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COLECCIÓN DE LEYENDAS

COLECCIÓN DE LEYENDAS

Obras escogidas del Museo de Arte de Sao Paulo es una muestra que pretende abrir caminos en quienes la visitan. Si bien, se puede considerar como la más importante muestra de arte internacional que se ha presentado en Colombia, su diseño está armado para que sea una muestra didáctica. Las 29 obras que se exhiben desde hoy en la Casa de Exposiciones de la Biblioteca Luis Angel Arango (Calle 11 No. 4-41), son representación de escuelas o movimientos artísticos que van desde finales del siglo XVIII hasta comienzos de este.

Ellas hablan de Neoclasicismo, Romanticismo, Realismo, Impresionismo y Post- Impresionismo, Simbolismo, Fauvismo, Cubismo, Expresionismo y Surrealismo. Y son también ejemplos, unos más representativos que otros, de la obra de artistas cuya imagen permanece iluminada por la historia. La lista es amplia y bien significativa: Pablo Picasso, Vincent Van Gogh, Marc Chagall, Claude Monet, Auguste Rodin (de quien se ve una escultura), Henri Matisse, Pierre Auguste Renoir, Edouard Vuillard, Amadeo Modigliani, Jacques Lipchitz (también con escultura), Henri Chamberlain, Pierre Bonnard, Maurice de Vlaminck, el brasileño Benedito Calixto de Jesús (único latinoamericano en la muestra), Camille Corot, y todavía sigue la lista.

Por su vida, pero sobre todo por su obra, estos creadores se han convertido en leyendas del arte. De alguna manera, cada uno es símbolo de una ruptura con su época y con la historia misma del arte, hasta el punto de que varios murieron sin ser reconocidos.

Lo que más cuenta es que nunca los habíamos visto a todos juntos en Colombia. Salvo unas cuantas de Picasso, hasta ahora estas obras se recordaban por libros, postales o imágenes audiovisuales.

El mérito original viene de Sao Paulo, a donde pertenece la colección. A finales de los años cuarenta, justo cuando Europa le decía adiós a la guerra, un hombre con gran gusto por el arte, Assis Chateaubriand, decidió crear un museo en esta ciudad y se fue a Europa con la idea de adquirir el mejor arte.

Así fue como se hizo a una de las colecciones de arte más importantes del mundo que se mantiene en el edificio del Museo de Arte de Sao Paulo. Desde hace algunos años el Banco de la República y la Biblioteca Luis Angel Arango buscaban presentar en Colombia parte de la colección, sin embargo sólo hasta ahora llega al país.

La selección no abarca una época específica ni un solo movimiento, más bien presenta ejemplos de dos siglos de historia artística. El diseño de la exposición a lo largo de la Casa pretende resaltar el carácter antológico de la muestra , explica José Ignacio Roca, jefe de Artes Plásticas de la Biblioteca y coordinador del montaje.

Teniendo en cuenta la diversidad de las obras, la muestra se organizó por salas en la Casa de Exposiciones. La iluminación, la ubicación y la distancia en metros entre una y otra obra han sido calculadas para que los visitantes adviertan las diferencias de épocas, estilos y artistas que hay en la muestra.

La primera sala ofrece una introducción histórica para comprender los distintos momentos del arte en Europa y lo que entonces pasaba en Brasil. Luego, en las cuatro salas siguientes las 29 obras están puestas de manera cronológica y con una iluminación casi religiosa que tan sólo registra la imagen, lo demás permanece oscuro.

En la última sala hay un centro de documentación con todos los libros que hay en la Biblioteca referidos a estos artistas, los movimientos y la época. Aquí mismo, en un pequeño salón que no pasa de un metro cuarenta de altura, hay un diseño didáctico creado para los niños que, con un juego de espejos hace metáforas de cada uno de los estilos y expresiones que se ven en la exposición.

Con amplias medidas de seguridad y también de control de temperatura y humedad, la Casa de Exposiciones estará hasta el 4 de diciembre convertida en una especie de museo donde tienen asiento grandes mitos de la historia del arte.

Un visionario en el mundo del arte Cabe preguntarse cómo pudo formarse en Sao Paulo una colección de arte tan representativa y tan universal. La respuesta tiene un nombre propio, Assis Chateaubriand. Hombre de múltiples talentos -abogado, periodista, profesor, parlamentario, diplomático- propietario de una red de comunicaciones; recién terminada la guerra, en 1946, tomó la iniciativa de fundar un museo en Sao Paulo.

Acababa de terminar la guerra y Europa estaba en ruinas. La indigencia general abarató el arte y el señor Chateaubriand, un aficionado con buen gusto y mucha audacia, aprovechó la oportunidad. Compró Picassos en cinco mil dólares, Van Goghs en treinta mil y esto no fue todo: también hay Tiziano y Peruggino en Sao Paulo por cuenta de la intuición y sentido de la oportunidad del señor Chateaubriand.

La colección reunida por el Museo de Sao Paulo adquirió tal prestigio, que pocos años después, en 1953, el mismísimo Louvre organizó una exposición con la colección francesa del museo brasileño.

Hoy en día, fuera de Francia, se considera que las colecciones impresionistas más notables pertenecen al Ermitage de San Petersburgo, al Art Institute de Chicago y la que tiene este Museo.

Juan Camilo Sierra

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