¿Política de inmigración?

¿Política de inmigración?

Hasta abril pasado, el 2006 parecía ser el año de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Multitudinarias marchas en grandes ciudades presionaban al Congreso a que aprobara un paquete legislativo que facilitara la legalización de los cerca de 12 millones de indocumentados, la mayoría latinoamericanos. La movilización de más de un millón de personas ponía el tema de la inmigración en los primeros lugares de la agenda política estadounidense con miras a las elecciones legislativas de hoy.

07 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Sin embargo, seis meses después, el panorama es diferente. El debate político más reciente en Estados Unidos ha girado en torno al deterioro de la situación en Irak, los escándalos sexuales de los congresistas republicanos y hasta los epítetos racistas de un senador de Virgina. Todo menos la inmigración. La presión bajó de tal manera que el presidente George W. Bush, con sus índices de aprobación cayendo y pocos días antes de las elecciones, no vio peligro político alguno en firmar la ley que ordena construir un muro de 1.125 kilómetros en la frontera con México. Es el indicador de lo electoralmente muerto que quedó el tema.

¿Qué pasó en estos seis meses? ¿Fue el ‘poder latino’ un sueño de primavera, la ilusión de un día? En primer lugar, manifestaciones tan masivas como las marchas tienen el doble efecto de envalentonar a los amigos y galvanizar a los enemigos. La retórica antiinmigratoria se elevó en los últimos meses.

Las posiciones de economistas que culpan a los indocumentados de arrebatarles los trabajos a los estadounidenses más pobres se escuchan con más frecuencia en radio, televisión e Internet. Lou Dobbs, un comentarista de CNN, bautizó su lucha contra la inmigración como “la defensa de la clase media”.

En la campaña electoral, ni los demócratas ni los republicanos quisieron aparecer como ‘blandos’ ante los ilegales y combinaron duras pero inviables medidas de seguridad en la frontera con más realistas programas de trabajadores invitados. Lo cierto es que, a pesar de los resultados empíricos de los economistas sobre la inmigración ilegal, 52 por ciento de los estadounidenses cree que los indocumentados son una carga para su país y solo un cuarto tiene una opinión positiva de los inmigrantes.

Un segundo aspecto es la heterogeneidad del movimiento y su carencia de un liderazgo nacional. Los latinos no cuentan con una cabeza visible y políticamente atractiva como en su momento lo fue Martín Luther King para el movimiento de los derechos civiles afroestadounidense. Además, la denominación ‘latinos’cubre tanto la variedad de orígenes (mexicano, centro y suramericano), como las diferencias entre la primera, la segunda y la tercera generación de inmigrantes. Y la política sigue siendo para muchos una actividad ajena: tan solo 8 de los 41 millones de latinos en Estados Unidos votaron para presidente en el 2004.

Capturar poder en una sociedad como la estadounidense no es asunto fácil. A pesar del modelo democrático que Estados Unidos quiere vender al mundo, dentro de sus fronteras minorías raciales y étnicas luchan en los barrios, condados y comunidades para romper la escasa representación. Los latinos constituyen el 14 por ciento de la población, pero menos del 1 por ciento de los cargos de elección popular es ocupado por personas de origen latino. La condición de minoría los obliga en muchas ciudades a hacer coaliciones con otros grupos, como la que llevó a Antonio Villaraigosa a la alcaldía de Los Ángeles.

Con la adopción de medidas que restringen servicios de salud y trabajo a los inmigrantes ilegales en estados como Georgia y Arizona se abrió otro campo de batalla, más local y delimitado que el del Congreso. Tan importante para los latinos será influir en los senadores, como ganar alcaldías y asambleas estatales. Para lograrlo, el poder latino no solo necesitará construir alianzas con otros, sino hablar de temas distintos a los ilegales, como la educación bilingüe, la reforma urbana y la ampliación de los derechos civiles.

pachomiranda@yahoo.com

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