La Esmeralda pierde brillo

La Esmeralda pierde brillo

Tras vivir por más de 26 años en el barrio La Esmeralda, uno de los sectores más tradicionales del occidente de Bogotá, la familia González no aguantó más y decidió vender su casa.

04 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Lo hizo por puro desespero, pues desde hace tres años, de lunes a viernes, las casas vecinas a la suya y la vía pública se transformaron en parqueaderos públicos.

“Tardamos más de seis meses en vender la casa, y además nos tocó rebajar el precio, porque el desorden vial terminó por desvalorizarla”, anota Carmen Cecilia Niño mientras organiza su trasteo.

50 familias se han ido Esta situación, sumada al crecimiento desordenado de restaurantes, bancos y comercios ha ocasionado la salida del barrio de más de 50 familias en los últimos cinco años, según la Junta de Acción Comunal.

Las que aún permanecen se quejan del deterioro progresivo de sus vías, y dicen que el Centro Administrativo Nacional (CAN) convirtió a La Esmeralda en su parqueadero, restaurante, banco y hasta en su salón de belleza.

Sostienen además que la tranquilidad del fin de semana contrasta con el caos que tienen que padecer de lunes a viernes, cuando comienza la actividad en los Comandos de la Policía y el Ejército Nacional, los Ministerios y demás oficinas del complejo administrativo que tienen de vecino.

A diario, cientos de conductores parquean en casas arrendadas que se habilitan como garajes y en el espacio público, que es ‘alquilado’ por personas con chalecos, que dan recibos a sus clientes.

También llegan escoltas de políticos, militares activos y retirados y conductores de funcionarios, que dejan sus vehículos en cualquier calle interna del barrio.

Así mismo, al medio día, el barrio es recorrido por cientos de comensales que visitan las casas convertidas en restaurantes. Eso sin contar con las ventas ambulantes, que se están trasladando incluso a las zonas verdes del barrio.

El caso más evidente es el de la transversal 42, entre diagonales 40 y 42, que está llena de establecimientos comerciales que no deberían operar allí según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

“Estamos ‘sitiados’, pues los 4 costados del barrio desarrollan alguna actividad comercial, que ya comenzó a meterse a las calles internas del barrio. Tenemos hasta una empresa de vigilancia en una casa”, sostiene Hernando Rojas, vecino del sector.

Ana Cecilia Ortíz, una de las fundadoras de La Esmeralda, ubica el comienzo de este caos en 1992. “Desde ese año estamos denunciando esta problemática en las Curadurías, la Policía y Alcaldía local, pero no hemos encontrado una solución de fondo”.

De hecho, diez años atrás, el problema que se vislumbraba era tan grande, que Planeación Distrital tuvo que decretar la diagonal 40 (la vía que está paralela al CAN) como el único eje comercial. Norma que hoy, claramente, no se está cumpliendo.

Jorge Rubio, presidente de la Junta de Acción Comunal, cita el ejemplo de la calle 53, que a pesar de que no debería ser comercial está llena de centros de estética, salas de belleza “y hasta una tienda de alquiler de smokings y una plaza de mercado que opera en el patio de una vivienda”, concluye.

Sandra Jaramillo, alcaldesa de la localidad de Teusaquillo (a la que pertenece este barrio), es consciente de la situación, y dice que en los últimos tres meses ha adelantado varios operativos al barrio para buscar soluciones.

“Identificamos 28 parqueaderos y 27 establecimientos que están en contra de las normas urbanísticas. A todos les abrimos proceso”.

La Alcaldía se comprometió con los habitantes del barrio a seguir con estos operativos para evitar que La Esmeralda pierda del todo su brillo característico.

CERCA DE 15 MIL PERSONAS VISITAN EL SECTOR La Esmeralda nació en 1967 como un barrio residencial de estrato 4.

Está ubicado entre las calles 40 y 53 y las transversales 39 y 48.

Lo conforman 1.262 casas y varios conjuntos residenciales con 284 apartamentos.

Se estima que 5.000 personas habitan allí, pero de lunes a viernes el sector es visitado por 15 mil.

Los vecinos aseguran que en los últimos cinco años se han registrado cuatro alarmas de atentados dirigidos a personas del CAN.

A la fecha se han interpuesto más de 100 querellas por todas las situaciones negativas del sector.

En los operativos más recientes se han impuesto 176 comparendos y se han inmovilizado 50 carros.

La Alcaldía local adelanta conversaciones con la Gobernación de Cundinamarca para habilitar un lote de la carrera 48 como parqueadero para el CAN

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