Encuestas, paradojas y verdades

Encuestas, paradojas y verdades

La economía colombiana atraviesa por un buen momento. Tal vez el mejor en muchos años. Hacía tiempo que no se registraba un crecimiento del 6 por ciento del PIB en un año. La inflación estará dentro de la meta del Banco de la República. La inercia, además, va a mantenerse durante buena parte del año próximo.

11 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Por eso es paradójico que el presidente Uribe salga mal librado en las encuestas de popularidad por causa del comportamiento de la economía. No sé cómo se formule la pregunta en las encuestas, pero intuyo que la respuesta no es representativa, a no ser que la muestra no incluya sino a trabajadores del sector informal y desempleados. El “costo de vida” es una expresión general que quiere decir mucho para las gentes y no forzosamente el aumento de los precios al consumidor. Es como cuando en la medición del subempleo se pregunta a las personas si están satisfechas con su remuneración: nadie contesta que sí.

Tampoco es el problema del empleo. La tendencia tiene que ser hacia una reducción del desempleo porque en Colombia no ocurre aquello de que la economía crezca, jalonada por el sector de la construcción y de los servicios, y no se generen empleos. Lo grave es que, con el cambio en la metodología de la encuesta del Dane para medir el empleo y el desempleo, se perdieron los puntos en la serie estadística que permitían determinar la tendencia. Y, si bien puede ocurrir que el nivel absoluto del desempleo sea más alto del que se registraba con la otra metodología, lo más probable es que ese nivel sea ahora más bajo que en el pasado reciente.

El descenso de la calificación sobre el manejo de la economía por parte del presidente debería tener otras explicaciones y no las que se han venido elaborando. La verdad es que no se ha puesto en práctica ninguna política sensata contra el desempleo y la informalidad y que, más bien, cada día se adoptan más decisiones en contrario. Desde hace años se viene hablando del altísimo nivel del costo del empleo formal. No solamente el salario mínimo es elevado y va en contravía de la generación de empleo, sino que las cargas parafiscales y tributarias son excesivas para todas las empresas y, particularmente, para las medianas y pequeñas, que, a la hora de la verdad, constituyen la base del ingreso y del empleo.

En un mundo globalizado, en el cual para competir hay que rebajar los costos, no tiene sentido continuar encareciendo la contratación formal de los trabajadores. En Colombia, sin embargo, no nos hemos convencido de que eso es así, lo cual nos va a conducir a un muy grave y triste incremento de la informalidad y de la pobreza.

Yo hago la siguiente composición de lugar: ¿si el 60 por ciento de la población trabajadora se encuentra en el sector informal, sin seguridad social de ninguna índole, qué va a pasar cuando esas personas envejezcan? Pues que la miseria se va a generalizar y el país va a tener una población vieja y pobre. ¿Los dirigentes sindicales, los directivos de las cajas de compensación familiar, la directora del ICBF y el director del Sena lo habrán pensado? No creo. Si lo hubieran hecho no se atravesarían como mulas muertas cada vez que un analista sugiere eliminar, o al menos reducir, las cargas parafiscales.

El Presidente se raja, también, en su manejo de la reforma tributaria y del proyecto de ley de transferencias regionales. La reforma terminará elevando los impuestos, en vez de bajar las tarifas e incrementar los recaudos, y la estructura tributaria se distorsionará aún más, en lugar de simplificarse.

Vamos a tener un impuesto al patrimonio absolutamente antitécnico, más impuestos con destinación específica (el de las concesiones y el del turismo, por ejemplo), el incremento de la cotización para salud en un punto y más déficit fiscal. Todo lo cual resultará, tarde o temprano, en la elevación adicional del desempleo.

Así las cosas, lo que debería explicar el resultado de las encuestas es la falta de una política económica orientada a combatir la informalidad y el desempleo.

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