Ni el Grammy pudo reunirlos

Ni el Grammy pudo reunirlos

Cien días de bohemia era histórico antes del Grammy. Fue el álbum que grabaron Los Hermanos Zuleta antes del distanciamiento. Salió a la luz cuando el patriarca de la familia, el ‘Viejo Mile’, autor de La gota fría aún vivía. Los hermanos: Emiliano y Poncho: el mayor de tez clara, el que más se parece a su padre, y el menor, moreno de rasgos fuertes, no estaban destinados a seguir juntos.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Quizás la muerte del viejo Emiliano Zuleta Baquero, el 30 de octubre del 2005, precipitó los hechos. Emilianito hijo tenía una inquietud privada que saltó a los medios de comunicación nacionales: Se hizo la prueba de ADN para estar seguro de que el juglar, del que heredó el estilo en el acordeón, era su progenitor.

“Yo soy Zuleta Díaz”, dijo Emiliano ante los medios, con la indignación de tener que declararlo en las noticias.

Antes de una semana, Poncho actuó: le mandó decir que recogiera sus acordeones. Emilianito estaba despedido del grupo y Poncho presentó su alianza musical con Gonzalo ‘El Cocha’ Molina.

La fanaticada clamó por la reconciliación con la candidatura al Grammy de vallenato/cumbia. En décadas, Los Zuleta superaron otros disgustos con parrandas y canciones como Mi hermano y yo o La sangre llama. El anhelo era verlos abrazados al subir al escenario del Madison Square Garden, si ganaban.

La Academia misma parecía quererlo: Le mandó invitación a Poncho y otra a Emiliano (a pesar de que ya no era parte del grupo). Y en contra de las esperanzas, Poncho tomó un avión y Emiliano, otro. El cantante, que llegó primero, estuvo con ‘El Cocha’ y Emiliano, con su hijo ‘Coco’. Cada uno en un hotel, con la misma respuesta para quien preguntara: “A mi hermano yo lo quiero, solo estamos distanciados”.

El milagro podía ser el Grammy. Les asignaron sillas seguidas, esperando que con el fallo se abrazaran emocionados. Pero no contaban con el tráfico de Nueva York, ni con el de la alfombra por la que se ganaron el derecho de transitar en igualdad de condiciones con Jennifer López, Thalía y Ricky Martin. Fue ese pasillo deslumbrante lo que enredó a Poncho. “Es que había tanta prensa haciendo preguntas”, dijo el cantante. Fue la misma calle de honor que retrasó a los demás nominados.

Emiliano acababa de sentarse cuando anunciaron que Los Hermanos Zuleta habían ganado. Miró alrededor, no había nadie más. El hermano al que no veía hace meses no estaba. De haber llegado a tiempo, Poncho le habría dedicado el premio a su padre. Y fue Emiliano el que le dedicó el triunfo a su madre, la fallecida Carmen Díaz.

Cuando Poncho entró al Madison Square Garden, alguien lo felicitó. No quería creer que ya no subiría por el Grammy. “Eso me tiene con malestar, porque yo quería resaltar la grandeza de la dinastía Zuleta”, dijo el cantante que fue recibido en Valledupar con honores tales como ‘La pilonera mayor’ otorgada por la Fundación del Festival Vallenato, y la medalla María Concepción Loperena, de manos del alcalde Ciro Pupo Castro.

Allí, Poncho debió bromear igual que en la primera mañana después del premio: “Desde ahora me llamo ‘Poncho Grammy’, cuando me hablen, díganme ‘maestro’... y mañana no me llamen, tengo una invitación a almorzar de Shakira y Ricky Martin”.

Poncho sí tiene una cita con Shakira: el 15 de noviembre en Barranquilla, cantará junto con ella, en el concierto de la diva. ¿Logrará Shakira reunirlo con Emiliano?

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