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UN DEPORTISTA AL QUE LE GUSTABA LA NOCHE

UN DEPORTISTA AL QUE LE GUSTABA LA NOCHE

La muerte del ex jugador de tenis Vitas Gerulaitis, fallecido el domingo en Nueva York, podría haberse producido a causa de un ataque al corazón, según se desprende de un examen médico preliminar. Pero la policía aguardaba más informes a través de la autopsia. Oriundo de Nueva York, Gerulaitis, falleció a los 40 años en la casa de unos amigos en los suburbios de la metrópolis. Ayer se realizaba la autopsia para determinar la causa de su fallecimiento.

El cadáver fue hallado en el dormitorio de la casa de un amigo en Southampton (Long Island), y no parece que las circunstancias que rodearon su fallecimiento fueran sospechosas, dijo un portavoz de la policía.

Según su hermana, Ruta, un examen médico preliminar indica que sufrió un ataque cardiaco mientras dormía, indica el New York Times , al infomar sobre la desaparición del exjugador. Las autoridades forenses del condado de Suffolk completaban ayer la autopsia para determinar con certeza la causa de la muerte.

Le gustaba mucho la noche y admitió haber consumido cocaína durante la década del 70. También dijo que las trasnochadas y las drogas probablemente afectaron su juego.

Sin embargo, es recordado como un jugador de mucha garra, que llegó muy lejos compensando su falta de un gran físico con clase, tezón, garra y astucia. Además era muy simpático y entrador.

Gerulaitis, nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn en 1954 en el seno de una familia de inmigrantes de Lituania, ganó 27 títulos individuales en su carrera y, entre 1977 y 1983, figuró entre los 10 mejores jugadores del mundo.

Pese a su talento, otras estrellas como el sueco Bjorn Borg, y los estadounidenses Jimmy Connors y John McEnroe, eclipsaron un tanto su carrera. Algunos de ellos señalaron que Gerulaitis nunca desarrolló plenamente todo su potencial.

El jugador estuvo implicado, aunque nunca fue acusado, en un caso de tráfico de cocaína en 1983. El asunto coincidió con un fuerte bajón en su actuación en las pistas, pero volvió a la competición al año siguiente y, un año después, se retiró. Desde entonces trabajó como comentarista de tenis en varias cadenas de televisión de Estados Unidos y esporádicamente participaba en torneos de veteranos.

Virulaitis estuvo a punto de venir a Bogotá, cuando se celebrara el Grand Prix de Bogotá en la década de los setenta, torneo que contó con la presencia de jugadores tan destacados como el argentino Guillermo Vilas, cuando era el número uno del mundo, como también el paraguayo Víctor Pecci. En esa época era el cuarto jugador del mundo.

El rubio jugador no solamente impresionaba por su tenis. También lo hacía por su estampa y por su elegancia en el vestir hasta el punto de haber llegado a figurar como uno de los diez solteros más apetecibles, según una encuesta adelantada por la revista estadounidense People.

Amante de la vida a toda velocidad, una vez finalista en el abeirto francés y dos en Wimbledon y campeón del abierto australiano, Gerualitis siempre dio de que hablar tanto en el campo de juego como fuera de el, algo a lo que los jugadores de estos tiempos se muestran poco inclinados. Fue, en todo caso, una mezcla de jugador que ya no se ve en los estadios de tenis.

Por eso ell mundo del tenis seguía conmocinado por la noticia de la muerte de Gerulaitis, una de las figuras más queridas que ha dado el deporte.

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