Ganar y cobrar

En la medida en que se aproximan las elecciones en Venezuela la esperanza crece. La gente que se opone al régimen, cada vez más oprobioso, ha vuelto a salir a la calle. Con mayores bríos después del marasmo en que quedó sumida con el ‘resultado’ del referendo revocatorio de hace más de dos años, donde les escamotearon el triunfo y no supieron defenderlo.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Hoy las cosas son diferentes. Las llamadas ‘avalanchas’ o marchas de la oposición son cada vez más numerosas. Así lo vimos en la última de Caracas donde se caminó de extremo a extremo de la ciudad, 26 kilómetros, con más de 700.000 personas en la calle. Lo mismo sucedió en Barquisimeto el día siguiente y continuará durante el mes que queda en el resto del país.

Pero la primera diferencia que se observa es que buena parte de los manifestantes son gente de estrato humilde que al entrevistarlos coinciden en su rabia por las promesas incumplidas, por su estado de pauperización evidente y en el rechazo al comunismo, al castrismo, a la estatización de la educación, etc. El segundo elemento a destacar es que por primera vez desde las elecciones de 1998 en las que llegó al poder, el señor Chávez se enfrenta a un candidato con peso específico y a un programa que recoge sus desaciertos en 8 años de gobierno.

Rosales tiene arraigo popular. Capacidad probada después de una gestión limpia y eficiente en la gobernación del Zulia. Pero ante todo un mensaje llano y directo donde ha sabido explotar la pobreza en que se encuentran los más débiles, la corrupción desbocada, y la inseguridad que ha llevado al país a tener los peores indicadores del mundo en esta materia. Todo dentro de una bonanza sin antecedentes, la cual ya llega a los 500.000 millones de dólares para 26 millones de habitantes.

El tercer elemento es que se votará por la propuesta expresa del régimen de convertir al país en un ‘estado socialista’, dentro de la concepción trasnochada castro-comunista que Chávez maneja. Lo ha dicho y si se le deja arrebatar el triunfo, será lo primero que haga a partir de diciembre.

Partido político único. Estatización con ideología única de la educación.

Profundización del control estatal de los medios de producción y distribución. Eliminación de las ayudas externas canalizándolas sólo a través del Estado. En fin, el recetario completo de principios del siglo pasado.

Ello quedó al descubierto en la arenga del Ministro de Hidrocarburos a los gerentes de la Petrolera Nacional donde el mundo atónito pudo por fin comprobar lo que hace tiempo, por desidia o temor, ha venido desconociendo en perjuicio de la moribunda democracia venezolana: la violación sistemática de los principios universales que rigen la relación entre gobierno y gobernados y la fractura del Estado de Derecho. Chávez lo reafirmó inmediatamente. No sólo Pdvsa debe ser ‘roja’ y chavista sino las fuerzas armadas y la dirección de impuestos, segundo brazo intimidatorio del régimen.

El elemento final es que los venezolanos saben que ésta es su última oportunidad como lo es la del resto de América Latina, empezando por sus vecinos, hacia donde Chávez extiende sus tentáculos desestabilizadores. Les ayuda la experiencia de cómo les birlaron los últimos comicios. Por eso ahora no sólo hay que ganar sino cobrar. Y para ello el mundo demócrata debe estar preparado y respaldarlos.

Consultor privado .

"Por primera vez desde las elecciones de 1998 en las que llegó al poder, Chávez se enfrenta a un candidato con peso específico”.

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