Adiós al metrosexual, vuelve lo masculino

Adiós al metrosexual, vuelve lo masculino

Primero fueron los metrosexuales, luego los ubersexuales y ahora están de moda los ‘hombres-hombres’, como una nueva categoría.

11 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Quedó atrás el exceso de tiempo dedicado a la vanidad para darle su justa medida. De ellos se dice que pueden ser fuertes, rudos y musculosos. Es el prototipo del género masculino, pero que al tiempo cuenta con la capacidad de enternecerse con un bebé. Ejemplos de la vida real: Viggo Mortensen, Gael García, Sean Connery y Robert de Niro.

NO AL MACHISMO Más que al ‘macho’, esta tendencia corresponde a personas decididas, que llevan su vida al límite, son valientes, exitosos, no le tienen miedo a nada, por eso, además de tener un trabajo arriesgado, tienen confianza en sí mismos, prefieren realizar a diario actividades distintas y tienen personalidades fuertes y justas.

Para ellos, no hay nada a medias y suelen esforzarse para que todas sus actividades cotidianas sean las más osadas, aunque siguen siendo hombres comunes y corrientes.

La categoría reúne todas las clasificaciones en un solo universo: todas las características que cualquier hombre quisiera tener. Puede ser fuerte, rudo y musculoso y tener al mismo tiempo la sensibilidad para tratar a los demás.

Como el nuevo modelo pone énfasis en su lado masculino, suele resultar atractivo y dinámico para las mujeres y hasta convertirse en el hombre ideal, pues finalmente no llega a los extremos de convertirse en un prototipo negativo. Ni se obsesiona con los deportes, ni el alcohol, aunque vive tomando riesgos.

EL RETORNO El psicólogo Félix Cantoni sostiene que hay un retorno a la masculinidad “porque la idea de los metrosexuales encubría una personalidad con orientación bisexual disimulada por innovaciones, disfraces, maquillajes desde el punto de vista de la actitud viril del hombre”. Pero, para el experto, solo existen dos posibilidades para el varón: ser machista o tierno.

DOS CATEGORÍAS A la primera categoría pertenece aquel que tiene la creencia y la convicción casi alucinatoria de que por su condición es superior a la mujer, la trata como un ser inferior, le exige que lo atienda, que le proporcione satisfacción sexual, sin preocuparse por la de ella.

“Su preocupación es la dominación de la mujer, pero a nivel inconsciente tiene una parte femenina que le exige serlo y tener un hombre como pareja, pero como no es homosexual, busca una mujer aunque no se siente realizado con ella y por eso tiene la necesidad de someterla y desvalorizarla”, dice Cantoni.

El tierno, en cambio, se siente varón interna y externamente. “Nada le exige conseguir otro varón como pareja. Aprende que satisfacer a su compañera es primero. Es adorador sincero de la mujer y puede libremente tener conductas femeninas. Sin ser ‘metrosexuales’ cocinan, atienden al bebé, son detallistas, mandan flores y se preocupan porque la mujer desarrolle al máximo sus potencialidades y se convierten en sus interlocutores”, añade.

Aunque predomina el número de machistas, Cantoni afirma que hoy existen muchas asociaciones de ‘varones tiernos’ que intercambian ideas e intentan comunicar a otros su posición de seres cercanos a las mujeres, que no por eso pierden su virilidad ni su pasión sexual”.

ANTERIORES En 1994, Mark Simpson, un inglés que había estudiado sociología en Oxford y que había trabajado de marinero, vendedor y hasta como modelo de fotografías de novelas de amor se quedó sin empleo. Mientras buscaba trabajo, se dedicó a analizar a los hombres de su tiempo. Analizó los efectos del consumismo en la identidad masculina y llegó a la conclusión de que el “nuevo hombre” era “alguien menos seguro de su identidad y mucho más interesado en su imagen, víctima fácil de la publicidad”.

METROSEXUAL La definición de Simpson, es que el típico metrosexual es un joven con dinero para gastar, que vive en las metrópolis, donde están las mejores tiendas, clubs, gimnasios y las mejores peluquerías.

Puede ser oficialmente gay, hetero o bisexual, pero esto no tendría tanta importancia porque se toma a sí mismo como su propio objeto de amor y placer. Son profesionales independientes, modelan, trabajan en los medios y las productoras o en la música pop y, ahora, también en los deportes, pero aman los productos de vanidad masculina. En pocas palabras, son víctimas de la publicidad. Su máximo representante es el futbolista inglés David Beckham, quien a pesar de pintarse las uñas, teñirse el pelo y hasta posar para revistas gays, hace suspirar a las mujeres de todo el planeta.

¿Y EL UBERSEXUAL? Se parece más al ‘hombre Marlboro’, elegante, masculino, fuerte e inteligente. Los representó primero Paul Newman, después Pierce Brosnan, luego George Clooney y hasta Donald Trump. El término equivale a la recuperación de una cierta masculinidad que en su opinión se había perdido en los últimos años.

EXPERTOS OPINAN Según el psicólogo Arturo de la Pava, no deberían construirse todas esas categorías tan olímpicamente. Se trata más de publicidad. “Sin embargo, sí se evidencia que los hombres se han familiarizado con lo femenino en expresiones externas y han hecho evidente su narcisismo. Siempre el espejo ha estado para el hombre pero ahora hay más espacio para las cirugías estéticas y los tratamientos de belleza y eso ha sido manipulado por el comercio que se ha inventado esas categorías. Asistimos a la dictadura del cuerpo, ahora se le da mayor valor que en otras épocas y se desplazan otros valores como el saber y el conocimiento”.

El publicista Luis Alfonso Tejada, dice que se trata de definiciones creadas por la misma gente, que tienen una alta carga sociológica y antropológica y finalmente, los productos se desarrollan según las necesidades del mercado.

“Los hombres cada vez son más vanidosos, tienen la cultura de la belleza infundada porque en esa sociedad es en la que han crecido. Esto y que cada vez hay menos tabúes destapa oportunidades de mercado: son personas productivas, de altos cargos, estilo de vida. Son tendencias, así como los 60 fueron los años de los hippies, a quienes más que la forma les interesaba el fondo”, concluye. Lo cierto es que para los expertos, lo masculino como tal nunca pasa de moda, siempre está vigente aunque tenga más de 60 años o menos de 15.

COMPORTAMIENTOS QUE LO IDENTIFICAN .

*Come lo que le gusta, lo que le resulte exótico y diferente.

*Hace regalos inteligentes, útiles y cautivadores.

*No hace alarde de sus actividades físicas aunque las practica diariamente.

*No va de paseo a un hotel de cinco estrellas a tomar el sol, va a descansar y practica deportes extremos.

*No toma el ascensor, sube las escaleras.

*Es el centro de atracción por su atractivo, jamás arrogante.

*Es responsable sin ser ‘nerd’, inteligente sin ser aburrido ni vanidoso *Ama a las mujeres, es fiel, cariñoso, interesante, divertido, cocina, lava, hace deporte, trabaja y es exitoso.

*Tiene tiempo para el trabajo y para el descanso

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