LÓPEZ DE MESA

21 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Veinticinco años después de ocurrido, en Medellín, el fallecimiento del Profesor Luis López de Mesa, su memoria se proyecta con renovados fulgores en recuerdo de los colombianos. Así tenía que ser, ciertamente, porque la trayectoria de su transparente existencia fue en todo momento un magisterio excelso, que dio lustre a la nacionalidad y orientación eminente a todos sus compatriotas.

Ante todo, López de Mesa fue el científico de consagración sin fatiga. Luego aparecía la silueta del servidor público, de que dejó honda huella en la rectoría de la Universidad Nacional y en los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Educación. Mas sobre esos atributos sobresalía el invaluable exponente de la cultura universal, del académico polifacético, que lo mismo exploraba por los predios de la filosofía como por los de la historia y el idioma. Coronado siempre por una respetabilidad que todos reconocían y exaltaban, su vida fue una cátedra constante de humanismo que habría de dejar honda huella. Por ello se evoca hoy su memoria con fervorosa emoción.

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