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LA CONCERTACIÓN: CUATRO POR UNO

LA CONCERTACIÓN: CUATRO POR UNO

Los gremios, los sindicatos, las entidades territoriales y en forma más amplia, las fuerzas económicas y sociales tienen una nueva misión: negociar con el Gobierno y el Congreso un Plan de Desarrollo. Este Plan definirá, con carácter de mandato, el marco de trabajo de la política de inversión pública en los próximos cuatro años. También tienen una misión paralela auspiciada por la administración Samper, que pudiera terminar integrándose con la anterior: negociar un pacto social para reducir la inflación.

Mientras la primera negociación tiende a centrarse más en las prioridades del gasto público de mediano y largo plazo, la segunda es más concreta e inmediata, pues al involucrar precios, salarios y tarifas de servicios públicos, afectará de inmediato el P y G y el poder adquisitivo, no de los representantes de cada sector, sino de los sectores mismos.

Para acordar un pacto de salarios exitosos hay que resolver cuatro problemas en la negociación y otro por fuera de ella.

1. La representación Ya enunciado por muchos voceros y analistas. Colombia no tiene una estructura económica de competencia tan vertical y jerarquizada, ni una imbricación político-sindical tan amplia y dominante, como ha sido el caso mexicano. La multiplicidad de intereses se refleja en la diversidad gremial y tiende a reducir el ámbito de las negociaciones concretas, pues en cualquier toma-y- daca siempre habrá unos por dentro y otros por fuera, tanto en lo que se da como en lo que se recibe. De su parte, los sindicados apenas representan el 8 por ciento de la fuerza laboral y carecen, por pocas excepciones, de poder de mandato sobre sus afiliados . Otros miembros del consejo de Planeación, incluídos los parlamentarios, pueden representar cualquier fuerza y eso sólo se sabrá ex-post.

2. La capacidad de compromiso.

Cuál será el alcance del mandato a los gremios y sindicatos? Seguramente bien restringido para comenzar. Habrá que superar esa instancia mediadora y llegar a sus mandantes? Aquí los grandes grupos económicos, por ejemplo, no serán los negociadores directos, pero aunque lo fueran, ellos no necesariamente controlan a sus competidores y proveedores. De manera que cada compromiso, por ejemplo, no serán los negociadores directos, pero aunque lo fueran, ellos no necesariamente controlan a sus competidores y proveedores. de manera que cada compromiso, por ejemplo, no subir los precios más de x por ciento en 1995, puede estar seguido de una larga lista de cláusulas condicionales, de prerequisitos y de salvaguardias. Quienes negociaron ajustes salariales por dos años en 1994 y se encuentren por encima de las metas, ?tendrán que renegociar convención colectiva?.

3. El control de cumplimiento.

Hay miles de realidades de la práctica comercial diaria pueden convertirse en medios para cubrir incumplimientos eventuales. No me imagino al DNP y ni siquiera el gobierno todo, convertido en interventor de los cronogramas usuales de ajuste de precios, de los cambios de marcas y referencias comerciales, de las especificaciones mismas de los contratos de suministro o de trabajo o de prestación de servicios, de la relación entre facturación, recaudo y costo de oportunidad, de la introducción o eliminación de descuentos, etc.

4. Zanahoria y garrote.

Un acuerdo muy amplio, en el que los beneficios sean generales, por ejemplo una menor inflación, pero los costos percibidos sean individuales, por ejemplo el sacrificio de las metas de ventas, fácilmente puede terminar convertido en el famoso dilema del prisionero , o sea un pacto en el que si uno incumple, gana mucho, pero si todos incumplen, pierden mucho más.

5.- Consistencia y compatibilidad. Está el reto de lograr que la concertación consiga generar resultados consistentes desde el punto de vista económico, y además compatibles con las metas de quienes no están constitucionalmente llamados a tales negociaciones como es la de reducir la inflación: la Junta del Banco de La República.

Asunto de prioridades Por lo anterior, la concertación de precio, salarios y productividad parece un poco más dificil que la del Plan de Desarrollo, a menos que la primera se reduzca a validar unas expectativas de inflación alrededor de los 20 puntos.\ Sin embargo, es respetable la intención del gobierno de intentar los dos ejercicios. En el caso del Plan de Desarrollo, quizás se pudiera lograr lo que los expertos en negociación llaman crear valor , o sea definir de manera razonable las prioridades de la inversión pública y las grandes pautas para la acción del Estado.

Una confrontación atenta del discurso de posesión del Presidente, con el documento del Consejo Gremial Nacional revela que son muchos los puntos de acercamiento, que buena parte de las diferencias son de énfasis y que las diferencias de diagnóstico básico o de prioridad son obviamente materia de discusión inteligente.

Si el proceso de concertación del Plan de Desarrollo se mueve por ahí, va a representar un avance importante en la formulación de las políticas de desarrollo. Si por el contrario, se reduce a lo de siempre, las disputas por unas partidas presupuestales y unos puestos, a cambio del voto favorable a lo que el ejecutivo quiere, se frustraría la buena utopía de una planeación participativa que le diera más orden, legitimidad y control social a la intervención del Estado.

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