Se están muriendo las ballenas

Se están muriendo las ballenas

La última temporada de reproducción de las ballenas jorobadas en el Pacífico colombiano no resultó muy grata.

04 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Aunque todos los años alguna de ellas muere, los biólogos están alarmados porque este año fueron encontrados los cadáveres de siete . Dos eran ballenatos (crías).

Según el registro que se tiene de los últimos 20 años, el número de ballenas que perdían la vida en esta zona del país, durante la época de apareamiento, no era mayor a cuatro.

“Se requiere de una investigación porque no sabemos qué pasó, si fue una casualidad o si se trata de una tendencia”, señaló el biólogo Juan Capela, coordinador de investigación de la Fundación Yubarta que trabaja por la conservación de la ballena jorobada.

Las muertes ocurrieron entre junio y octubre pasado en la costa Pacífica del Valle, Chocó, Cauca y Nariño, aguas buscadas por las yubartas cada año para tener a sus críos. Estos mamíferos viajan 8.500 kilómetros desde la Antártica en busca de aguas más cálidas.

Algunas aparecieron con fracturas y mutilaciones, pero otros, como el ballenato que murió en Ladrilleros, playa de Buenaventura, no presentaba ninguna señal de golpes o ralladuras, incluso, su cuerpo estaba fresco, a diferencia de los otros que empezaban a descomponerse.

Por las marcas dejadas en sus cuerpos, Capela piensa que algunas pudieron morir al impactar con alguna embarcación o al quedar atrapadas en mallas de pesca.

Pero no hay más indicios porque no se realizaron necropsias, ya que los cuerpos de los animales quedaron en zonas apartadas y fueron hallados en avanzado estado de descomposición.

“Este incremento de muertes reportadas nos alerta, pues tanto las colisiones como los enmallamientos se dan en un escenario donde el tráfico de embarcaciones no es mayor”, señaló Luis Zapata, coordinador del Programa Marino Costero de WWF Colombia, organización conservacionista.

Capela dice que iniciarán estudios científicos para determinar si el fenómeno de mortalidad se produjo por causas naturales o como consecuencia de la intervención del hombre.

Para ello cruzarán los datos de la población mundial y la tasa de nacimientos con los reportes de las distintas regiones. De esta forma, podrán identificar si se trata de una tendencia anormal.

Para Zapata, la otra preocupación es la expansión portuaria de Buenaventura que se proyecta en Bahía Málaga, y donde se construiría un puerto de aguas profundas.

“Nos encontramos con una inminente amenaza para las población de jorobadas del Pacífico sudeste”, señala.

PREOCUPA POBLACIÓN DE BALLENATOS La ballena jorobada es una especie considerada vulnerable por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

Los dos ballenatos, las cuatro ballenas juveniles y la adulta que murieron en la costa Pacífica colombiana representan el 7,0 por ciento de la población que nace en esta zona del país.

Según la Fundación Yubarta, el Pacífico colombiano presenta una tasa de nacimientos que oscila entre el 10 y el 25 por ciento de los ballenatos jorobados del Pacífico sudeste. “El incremento de las muertes registradas en esta temporada podría representar un fenómeno que afectaría, de manera directa, a la población de ballenas jorobadas de la región”, señaló el biólogo Juan Capela.

Hay alarma porque las siete muertes ocurrieron en el 15 por ciento del total de la ruta migratoria de las ballenas.

El 60 por ciento de los corales desaparecería en 25 años CHARLOTTE AMALIE, ISLAS VÍRGENES ESTADOUNIDENSES (AP) Más de la mitad de los corales del mundo podría desaparecer en 25 años debido al aumento de las temperaturas marinas, el aluvión de sedimentos de la construcción, la invasión de ciertas algas y otros ingredientes tóxicos, advierten expertos.

Las pérdidas de corales del año pasado en el Caribe respaldan los pronósticos de que el 60 por ciento de los corales hoy vivos en el mundo podría desaparecer en 25 años, dijo Tyler Smith, investigador de la Universidad de las Islas Vírgenes.

“Dados los actuales índices de degradación en los arrecifes, es un pronóstico plausible”, dijo Smith en la reunión bianual del Grupo de Trabajo sobre Arrecifes de Coral de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, realizada en Saint Thomas.

Los arrecifes de coral, donde se refugian y viven multitud de animales y plantas marinas, son más susceptibles a las enfermedades y a una muerte prematura luego de que las temperaturas marinas superaron su índice habitual durante casi tres meses, el año pasado.

Más del 47 por ciento de los corales marinos estudiados cubrían una extensión de 12,5 hectáreas alrededor de las Islas Vírgenes Estadounidenses y murieron tras las elevadas temperaturas marinas del 2005, dijo Jeff Miller, un científico del Parque Nacional de las Islas Vírgenes.

El doble efecto del aumento de las temperaturas y de la contaminación –como el sedimento que escapa de la construcción y los elementos tóxicos de la pintura marina– ha ocasionado la muerte de los corales, dijeron los científicos.

Hasta el 30 por ciento de los arrecifes de coral del mundo han muerto en los últimos 50 años, y otro 30 por ciento está severamente dañado, dijo Smith, que estudia la salud de los corales en las Islas Vírgenes Estadounidenses y colabora globalmente con otros investigadores.

“El coral de hoy en las Islas Vírgenes Estadounidenses está en su punto más bajo de la historia”, añadió. Casi 200 investigadores privados y gubernamentales del Caribe, Florida (E.U.) y de islas estadounidenses del Pacífico mencionaron el recalentamiento global como causa potencial de las anormales elevadas temperaturas del mar, pero no aportaron respuestas definitivas.

En el 2050, se agotarían peces y mariscos WASHINGTON (AFP) La acelerada desaparición de la biodiversidad marina, como consecuencia de la pesca excesiva y de la contaminación, causaría la extinción de casi todas las especies de peces y de crustáceos para consumo humano, antes del 2050.

Así lo advirtieron biólogos y economistas, autores de un informe publicado ayer en la revista estadounidense Science.

“Lo que se observa en los resultados de experimentos en laboratorios o en los estudios de los océanos es que la productividad y la estabilidad de todo el ecosistema marino disminuyen”, explicó Boris Worm, biólogo a la Universidad de Halifax (Nueva Escocia), uno de los autores de ese informe.

“Me chocó la generalización de este fenómeno, cuya amplitud no sospechábamos”, añadió Por su parte, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), considera “improbable” que las predicciones de dicha investigación se hagan realidad. “El estudio debe ser examinado y aprobado por los científicos”, declaró Serge García, director de la división de recursos pesqueros de la FAO.

Para el experto, extrapolar los valores actuales a 40 años “es estadísticamente peligroso” e implica que “todos los gobiernos y las industrias se van a comportar de forma irresponsable, con un increíble nivel de apatía por el medio ambiente”, aseguró.

Los científicos que realizaron el estudio publicado por Science explicaron que la pérdida de biodiversidad reduce, entre otras cosas, la capacidad de los océanos de producir peces y crustáceos.

“El océano absorbe las cloacas y las recicla en sustancias nutritivas, retira las toxinas del agua, produce alimentos y transforma el dióxido de carbono en elemento de nutrición y en oxígeno”, subrayó Steve Palumbi, biólogo de la universidad Stanford (California, oeste) y coautor del estudio

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