‘La Biblia no es un libro de ciencias’

‘La Biblia no es un libro de ciencias’

El nuevo director del Observatorio Vaticano, el sacerdote jesuita argentino José Funes, de 43 años, fue nombrado en este cargo en agosto pasado por el Papa Benedicto XVI.

03 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

De esta manera, Funes, doctor en astronomía, pasó a ser miembro de la Pontificia Academia de Ciencias. La carrera ha sido vertiginosa para este joven astrónomo de la Universidad de Córdoba, que un día sintió el llamado de Dios.

Su elección no fue al azar. En la Compañía de Jesús existe una tradición de astrónomos. “En la Luna hay al menos 30 cráteres con nombres de sacerdotes jesuitas y por eso algunos pueden pensar que los jesuitas vivimos en la Luna”, observa con ironía.

¿Por qué el Vaticano creó un observatorio? En 1891 el Papa León XIII quiso fundar un observatorio astronómico para mostrar que la Iglesia no se opone al conocimiento científico de calidad, sino que lo promueve. Eran tiempos difíciles, no hay que olvidar el caso de Galileo. Los tiempos han cambiado y la misión actual del observatorio es convertirse en un puente entre la ciencia y la Iglesia. El observatorio es el único organismo de la Santa Sede que hace investigación.

¿Cuáles temas les interesan? A pesar de ser pocos (12 jesuitas trabajan en el observatorio), la variedad de temas cubre todas las áreas importantes, desde el sistema solar, las estrellas de nuestra galaxia, las galaxias más cercanas, como es mi caso, hasta la cosmología, el estudio del universo y de otros posibles universos, porque se especula con fundamento en las leyes de la física que no hay uno solo, sino múltiples universos.

¿El Big Bang está en armonía con la teoría de la creación? Sí, no hay dificultad. Quisiera aclarar que el Big Bang es la mejor explicación científica que tenemos del origen de este universo, pero también da la posibilidad de que existan multiuniversos o universos infinitos.

¿La ciencia no niega la fe? No. Veo que no hay una contradicción entre ciencia y fe. Ha habido conflictos, como en el caso Galileo, y los habrá en el futuro. La Iglesia no le teme al desarrollo científico, pues si así fuera no tendría un observatorio astronómico. Entre ciencia y fe no hay conflicto, pero sí, tensión, y las tensiones ayudan a crecer, a madurar.

¿La cosmología contradice la versión bíblica de la creación? Son un lenguaje distinto, el lenguaje bíblico no es el lenguaje científico.

La Biblia no es un libro de ciencias.

¿La Biblia puede tomarse como una enseñanza absoluta de la ciencia? Nos equivocaríamos, porque la intención del autor no es describir científicamente. Para la Iglesia, la Biblia es el libro de la palabra de Dios, inspirado por Dios para los hombres y mujeres, pero con un lenguaje humano, que es de tres mil años atrás. No podemos pedirle a la Biblia que dé algo que no puede, que es una explicación científica del mundo, del universo. Los siete días de la creación es un lenguaje poético. Sería absurdo sostener eso porque tenemos pruebas de que la edad de la Tierra es de 4.500 millones de años.

¿Tiene algún plan específico como nuevo director? Por ahora la prioridad de mi dirección será continuar con el excelente trabajo del padre George Coyne –su antecesor–. Además, para el próximo año estamos organizando un congreso científico en Roma sobre formación de galaxias. Otra entidad importante del observatorio son nuestras escuelas de posgrado, que organizamos cada dos años. La próxima estará a cargo del profesor de la Universidad Católica Dante Minitti y el tema será la búsqueda de planetas extrasolares. La astronomía abre horizontes y también nos puede ayudar a poner nuestra existencia en perspectiva hacia Dios.

No a la polémica El padre José Funes sucede en su cargo al astrónomo jesuita George Coyne, de quien se dijo que había sido reemplazado debido a su posición favorable al darwinismo y la teoría de la evolución, un tema sensible en la Santa Sede. Funes desmiente las especulaciones. “Eso es completamente falso. Este cambio no tiene nada que ver. El padre Coyne había expresado su deseo de dejar la dirección porque consideraba que ya era tiempo para un nuevo director, llevaba 28 años luego de haber sido nombrado por el Papa Juan Pablo II. Ahora está en su año sabático y regresará al observatorio el año próximo”, afirma.

SOBRE LA RELACIÓN ENTRE LA CIENCIA Y LA FE ''La Iglesia no le tiene miedo al desarrollo científico, porque si así fuera no tendría un observatorio astronómico”.

Padre José Funes, director del Observatorio Vaticano.

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