Las mil caras de la sangría

Las mil caras de la sangría

Su aspecto es inconfundible, así como su dulzura. Servida en jarras con trocitos de fruta, la sangría es otro de los tragos que se saborean con frecuencia como si solo hubiera una clase.

04 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

“Tráigame una sangría”. Así la piden incluso en restaurantes especializados en gastronomía española como La Barra, en la zona G de Bogotá.

Pocos saben que esa presentación, para nosotros inconfundible, no es una camisa de fuerza.

Incluso en España –cuenta Pedro Carreño, uno de los socios fundadores de La Barra–, hay lugares donde antes de servirla, la sangría se cuela y se sirve sin frutas. “En cambio aquí, a la gente le encanta pedir la cuchara para pescar la fruta”.

Se trata de modos de apropiar localmente la gastronomía.

Y en estos momentos de despertar gastronómico, cuando los colombianos están cada vez más abiertos a los nuevos sabores, pueden intentar pedir un día otra sangría, no la de la casa que es la que siempre se sirve.

Y de paso, conocer detalles de esta bebida, popular en los condumios (almuerzos antes de una corrida de toros), que nació en España como licor de verano, temporada en la que el objetivo al beber es refrescarse.

En síntesis, la sangría es la mezcla de un buen vino (blanco o tinto) con una gama de fruta, que puede ser banano, papaya y manzana, explica el barman de La Barra, Jaime Cadena.

Pero es Carreño quien habla de las otras sangrías del mundo: hay una en la zona mediterránea de España, a la que llaman Zorra, que es de melocotón.

Y hay otra con limón y naranja, es la andaluza, muy ácida. Solo se la toman allá.

Otras variedades Hay hasta para niños. Una infantil lleva una mínima cantidad de vino y no tiene nada de brandy. Se le echa Sprite, azúcar y las frutas.

Según Pedro Carreño, así se consume en España. “A los niños, desde chiquitos, les sirven mosto, que es el jugo de la uva sin licor”.

Y hay otra sangría que, cuando la gente la pide más fuertecita, le ponen los mismos tragos básicos pero le suman vodka.

Y existen sangrías incluso endulzadas con miel de abeja.

‘BARRA’ DE SANGRÍAS El restaurante La Barra ofrece cuatro tipos. Pero, como la idea es ajustarse al deseo del cliente, se le puede adicionar lo que él pida.

La de la casa Dos tragos de brandy, triplesec, tres cucharadas de azúcar, una botella de vino tinto y media de soda. Frutas: banano y papaya. Así la prepara Jaime Cadena, el barman. “El banano va al final, no se puede marinar mucho tiempo en el vino porque cambia de color. Esta fruta le da un contraste de sabores”.

La sangría blanca No es simplemente cambiar la base al vino blanco. Hay que endulzarla, además, con almíbar de durazno, lleva fresas y banano.

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