron orden de captura por paramilitarismo, yo pasé a escoltar Rudolf Phanfer, tesorero de las Auc. Él me llevó a una reunión en la finca Las Canarias, cerca de Sincelejo, a la que fueron Miguel Nule (dueño de la finca), Álvaro García, Edward Cobo, el ‘Mono’ Mancuso y ‘Cero 8’.

¿Qué se habló? Para coordinar con alcaldes y con la Gobernación la entrada de nuevos ‘paras’ y su financiación.

¿Recuerda detalles? La reunión se inició a las 10 a.m. en un kiosco de palma lujoso y se extendió hasta las 2 p.m. A García lo habían citado antes a Tierralta a una finca de Mancuso, pero había dicho que no porque era muy visible. Lo llevaron para que presionara algunos cambios en Ejército y Policía de personas que no le servían a la organización. Además, debía gestionar obras para sacar de ahí plata. Los ingenieros hacían la obra por un 30 por ciento y el resto era para las Auc y para los políticos.

¿Y qué pasó en Cristales? Así se llama el edificio donde vive Joaquín García. Se encontraron Salvador Arana, Álvaro García, Alberto Acuña y el jefe paramilitar ‘el Pitufo’ para hablar de platas para la campaña. Parte la prestó Joaquín García y tenían que pagársela de los contratos oficiales. Luego, el día de las elecciones, el senador armó un escándalo en la Registraduría y por eso le quitaron los escoltas oficiales. Joaquín me mandó a cuidarlo y yo lo acompañé todo el tiempo hasta que llamó a Morris. Cuando Morris llegó a su casa le dijo que había perdido, pero que faltaba la votación de San Onofre y que ahí podían arreglar eso.

¿Y qué pasó? Joaquín García llamó a Salomón Feris y le dijo ‘hay 10 terneros (millones) para que hagan un trabajo pero ya’. Y así fue. Erik ganó y la señora fue asesinada.

¿Tiene más pruebas? Sí. Tengo más consignaciones y papeles que los comprometen. Pero son mi seguro de vida.

¿Por qué decidió hablar? Porque asesinaron a John Zapata, mi compadre por robarse una plata y luego dijeron que se habían equivocado.

¿Usted rindió testimonio ante la Corte Suprema? No. La Fiscalía y la Procuraduría le remitieron a la Corte lo que yo les declaré. Pero en cualquier momento estoy dispuesto a ratificar lo dicho y a ampliar esas denuncias.

‘‘Llamaron a decir: ‘Hay 10 terneros (millones) para que hagan un trabajo pero ya’. Y así fue. Erik Morris ganó y la testigo electoral fue asesinada”.

Según Castillo, así se planeo el asesinato de Georgina Narváez.

TRES DE LOS QUE DENUNCIARON .

El coronel Rafael Colón recorrió pueblos con un megáfono y recogió 150 testimonios contra ‘paras’, que lo declararon objetivo militar. El coronel Rodolfo Palomino fue clave también para frenar el poderío ‘para’.

En febrero del 2003, en un consejo comunitario, el alcalde de El Roble, ‘Tito’ Díaz, denunció ante el presidente Álvaro Uribe que los ‘paras’ se habían tomado la política y los organismos de control de Sucre. Lo mataron.

El senador Gustavo Petro fue quien promovió el debate público sobre el tema.

Reveló documentos y testimonios que desataron amenazas y demandas en su contra, pero que no frenaron sus denuncias.

Grabaciones que enredan a los 3 congresistas.

UNIDAD INVESTIGATIVA La más reciente remisión que la Fiscalía le hizo a la Corte Suprema en el caso de los tres congresistas investigados por nexos con ‘paras’, fue una cinta hallada en el computador del ex jefe ‘para’ Rodrigo Tovar, ‘Jorge 40’, incautado a Édgar Fierro, alias ‘don Antonio’.

Allí son mencionados Álvaro García, Erik Morris, Jairo Merlano, y Muriel Benito Rebollo, a quien la Fiscalía llamó a indagatoria el jueves.

En el audio está grabada una reunión política entre varios diputados de Sucre y ‘Gonzalo’, mano derecha de ‘Jorge 40’.

‘Paras’ y políticos se reparten los municipios de Sucre y su votación para las pasadas elecciones de Congreso.

Cuando se refieron a los municipios de Sucre y Tolú Viejo aseguran que el 70 por ciento de la votación iba para el senador Álvaro García.

“Pa’que vaya don Gonzalo, cuando hable con Álvaro García y le diga que le vamos a poner 20 mil, 15 mil, 30 mil votos, pa’tener ese punto de referencia como negociación”.

En otro aparte se escucha: “...Según lo que dice acá, don Gonzalo, es que se tiene que financiar. Por ejemplo, Álvaro García da aquí una plata y con eso financiamos Cámara.

Muriel da otra plata y ya tendríamos que sentarnos a ver qué aportamos nosotros”.

Y en una frase atribuida a ‘Gonzalo’ se escucha: “Cuáles diputados, es lo que yo digo, bueno eso entra en la discusión después. Todo lo ha manejado Álvaro García, bien o mal, pero lo ha manejado él”.

Y sobre Morris, el más mencionado, se asegura: “Después de que tengan todo organizado, yo traigo a Morris para que se unte, sí me entienden, para que conozca a sus hermanos de la organización...

porque él por ahí está haciendo unas cositas militarongas”.

También se refieren a Jaime Merlano. Aunque algunos apartes son inaudibles, se habla de hacer un pacto con él político sucreño.

Y de Benito Rebollo rematan diciendo: “La única carta política que le queda a ‘Vecino’ (‘Diego Vecino’) es Muriel, no tiene nada más. El hombre está haciendo como gato boca’rriba pa’sacarla y por eso es que se ha atravesado en todas las vainas...” u.investigativa@eltiempo.com.co .

‘‘Después de que tengan todo listo, traigo a Morris para que se unte. Para que conozca a sus hermanos de la organización. Porque por ahí está haciendo cositas militarongas”.

Dice una grabación del computador de ‘Jorge 40’.

Aleyda ya enterró a 3 de sus desaparecidos.

Cuando pasen las lluvias, ya para el año entrante, Aleyda Contreras saldrá a buscar el rastrojo donde los ‘paras’ de los Montes de María desaparecieron a su hermano José Gregorio.

Alguien le dijo que el cadáver está por los lados de La Lucha, un paraje rural de San Onofre.

“Ahora mismo eso está llenito de barro. Pero cuando llegue el verano me voy con el CTI a encontrar la fosa. Es el único que me falta”, dice esta mujer morena, de 48 años, que vive con su familia en una humilde casa de la calle del Puerto.

A sus tres sobrinas –Léster Barón Contreras, Nuris Barón Contreras y Giromaldi Sanmartín Contreras, de entre 17 y 24 años– ya no las busca más: el 7 de septiembre pasado, en la base de la Infantería de Marina, el fiscal Mario Iguarán le entregó las bolsas con los restos de las muchachas.

Aparecieron en una de las fosas comunes que amenazan con convertir a ese pueblo de Sucre en el mayor cementerio clandestino del país.

“Eso fue el 18 de julio del 2003”, hace memoria Aleyda, que crió a sus cuatro hijos y a cuatro de su hermana. Los cuatro sobrinos que los ‘paras’ asesinaron: “Las muchachas estaban en una fiesta y de allá se las llevaron.

A los ocho días supe que me las habían matado y empezaron las amenazas del ‘señor’ (‘Cadena’): que si seguíamos haciendo escándalo él venía y acababa con todos”.

Pudo más el instinto de supervivencia que la pena y ella y su familia salieron entonces del corregimiento Pasacaballos, el mismo donde las autodefensas ejecutaban a la gente que traían de los pueblos vecinos.

Hoy, desplazada, todavía no entiende por qué ‘Cadena’ “tuvo esa especialidad” con su gente: las Auc le asesinaron 4 sobrinos y 2 hermanos.

Adalberto, el hermano mayor de Aleyda, fue el primero. Lo mataron el 4 de agosto de 1999 en la finca que cuidaba.

Después fue Alejandro, de 21 años, hermano de las tres desaparecidas. El 24 de marzo del 2002 estaba en un ‘picó’ y en medio de la borrachera se puso a pelear. “Un ‘paraco’ le pegó un tiro en la cabeza. Yo mismita lo recogí y lo llevé al cementerio”, cuenta Aleyda.

Ahora dos de sus hermanas están cerca de la tumba de Alejandro. Los restos de la otra fueron enviados a otro pueblo, porque lo pidió el papá.

A José Gregorio lo recogieron los ‘paras’ de una de las baterías de Ecopetrol en la zona, el 2 de marzo del 2003. Tenía 31 años.

Por él espera un nicho del cementerio de San Onofre, donde los NN eran enterrados, sin preguntas, en las tumbas que hubiera a mano y donde las lápidas dan fe de que morir de viejo es un lujo en los pueblos acosados por la guerra.

De Justicia y Paz poco entiende. Por si acaso está haciendo los papeleos que le pidieron en la Red de Solidaridad.

Pero en realidad no espera mucho. Si llega una ayuda, que harto la necesita, bien. Pero si no, dice que seguirá como hasta ahora: dependiendo de lo que haga su esposo en la venta de chance y de lo que se ganen sus hijos, que trabajan en bicitaxis.

“Desde la muerte de las muchachas no ha pasado más nada entre mi familia y le pido a Dios que así siga. Yo no investigo”, asegura.

Otras 10 familias recibieron restos en septiembre. Pero los desaparecidos en solo San Onofre podrían ser más de 500.

La desmovilización de los ‘paras’ es la oportunidad que muchos estaban esperando para averiguar por los suyos, aunque algunos temen que los tiempos del terror no hayan terminado.

Por lo pronto, José, uno de los sepultureros, está pendiente de los deudos que llegan con las bolsas de despojos.

Dice que les tiene pena, pero que estarán mejor porque al fin tendrán un sitio donde llorar a sus muertos.

jhotor@eltiempo.com.co .

‘‘¿Qué espero de la justicia? Pues que traiga paz. Pero también que los que hicieron esto paguen cárcel, porque no tenían ninguna razón”.

Aleyda Contreras, habitante de San Onofre víctima de los ‘paras’.

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