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LA REVALUACIÓN DEL PESO

LA REVALUACIÓN DEL PESO

El peso es una mercancía como cualquiera otra. Se diferencia en que se puede cambiar en cualquier momento por otra, a voluntad del poseedor. Si el peso es una mercancía debe obedecer a las fuerzas del mercado. Debe valorizarse cuando relativamente hay pocos pesos y gran demanda por ellos. Se desvaloriza cuando sucede lo contrario: si se ofrecen muchos pesos y hay pocas cosas que se puedan comprar. El Banco de la República es la fuente de todos los pesos que circulan en el país y, mediante leyes y reglamentos, puede disminuir o aumentar la cantidad que hay en el país, es decir su oferta. El Estado también puede, mediante leyes y reglamentos, aumentar o disminuir la demanda por pesos. Esas son las dos fuerzas que crean el mercado por los pesos y que, por lo tanto, fijan su precio. Si en Colombia actualmente el peso tiende a revaluarse respecto del dólar, tiene que ser que hay gran demanda por pesos y relativamente poca demanda por dólares. En otras palabras, muchos dólares quieren ent

En la coyuntura actual por la que atraviesa el país hay cosas que no concuerdan con la teoría. Tenemos un factor que debería estar incrementando la demanda de dólares y, por lo tanto, su precio: estamos importando más de lo que exportamos, luego los dólares deberían estar escasos y subiendo de precio. Pero si miramos las estadísticas financieras vemos que al país no le han faltado ni sobrado dólares; en los dos últimos años las reservas internacionales no han subido ni bajado apreciablemente. Entonces de dónde han salido los dólares para pagar las importaciones? La explicación nos la tienen que dar factores sicológicos: tiene que ser que los colombianos le damos más valor, en la actual coyuntura, a poseer pesos más bien que dólares. Esto se explica porque estamos esperando la bonanza petrolera.

También tenemos la diferencia en las tasas de interés: éstas están más altas en Colombia que en el exterior y, como se cree que ya no hay peligro de devaluación, los colombianos preferimos nuestros pesos a los mighty dólares. Pero hay un factor aún más importante: el alza sorprendente de los precios de la propiedad raíz en Colombia en los últimos dos años está atrayendo dólares al país para ser cambiados por pesos. Por último, el país se ha endeudado en el exterior.

Bien está, dirán muchos. No nos decían que la desvalorización permanente del peso es una calamidad? Ahora tenemos pesos sobrevaluados. Cuál es el problema? Que la inflación de más del 20 por ciento anual continúa, así los precios y los costos de producción en el país siguen subiendo a esa tasa aproximadamente, luego el peso se desvaloriza en el interior. Ninguna mejora de la productividad nacional puede compensar esa diferencia anualmente. Año por año la producción nacional, medida en dólares, va a resultar más cara que la de otros países.

Nosotros vamos camino de que nos suceda lo que a Venezuela y otros que han recorrido la misma ruta. Con una diferencia: que Colombia tiene mucho menos petróleo que Venezuela, luego, en nuestro caso, el reajuste vendrá más pronto, porque reajuste siempre hay, así como el día sigue a la noche. Mientras siga la confianza en el peso no hay problema, pero tengamos presente que estamos importando aproximadamente dos mil millones más de lo que exportamos y que la bonanza petrolera todavía demora. Qué tal que de pronto cambien algunas de esas circunstancias que han contribuido a valorizar el peso? Ese día la espantada puede ser general y súbita, como fue en Venezuela.

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