Los consumidores de cocaína financian la violencia y la corrupción en Colombia

Los consumidores de cocaína financian la violencia y la corrupción en Colombia

Muy buena la campaña ‘La maldición de la coca’ presentada la semana pasada por el vicepresidente Francisco Santos ante 13 responsables de la lucha antidroga en Europa. Esta campaña tiene el objetivo de concientizar a los consumidores de cocaína del viejo continente sobre el devastador impacto que su vicio tiene sobre nuestro país. Con los desgarradores testimonios de cinco mujeres colombianas víctimas de la violencia producida por el narcotráfico, Santos criticó a personalidades como la modelo Kate Moss, reconocida inhaladora del polvo blanco cuyo consumo se ha convertido en símbolo de estatus.

08 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Una y otra vez hay que recordarles a los consumidores de coca el grave daño que su compra le hace a Colombia. Es cierto que su intención no es la de producir muertos ni corrupción, ni contrabando que lava dólares del tráfico de drogas, pero sí es la consecuencia de su comportamiento. Por lo tanto, es indispensable que sepan muy bien que cada vez que adquieren cocaína están financiando a guerrilleros, paramilitares y delincuentes comunes que asesinan a campesinos, a soldados y policías, a jueces y funcionarios públicos honestos, a líderes políticos y a periodistas que luchaban contra las fuerzas del mal, y a miles de ciudadanos que por casualidad perdieron sus vidas en incidentes de terrorismo producidos por asesinos fortalecidos por el tráfico de drogas.

Pero la culpa no es sólo de los consumidores de cocaína. También es de los gobiernos extranjeros que se hacen los de la vista gorda o son ine-ficaces frente a actividades relacionadas con el narcotráfico como el lavado de dólares en los bancos, la venta de precursores químicos para la producción de drogas, y la venta de bienes cuyo destino es el contrabando.

Por supuesto, Colombia tiene una alta cuota de responsabilidad en el flagelo de la droga. La incapacidad para derrotar a los narcotraficantes ha sido una constante en todos los gobiernos que ha habido desde que nació el nocivo fenómeno hace poco más de un cuarto de siglo. Pero es que es muy difícil ganarle la guerra a un enemigo que tiene múltiples tentáculos, todos muy poderosos gracias a que los alimentan millones y millones de dólares.

Un periodista le preguntó al vicepresidente Santos si el consumo de cocaína de Kate Moss estaba contaminado de sangre. Desafortunadamente Santos en ese momento no quiso seguramente hacer una acusación tan grave -pero cierta- y se salió por la tangente. Pero la verdad es que creemos que, para recordarles el efecto de su destructivo hábito, la cocaína que aspiran los adictos debería ser de color rojo, el color de la sangre de miles y miles de personas que injustamente han perdido sus vidas por culpa de las excentricidades de gente irresponsable que sólo piensa en su placer sin reparar en el grave daño que produce satisfacerlo.

"Quienes consumen coca deben ser conscientes de que su vicio causa miles y miles de víctimas inocentes”.

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