TRADUCCIÓN SIMULTÁNEA EN MICROCOMPUTADOR

TRADUCCIÓN SIMULTÁNEA EN MICROCOMPUTADOR

Tradicionalmente, se han asociado los programas de traducción simultánea con grandes equipos que solo pueden poseer las grandes organizaciones. Ahora, se comenzó a ofrecer en el mercado colombiano uno que corre en microcomputadores. Se calcula que la traducción de documentos cuesta al Japón alrededor de 6.000 millones de dólares al año, una cifra que, según los expertos, podría ser recortada a dos tercios con una buena máquina traductora.

19 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Las primeras, desarrolladas en Estados Unidos, trabajaban entre el ruso y el inglés, y buscaban estar al tanto de los avances científicos publicados en revistas especializadas en la URSS. En aquella época, la de la guerra fría, esta labor era dominio exclusivo de los grandes computadores. Pero hoy en día todo ha cambiado: la guerra fría terminó; la traducción simultánea por computador ya no es del dominio exclusivo del campo político-militar, sino que es una necesidad de toda la gente, y puede ser realizada por máquinas de escritorio promedio.

Las ofertas disponibles en el mercado de alguna forma reproducen la evolución de la traducción simultánea.

Las primeras máquinas partían de codificar diccionarios bilinges palabra por palabra. Se enlistaban las palabras en ruso y todas las posibles traducciones en inglés. Eso, en realidad, no funcionaba, pero se consideraba un gran paso, más aún si se tienen en cuenta las limitaciones de memoria y procesamiento de los computadores de aquella época.

Un idioma como el inglés o el español puede tener un vocabulario del orden de 100 mil palabras comunes, y otras técnicas que completan el millón. Eso no quiere decir que un hablante las use todas. Se calcula que una persona universitaria promedio maneja unas 12.000 o 15.000 palabras y un académico entre 50.000 y 60.000. Eso eran cifras descomunales para una máquina de entonces. Herencia de esa época son los diccionarios electrónicos portátiles que han comenzado a entrar al país.

Luego se agregó a la traduccion palabra por palabra el componente sintáctico; es decir, la coordinación y unión de las palabras para formar oraciones. Una vez hecho el análisis sintáctico, basado en la estructura del lenguaje fuente se podía mirar qué transformaciones se requerían para traducir las frases.

Los idiomas, entre otras cosas, se diferencian por el orden de las palabras dentro de la oración. El inglés, francés y español son muy parecidos porque todos son de la forma sujeto-verbo-objeto. Pero en el japonés, el verbo viene al final de la oración. Así, en las traducciones del español al japonés, por ejemplo, una vez se ha identificado la estructura de la oración fuente, hay que colocar el verbo principal al final. Si se está yendo del español al inglés, o viceversa, el orden de los adjetivos cambia. Basados en estos principios, se han sofisticado los sistemas.

Después de varios años de investigación, un grupo de científicos patrocinado por el gobierno de Estados Unidos ha entregado la tercera generación de programas de traducción bidireccional, ya disponibles en Colombia y que, aunque fuera de Compuexpo, han sido lanzados en el país.

Estos incluyen inglés/español, español/inglés; inglés/francés, francés/inglés; inglés/alemán, alemán/inglés; y la versión ruso/inglés. En desarrollo están la dirección inglés/ruso y el paquete inglés/chino, chino/inglés.

La aplicación, que corre en equipos IBM PC o compatibles (XT, AT, PS/2, 286, 386 o 486), con un disco duro con capacidad de almacenamiento superior a 12MB), 640 KB de memoria, DOS 3.1 o superior, y software para procesamiento de textos que pueda crear archivos en códigos ASCII, traduce frases enteras, no palabra por palabra.

Los programas son conocidos como GTS, por las siglas de Globalink Translation System, y ofrecen dos modos de traducción: traducción por lotes (batch) e interactiva.

La aplicación maneja diferentes niveles de vocabulario en varios diccionarios. El General maneja más de 70.000 términos. El del usuario, que incluye los términos, traducciones preferenciales y unidades semánticas introducidos por él, de conformidad con sus necesidades.

También puede ser expandido con microdiccionarios de profesiones. Ya existen los de negocios y finanzas, el legal, el de la industría petrolera, y el de sistemas.

La velocidad de traducción, en el método por lotes, alcanza una velocidad de 20.000 palabras por hora con un extraordinario nivel de enlace automático entre términos equivalentes y la inflexión automática de unidades semánticas.

La operación, que se aprende en unos diez minutos, no puede ser más fácil: se digita la frase en español o inglés, se teclea enter , y aparece la traducción en el otro idioma.

Según los distribuidores del programa en el país, la firma Asesorías y Sistemas, las técnicas de inteligencia artificial mejoran la exactitud de la traducción por la acumulación de conocimiento sobre temas específicos .

El grado de acierto es elevado, puede alcanzar el 90 por ciento.

Aunque no remplaza al traductor humano, le ofrece una primera gran aproximación para que luego sea editada por él. Informes: 2853929 y 2853639.

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