Ojo a circunstancias y perspectivas adversas

Ojo a circunstancias y perspectivas adversas

Inmerso en la lectura apasionante del libro Evocando a Lleras, ensayos y epistolario, otro libro fenomenal e histórico de Otto Morales Benítez, publicado con el patrocinio de Colsubsidio, debo alzar la vista de sus reminiscencias y grandezas para otear el horizonte del tiempo presente y ocuparme de algunos de sus hechos e inquietudes.

02 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

A espaldas de los alegres vaticinios de un período de continuada bonanza, se observan factores adversos de diverso orden que si no se tuvieran en cuenta podrían sorprender al país con amargos desengaños. En lo interno, la fragilidad de la situación fiscal, dominada por los altos niveles de la deuda pública, por el déficit presupuestario y la relativa volatilidad de los ingresos vinculados al precio internacional del petróleo, juntamente con el azaroso y pertinaz proceso de revaluación que en mayor desequilibrio de la cuenta corriente del sector externo se refleja.

El dato según el cual de enero a julio las exportaciones crecieron 15,2 por ciento, mientras las importaciones lo hicieron al ritmo muy superior del 22,1 por ciento, demuestra de qué modo y en qué cuantía estas se privilegian y aquellas se desalientan. El efecto es doble: sobre las oportunidades de empleo en la medida en que sus fuentes productivas se deterioren y sobre el tesoro público en cuanto deba llenarse con endeudamiento el hueco así obtusamente promovido. En la agricultura se vienen exteriorizando estas nocivas consecuencias. Tanto en el área de las flores como en otros renglones de suyo competitivos y también proveedores de bienes, trabajo y divisas.

Ni más faltaba que por miopía y negligencia se repitiera el triste epílogo de la década perdida de los noventa. Durante su visita a Bogotá, el ex ministro y hoy alto funcionario de la ONU José Antonio Ocampo quiso alertar contra semejante contingencia. En este propósito, señaló el paralelismo del panorama económico de 1992-1994 y el de 2005-2006 con aumento similar de la demanda agregada y persistencia de la revaluación. Por cerrar los ojos a peligros evidentes, no se exponga al país a traumático desenlace y a otro ajuste recesivo como el que llevó a justificar el desempleo calificándolo cínicamente de mal necesario.

Corresponde al Banco de la República salirle al paso a la perniciosa y ocasional apreciación del peso colombiano y procurar revertirla antes de que ocasione más distorsiones y estragos. A los poderes públicos incumbe examinar con máxima objetividad la situación fiscal y prevenir la multiplicación imprudente de la deuda. El saneamiento presupuestario no es incompatible con la promoción de la paz y del crecimiento económico. Mucho menos con la lucha solidaria contra la miseria o con la equidad en la tributación. En lo externo, se vislumbra la desaceleración económica de Estados Unidos por la terminación del impetuoso auge de su mercado de vivienda y su posible implicación en los consumos. Para The Economist, la superpotencia podrá evitar su recesión, pero no su descenso. La pregunta clave es la de si arrastrará a la economía mundial. A lo que se responde señalando cómo Asia, no Estados Unidos, ha sido el impulsor primario de la demanda global y el destino mayoritario de las exportaciones europeas. En conclusión, el ritmo de su economía puede caer, pero por primera vez no comprometerá la del mundo, merced a la influencia del empuje asiático.

¿Hasta dónde la preservación de esta onda de actividad favorecerá y mantendrá la de Colombia? Por sus estrechos nexos con los mercados estadounidense y venezolano, es probable que los bajonazos y ajustes en estas áreas, si ocurrieren, la afecten en mayor proporción que a las naciones en distintas circunstancias. Es eventualidad digna de tenerse en cuenta sin ceder a la tendencia de morirse la víspera. Tampoco a la de esperar cambios en agraz sin preparar escenarios alternativos y sin resguardar el propio dinamismo y el objetivo esencial de satisfacer las necesidades del pueblo colombiano y su desarrollo.

abdesp@cable.net.co

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