Así vivieron Carlos y Ramsis la verdad sobre ‘cambiazo’ de papás

Así vivieron Carlos y Ramsis la verdad sobre ‘cambiazo’ de papás

A pesar de saber que viven con familias a las que naturalmente no pertenecen, ninguno de los dos jóvenes cambiados de hogar por error al momento de nacer hace 29 años en Cartagena quiere intentar una vida con sus padres biológicos.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Carlos Mario Estor de Zubiría, que comenzó a trabajar en una empresa naviera tras graduarse en comercio exterior y especializarse en negocios internacionales, no duda en decir que para él sus padres son Carlos y María de Lourdes, que lo criaron.

María de Lourdes también es consciente de que su hijo biológico, Ramsis Puello, siente que sus padres son Cecilia del Río y Carlos Puello, la pareja que lo levantó. “Las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana”, dice ella.

Carlos Mario, que de no haber ido al hogar equivocado habría crecido con los Puello del Río, admite que conocer a la mujer que lo trajo al mundo fue una gran alegría, pero no se ve viviendo con ella en Turbaco. “Somos de mundos distintos. La vida es así”, afirma.

Ramsis, mientras tanto, le ha manifestado un gran cariño a María de Lourdes desde que la conoció, hace dos años.

“Me da besos y me abraza, pero estoy segura de que a la hora de escoger no dudará en elegir el hogar de Cecilia y Carlos”, concluye ella. A quien más le impactó la noticia del ‘cambiazo’ fue a Carlos Mario.

Cuando María de Lourdes, su madre de crianza, estaba convencida de que había ocurrido un cambio en el hospital, entró a la habitación de él una noche.

“Quiero contarte una historia”, le dijo, y le reveló todo. Inconsolable, él no se cansaba de decir: “No lo puedo creer, no lo puedo creer”.

Ahora celebra que la verdad se supiera 29 años después. Piensa que ahora tiene la suficiente resistencia para asimilarla. “No sé qué habría pasado conmigo si hubiera tenido 12 años”, dice.

Se inventaron parecidos Para Ramsis fue diferente. Al fin y al cabo mientras crecía en Turbaco oía decir a la gente que era adoptado, pues no se parecía a nadie de la casa. Un día encaró a sus padres y les preguntó si era verdad lo que se decía. “No seas bobo, tú eres claro (tez blanca) y mono porque tu bisabuela era así.

Aunque hubo confusión en el hospital, todo quedó aclarado”, le dijeron.

Fue la fisioterapeuta Mercedes García, vecina de toda la vida, la que lo sacó de dudas. “Quiero que conozcas a unas personas que creo que son tu familia de sangre”, le dijo la joven. Él, algo incrédulo, fue. A la primera que vio fue a una prima blanca, de ojos azules como él. “Ustedes se parecen, ¿sí o no?”, les dijo Mercedes.

Ramsis, intrigado, le manifestó a Mercedes que quería conocer a la que ella decía que era su mamá biológica. “Cuando la vio se impactó y sí creyó que eran madre e hijo”, cuenta la fisioterapeuta.

Se contaron sus historias y coincidían en el hospital, el mes, los parecidos físicos... Fue cuando comenzó a revelarse la verdad del error en el hospital de Bocagrande que cruzó las vidas de Ramsis y Carlos Mario.

Las dos familias se habían resistido a aceptar las diferencias marcadas de los rasgos físicos de sus hijos. Si a Ramsis para tranquilizarlo le dijeron que su bisabuela era mona; los padres de Carlos Mario se convencieron a sí mismos de que el bebé era un Estor de Zubiría porque después de escrutar al niño de pies a cabeza le encontraron un lunar en la espalda y una de las abuelas gritó “¡Eureka!”.

“Aquí está la prueba mija, le dijo a María de Lourdes, este lunar lo tienen todos los Estor, así que este peladito es Estor de Zubiría”.

Ahora, con la realidad a flote, las familias, que poco a poco asimilan lo ocurrido, entregaron poder al abogado Luis Llamas para demandar al hospital de Bocagrande. Reclaman 3 mil millones de pesos.

Mientras tanto, en el hospital las directivas se declaran “no responsables” y lamentan que por aquellos días no existieran los adelantos de la ciencia para haber evitado el cambio de niños que trastocó la vida de dos familias.

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