RÍO PALO ARRIBA

RÍO PALO ARRIBA

En la cuenca del río Palo, que baña los municipios de Tacueyó, Caloto, Puerto Tejada y Toribío se está cuajando un matrimonio bien interesante. Los ingenios y fábricas junto con las comunidades indígenas de la montaña, y con la bendición de la Corporación del Valle del Cauca (CVC), se van a comprometer a salvar los recursos naturales de la cuenca. El matrimonio se llama Corpopalo. Como la totalidad de la cuenca está bajo la influencia indígena, esto representa una ventaja para la adopción de un plan de conservación y desarrollo, plan que ellos ya están elaborando con un gran componente de Eco-desarrollo. Pero también puede ser más difícil, ya que los indígenas, por sobradas razones, son muy celosos de cualquier propuesta externa a su organización y están en todo su derecho.

20 de septiembre 1993 , 12:00 a.m.

Lo único cierto es que actualmente los indígenas habitan en una región del país que se encuentra en un grave deterioro. Los suelos presentan el último grado de degradación, agravado por el clima, las quemas y la ganadería extensiva de dos empresas comunitarias que más parecen vitrinas vergonzantes de un sistema indigenista depredador. Los páramos de la cuenca han sido invadidos por ganaderías extensivas, los frailejones y pajonales son quemados periódicamente. En los bosques húmedos se abren chagras para el cultivo de la amapola.

Qué pasó con los principios de respeto a la madre tierra, que ellos promulgan? No es hora de descargar responsabilidades. Es la hora de trabajar todos por un objetivo común. El acercamiento es posible. Así lo expresó un dirigente indígena, quien no descarta la etapa de noviazgo , antes de concretar algún programa demostrativo, de captación, investigación o ejecución en la cuenca receptora.

Los indígenas cuentan con su propia organización para la capacitación. Se debe promover la educación para el medio ambiente y el desarrollo de la cuenca.

Tanto las empresas, como los indígenas presentan grandes fortalezas a la hora de trabajar unidas. Las primeras tienen la voluntad y el presupuesto para iniciar programas de recuperación en la cuenca. Los segundos, además de tener la voluntad, tienen la tierra y la decisión de encontrar sistemas Silvo pastoriales y agroforestales conservacionistas.

Un esfuerzo tan importante como Corpopalo, merece acertar desde el comienzo. Ojalá todos los ríos de Colombia tuvieran padrinos y entidades donde canalizar esfurzos en pro de la recuperación y desarrollo de sus cuencas.

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