Rumsfeld pagó por la derrota

Rumsfeld pagó por la derrota

“No hay duda que la guerra en Irak estaba en la mente de los votantes. Como jefe del partido, admito que tengo gran responsabilidad (en la derrota). Los invitó ahora a que trabajemos juntos”. La frase es de George W. Bush, y para un presidente que rara vez admite culpa y menos su disposición a colabora con el “enemigo”, es un claro indicador del terremoto político que ha generado la rotunda victoria de los demócratas en las elecciones legislativas de este martes.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

En una abrir y cerrar de ojos, Bush y los republicanos perdieron el Control de la Cámara de Representantes, estaban a punto de sucumbir en el Senado (en donde un escaño aún en disputa también le podría dar la mayoría a los demócratas) y dejaron escapar 6 gobernaciones que inclinan la balanza del poder estatal a favor de los demócratas por primera vez en 12 años.

No extraña, por eso, que su primera acción haya sido cortarle la cabeza a su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, artífice de dos guerras (Afganistán e Irak) y uno de los más cuestionados por sus resultados.

Miembro de la administración Bush desde su inicio en el 2000, Rumsfeld se había convertido en la figura más polémica del Gobierno, atacado, incluso por los propios militares, como se pudo ver en un duro editorial publicado el pasado lunes en los cuatro diarios de las Fuerzas Armadas.

Bush, además, extendió una rama de olivo a sus rivales, a quienes propuso mover adelante la reforma migratorio y un aumento del salario mínimo, dos temas en los que existen coincidencias.

Como se recuerda, la reforma migratoria que legalizaría la situación de unos 8 millones de ilegales y que Bush respaldaba, se cayó por la oposición republicana en la Cámara. Pero ahora renacen sus posibilidades.

Difícil colaboración Aún así, no son muchos las áreas en las que contará con colaboración.

De hecho, lo más probable es que los demócratas le pasen la cuenta de cobró por los seis años que gobernó sin oposición gracias a la mayoría republicana en el Congreso.

Además, porque entre más mal le vaya al Presidente, mejores serán sus chances de recuperar la Casa Blanca en las elecciones del 2008, que desde ya se convierten en el objetivo central del partido.

El desafío principal llegará por los lados de Irak. Los demócratas, que se hicieron elegir en gran parte gracias al descontento popular ante el conflicto, exigirán un cambio de dirección.

Este podría comenzar con el establecimiento de un plan de repliegue gradual del país árabe y con retos a la política de democratización en Oriente Medio en la que tanto ha insistido Bush.

Para atenuar la hoguera, el Presidente nombró como remplazo de Rumsfeld en el Pentágono al ex director de la CIA (1991-1993) Robert Gates. Pese a su perfil republicano, es considerado un pragmático de centro y progresista.

En el plano del comercio, los expertos prevén que la llegada de los demócratas al poder pondrá un freno a las políticas libre cambistas impulsadas por Bush. Y eso podría traer efectos negativos para Colombia, que acaba de firmar un Tratado de Libre Comercio con E.U. pero cuya aprobación dependerá seguramente de este nuevo Congreso.

En otro plano, los comicios del martes dejaron más claro los nombres de quienes estarán en el partidor para las presidenciales del 2008. Una de ellas, quizás la principal, es la senadora demócrata Hillary Clinton, quien puntea las encuestas dentro de su partido.

Otros son Barack Obama (Demócrata), el único senador de color, y el republicano John McCain, también senador.

GANAN Y PIERDEN.

1. El senador demócrata Barack Obama, cuya banca no estaba en juego, fue una de las grandes estrellas de la campaña. Es el único negro actualmente en el Senado. Su desempeño lo hace un candidato potencial para el 2008.

2. El senador John McCain, cuya curul no estaba en juego, pero hizo una campaña tan intensa como si lo estuviera. Queda bien para llevar los colores republicanos en las presidenciales del 2008.

3. El presidente de la Cámara, Dennis Hastert, perderá su puesto. En septiembre, se le acusó de haber cerrado los ojos ante los coqueteos de un legislador republicano.

4. John Kerry, ex candidato demócrata, podría ver arruinada sus opciones de aspirar nuevamente a la Casa Blanca, luego de que trató de idiotas a los militares desplegados en Irak.

Nancy Pelosi, la liberal de armas tomar que presidirá la Cámara.

SAN FRANCISCO (AFP) La demócrata Nancy Pelosi, defensora del aborto, opositora a la guerra y enemiga acérrima de la derecha republicana, será el principal enlace entre el Congreso y el Gobierno de George W. Bush, tras el triunfo demócrata.

La representante por California (oeste), de 66 años, que hasta ahora era la jefa de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, pasará a ser la primera mujer en la historia en presidir la Cámara y la tercera en la línea de sucesión para la Presidencia de E.U., luego del presidente Bush y su vicepresidente, Dick Cheney.

Tras la victoria, Pelosi declaró: “Los estadounidenses fueron muy claros: es necesario un cambio de dirección en Irak. Continuar (con la política actual) no ha hecho a nuestro país más seguro, no ha honrado nuestro compromiso con nuestros soldados y no ha reforzado la estabilidad en la región” de Oriente Medio.

El representante republicano Roy Blunt reveló hace poco el sentimiento que despierta en sus adversarios esta mujer de convicciones progresistas: “Da mucho miedo”, indicó en su sitio de Internet.

Madre de cinco hijos y casada con un hombre de negocios millonario, Pelosi ingresó al Congreso en 1987, cuando ganó una elección especial por el distrito 8 de San Francisco. En el 2002 se convirtió en jefe de la minoría demócrata de la Cámara y se ganó la admiración de sus colegas por su capacidad de obtener fondos y unir a los demócratas contra sus rivales.

En el 2002 se opuso al uso de la fuerza en Irak y sostuvo que los demócratas, si ganaban la mayoría, buscarían un retiro gradual de las tropas estadounidenses hasta finales del 2007.

Gates dirigió la CIA y ha trabajado para seis presidentes .

WASHINGTON (AFP) Robert Gates, el hombre que el presidente George W. Bush nominó ayer para hacerse cargo del Departamento de Defensa, en reemplazo de Donald Rumsfeld, es un ex director de la CIA que ya recibió órdenes de seis mandatarios.

Gates, 63 años, fue director de la CIA entre noviembre de 1991 y enero de 1993, durante la presidencia de George Bush padre (1989-1993).

Se unió la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1966 y pasó casi 27 años como un profesional del espionaje, tiempo en que sirvió a seis mandatarios.

También se desempeñó en el Consejo de Seguridad Nacional.

En la actualidad era el presidente de la Universidad A & M en College Station, Texas. Además, es miembro del Grupo de Estudios sobre Irak, una organización bipartita conducida por el ex secretario de Estado James Baker –otro texano– y el demócrata Lee Hamilton. La comisión trabaja en recomendaciones sobre Irak que luego presentará al Gobierno.

“Si es confirmado por el Senado, Bob traerá más de 25 años de experiencia en seguridad nacional y una reputación estelar como un líder efectivo de buen juicio. Ha servido a seis presidentes de ambos partidos y se elevó desde el puesto más bajo en la CIA hasta convertirse en el director de inteligencia central”, dijo Bush al nominarlo.

Gates reemplaza a Rumsfeld, de quien Bush dijo que fue “un magnífico líder durante tiempos de cambio”, un “patriota que sirvió a su país con honor y distinción”, y un “asesor confiable y amigo”.

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